El milagro del piloto sin piernas

Alex Zanardi: Abrió los ojos, descubrió que seguía existiendo la vida y decidió que sólo podía mirar hacía delante. Cuando Alex Zanardi despertó en el hospital Marzahn de Berlín tras varios días en coma barbitúrico pensó que volvería a ganar una carrera de coches. "Soy una persona optimista, nunca tuve que recuperarme mentalmente porque sabía que tenía que seguir y no lamentarme de lo que había sucedido", explica el piloto de 38 años que este fin de semana en el circuito de Oschersleben ha conseguido ganar una prueba del Mundial de Turismos. Zanardi ha hecho viajar al universo de la realidad una historia que sólo vive en el mundo de los cuentos. Hace casi cuatro años, el 15 de septiembre de 2001 era líder de la carrera de la Champ-Car de Alemania. En el óvalo de Lausitz, a 320 km/h, este héroe italiano perdió el control de su Reynard-Honda a la salida de boxes en el mismo instante fatal en que Alex Tagliani pasaba por la pista. El impacto fue brutal. La desgracia. Sólo la magia de la condición humana suponía una esperanza para Zanardi. Los médicos le dejaron sin piernas, pero él siempre pensará que le regalaron la vida.
Llegó a la Fórmula 1 a principios de la década de los 90 y corrió con Jordan, Minardi y Lotus. Tras un contacto inicial con Chip Ganassi en Estados Unidos, acaba corriendo en la Champ-Car en 1996, donde termina la temporada en tercer lugar. Las dos siguientes temporadas se proclamaría campeón y regresó a la F-1 en el equipo Williams. Un año después volvió a la competición estadounidense con el equipo de Mo Nunn, pero ese mismo año, a falta de trece vueltas para el final de la carrera, se convirtió en uno de esos ejemplos que hacen creer en los milagros.
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"En la vida siempre prestas atención a lo que sucede a tu alrededor pero nunca crees que puedes acabar viviendo tus propios problemas. Tras mi accidente entiendo que cuando algo malo ocurre no eres el único, tienes que mantener tus ojos abiertos a lo que sucede a tu alrededor", sostiene.
Con esa actitud, Zanardi consiguió, en 2003, terminar la carrera de su accidente en el mismo circuito que estuvo a punto de robarle la vida con un monoplaza de 750 cv. Después su amor por la vida le llevó a disputar el Campeonato Europeo de Turismos (ahora Mundial) con el BMW Team Italy-Spain, un equipo en el que la felicidad era inmensa tras la victoria de un hombre sin piernas con el espíritu de un milagro.
