Fórmula 1 | GP de Bélgica

El mejor Alonso

El título tendrá que esperar y la séptima victoria de Alonso en esta temporada también. Pero el segundo puesto del asturiano tuvo el sabor del triunfo, por las condiciones de su conquista y por la trascendencia de los ocho puntos que aporta a su cuenta particular.

<b>ESTRATEGIA.</b> La carrera en el circuito de Spa estuvo salpicada por varios salidas y trombos, muchos de ellos provocados por la estrategia de equipo de cambiar neumáticos secos o intermedios.
Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

Así es un campeón.

Puedo llegar a entender que exista cierta decepción entre algunos seguidores de la Fórmula 1, sobre todo los recién llegados a este espectáculo sin parangón. Alonso no ganó en Spa y tampoco el título, así que los fastos de su coronación tendrán que esperar, seguramente tan sólo dos semanas. Sin embargo, en mi opinión la de ayer fue la mejor carrera del asturiano en lo que va de año. Exhibió todas las cualidades que caracterizan a un gran campeón: rápido, seguro, inteligente, constante, impasible... Con un coche inconducible en lluvia por sus reglajes de seco, el destino más probable de cualquier otro piloto hubiera sido el mismo que el de Fisichella: contra el muro. Pero Fernando es tan especial como único y estuvo muy por encima de las circunstancias, sumando de una tacada más de la mitad de los puntos que necesitaba para alcanzar su meta. Así que de desánimo, nada de nada. El alirón es sólo cuestión de tiempo y lo que ya podemos asegurar es que España tiene, hoy por hoy, al mejor piloto de la parrilla. Aunque ahora, de repente, a Raikkonen le hayan salido tantos admiradores que no viven en Helsinki... ¿Usted lo entiende? Yo, desde luego, no.

Asturias, volcada.

No me preocupa nada que la corona no haya llegado en Bélgica, cualquier otro escenario es bueno cuando se trata de disfrutar de un éxito histórico para el deporte español. Sólo lo siento por todos los asturianos que se reunieron para celebrar el triunfo de su paisano. De todos modos, bien pensado, casi mejor así. Tendrán otra oportunidad de pasarlo en grande juntos y la alegría no se la va a quitar nadie. Eso es otra cosa de la que puede presumir el ovetense, pese a que suene a topicazo: tiene la mejor afición del mundo. Un país entero (o casi, siempre hay gente pa tó...) lo apoya desde la distancia cada fin de semana y él lo sabe.

Volvió Sato.

Le echábamos de menos. Bueno, los líos que suele montar. Esta temporada anda de capa caída y no entraba en demasiadas trifulcas. Pero ayer topó con uno de los pesos pesados. Sato se llevó puesto nada menos que a Michael Schumacher cuando volvía a pensar en el podio, el único consuelo que le queda. No es que Takuma viera mal con sus ojos rasgados y ese día tan oscuro en Las Ardenas, se defiende diciendo que sus frenos y sus neumáticos estaban fríos tras rodar siguiendo al coche de seguridad. Con excusa o sin ella, al 'Kaiser' no le sentó nada bien el toque y 'Taku' se fue a casa con una tobita del campeonísimo. Y es que 2005, ya nadie lo duda, no es el año del alemán...

No hubo avería.

Decía yo ayer que tenía el pálpito de que Raikkonen iba a romper y que Alonso haría podio, por lo que el título estaría en el zurrón. Acerté, o fallé, a medias, aunque por un instante el corazón se me salía del pecho porque creí que había hecho pleno. Durante los segundos que tardamos en aclarar que el McLaren destartalado era el de Montoya y no el de Raikkonen, volví a creer en la suerte del campeón. Pero no, el finlandés estaba lanzado hacia su sexto triunfo del año, quizá demasiado lanzado: no llegué a entender muy bien la razón por la que Kimi seguía rodando como un cohete mientras sus rivales ni le veían a lo lejos. Debió pensar que como el motor era ya para tirar, mejor destrozarlo. Lástima que esta vez sí que aguantó...

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Un escenario especial.

Arriesgándome a resultar insistente (de tanto como hemos hablado del asunto en estos días) siquiera un comentario final para el pedazo de circuito en el que se corrió ayer. Las condiciones climáticas deslucieron un tanto la puesta en escena, pero nunca lo suficiente como para que la belleza, exigencia y espectacularidad de Spa pasaran desapercibidas. Hasta Alonso, inconformista por naturaleza, le dio un diez a su pista preferida.

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