Habrá desempate
Esto no quedará así. El año pasado la ventaja fue para Alonso, ayer la balanza se decantó del lado de Schumacher. Pero el gran duelo, el reto final, está todavía por llegar. En Ímola todo pintaba bien para el alemán y aún así sufrió para defender su liderato ante el español.

Una lectura positiva.Podemos pensar que el segundo es el primero de los que pierde, pero ese resultado para Alonso ayer me parece una excelente noticia (aunque la mejor hubiera sido el triunfo, claro está). Me explico. Michael Schumacher ganó sufriendo de lo lindo, las pasó canutas para defender su liderato y todo ello en el gran premio que Ferrari mejor prepara, con un coche absolutamente renovado y con la motivación añadida de correr en el área de influencia de Maranello. En una coyuntura casi ideal, el alemán no arrasó, más bien al contrario, tuvo que esmerarse para contener al español. Es más, creo que lo que le salvó fue que en Ímola es casi imposible adelantar sin arriesgarte a una salida de pista, sobre todo si el escollo a superar lleva el nombre del piloto más grande de la historia.
No siempre será así. Con todo, me parece que Schumacher debió irse anoche a la cama contento con su triunfo... pero preocupado. En Nurburgring dentro de dos semanas, en Montmeló después, en Mónaco, en Inglaterra, en Canadá... la situación no será tan favorable y entonces, si Ferrari mantiene el tono que exhibió ayer (tampoco lo tengo claro), se producirá el desempate entre las dos generaciones de campeones mundiales. Schumacher sabe mejor que nadie cómo fue la carrera de San Marino, sus sensaciones mientras contenía la respiración cuando Alonso le enseñaba el morro de su Renault o el alivio que le produjo salir por delante en la última y decisiva parada en boxes. Y por eso precisamente no estará muy tranquilo sobre lo que se avecina.
¿Y Fisichella?Lo que supongo que no tendrá continuidad es el debate sobre si Renault ayudará a Fisichella en detrimento de Alonso. Porque en todo caso, la pregunta sería si Flavio Briatore quiere suicidarse deportivamente. El italiano puede tener un día bueno y pelear entonces por la victoria, pero como apuesta al título es tan poco consistente como el cemento aguado. El rival de Fernando no está en su equipo porque la brecha entre ambos pilotos tiene el tamaño del Cañón del Colorado.
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¡Qué viene el lobo!Lo de McLaren me empieza a sonar un poco a eso: la terrible amenaza que nunca termina de llegar, el ciclón que, por fortuna, se desvanece antes de tocar tierra. No están los últimos, faltaría, pero de momento no les veo como un peligro serio para la hegemonía de Alonso. Para el GP de Europa prometen un supercoche y si realmente lo tienen aún estarán a tiempo de reaccionar. Pero si su reconciliación con el éxito se demora mucho más, puede que todo lo que hagan sea ya inútil. Raikkonen tiene la experiencia propia de que remontar puntos se convierte, llegados a un punto sin retorno, en toda una gesta.
Kamikaze Ide.A veces nos hace cierta gracia la presencia en las pistas de pilotos exóticos, de tipos peculiares y un tanto alocados, como en su momento Sato o ahora su compatriota Ide. Pero lo de este último comienza a ser ya preocupante y un día nos puede dar un disgusto. Con Moussambani lo más que podía pasar es que se ahogara en la piscina, pero el japonés demostró ayer con el pobre de Albers que está en el empeño de liar una bien gorda.
