Alonso enamoró a toda España en El Larguero
El piloto asturiano ofreció su cara más sincera, simpática y juvenil en el programa especial de la Cadena SER que hizo disfrutar a las diez mil personas de todo el país que abarrotaron ayer el Madrid Arena

El arranque, como el de un gran premio con perspectiva de triunfo, ya prometía. Diez mil voces coreando la sintonía de 'El Larguero' para recibir a los dos grandes protagonistas de la noche. Fernando Alonso, campeón del mundo de Fórmula 1, y José Ramón de la Morena, el artífice de un programa de radio muy especial. Aficionados de Madrid y de toda España que desde hacía horas aguardaban la llegada de su gran ídolo. Y allí estaba, ante ellos, dispuesto a ofrecerles su mejor cara.
Y Alonso no sólo convenció, sino que entusiasmó. El Madrid Arena cantó, gritó, rió y disfrutó como nunca antes con un campeón ansioso por reunirse con sus seguidores, con esa gente que hace más grandes sus éxitos y que comparte sus desdichas. El propio De la Morena ofreció la primera clave de la magia de la una noche especial. "Un día le dije a Fernando: 'Acuérdate del tío Joserra, cuando seas campeón del mundo. Y aquí está...".
Fernando cumple su palabra y ofrece toda una lección magistral de Fórmula 1. Los secretos de un deporte complicado de la mano de su campeón, ni más ni menos. Cada uno de los componentes del triunfador Renault R25 desgranados por el hombre que lo ha hecho el coche más rápido del Mundial: el habitáculo, el cinturón de seguridad, el volante, los alerones, el motor, los neumáticos ("cada uno vale seis millones de pesetas..."), hasta el enrevesado funcionamiento de un diferencial...
Pero lo mejor de todo, descubrir a un chico de 24 años relajado y feliz, lejos de la presión de las carreras y dispuesto a demostrar que no es tan diferente a cualquier chaval de su edad... aunque el suyo sea un trabajo diferente. Por eso explica que "mola mucho ganar en España o Francia, con las gradas teñidas de azul", o "que en el podio de Malaisia estaba tan mareado que sólo veía dos puntos de colores, los de los pilotos que estaban conmigo".
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Y después se reunió con el 'Sanedrín' de El Larguero, sus colaboradores más ilustres que sometieron al campeón a un auténtico tercer grado, olvidando por unos instantes sus preferencias por el fútbol para conocer mejor a un Fernando más accesible y cercano que nunca. Hasta Enrique Ortego, que confesó que ni siquiera tiene carnet de conducir, rindió pleitesía al hombre más rápido del planeta sobre un automóvil.
La música puso la guinda a una función extraordinaria, a un programa de radio sin parangón en la historia de la comunicación española, con momentos tan fuera de lo común como en el que Paco González y Tomás Guasch entonaron (que no cantaron) el 'Asturias, patria querida'. Alonso no cantó, pero nos enamoró...
