GP de Turquía | La contracrónica

Siempre al quite

Dos puntos de 26. ¿Nos preocupamos? Yo creo que no, más bien lo contrario. Se confirma que por mucho que Raikkonen y McLaren aprieten en este final de temporada, van a tener realmente difícil neutralizar la gran ventaja de Alonso. Ayer lo intentaron sin mucho éxito..

<b>SALIDA FULGURANTE.</b> La salida del GP de Turquía ha sido como lo esperamos todos.
Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

Un chico cumplidor.

Lo definió con claridad meridiana Flavio Briatore, el jefazo de Renault, al acabar la carrera: "Cuando no es posible ganar, lo único que se puede hacer es intentar dar el máximo". Exactamente lo que hizo su pupilo, en una actuación impecable teniendo en cuenta las circunstancias y cumpliendo con las expectativas. Claro que a todos nos hubiera encantado que Alonso ganará el GP de Turquía, pero la superioridad de los McLaren es tan abrumadora que un segundo puesto se antoja como un magnífico resultado para sus aspiraciones al título. Fernando está siempre al quite y esa es otra virtud de campeón, porque sólo se puede sacar partido de los errores o las desgracias ajenas cuando uno se encuentra en el lugar adecuado y en el momento oportuno. Así fue como el español heredó la plaza de Montoya a menos de tres vueltas del final y no su compañero Fisichella, que carrera a carrera deja más claro que está un paso por detrás de quien es, incontestablemente, el jefe de filas.

Máxima tensión.

¡Qué emoción en los instantes previos a la salida! La parrilla invitaba a pensar en un final de recta de infarto, con los cuatro gallos de la Fórmula 1 emparejados buscando la mejor posición para afrontar el resto del gran premio. Algo así como una final de cien metros, menos de diez segundos de máxima tensión y espectáculo inigualable. Podía pasar de todo: desde que Raikkonen se marchase en solitario a que Montoya la liara en su intento de no perder comba, pasando por otra de esas salidas fulgurantes de Alonso. La realidad fue que Fisichella les robó la cartera a los demás de forma limpia pero por la parte sucia (si me permiten el chascarrillo fácil). Mientras esperaba conocer el desenlance, me imaginaba a España entera haciendo lo mismo ante el televisor, tanta es la expectación que ha creado 'Nano' en una temporada histórica.

¡Pobre Schumacher!

Tengo que reconocer que no me está gustando nada la debacle de Michael Schumacher. Me inquieta menos la de Ferrari, porque la escudería perdurará más allá del alemán, pero se me encoge el estómago cuando veo al más grande vagando por los circuitos sin rumbo, perdido como un principiante: que si me salgo en los entrenamientos, que si arrancó fatal, que si me choco con un doblado, que si entro en boxes, que si vuelvo a salir... Su momento ha pasado, eso nadie lo duda, pero desde luego que preferiría que su ocaso fuera, si no brillante, sí luminoso. Como merece un campeón de su categoría. Ojalá consigan enderezar la situación para escapar, al menos, de la sensación de ridículo...

Un gran escenario.

Todo esto sucede en un trazado que me parece sencillamente magistral. Hermann Tilke se ha vuelto a lucir y ahora no ya tanto en lo superfluo (instalaciones aledañas de revista de diseño) si no en lo esencial: la pista. Mucho de lo que vimos en el 'Otodrom' se debió a las cualidades del trazado, con su anchura, sus desniveles, sus largas rectas, sus frenadas al límite y sus curvas imposibles. Entre ellas, la estrella, la número ocho, un viraje de esos que a mí me da la impresión de que aunque lo repitiera mil veces con un Renault Clio sería incapaz de trazar dos veces por el mismo lugar.

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Bola de set.

Al final, bola de set que volvemos a salvar dignamente. Una carrera más sin que Raikkonen consiga acortar de forma significativa la ventaja del líder del Mundial. Viendo su gesto tras la victoria en Turquía, lo que me siento incapaz de adivinar es si realmente su rostro puede tener alguna expresión o si (me inclino más por esto) pensaba que ganar fue bonito pero poco productivo. Puede que se sienta vencedor de otros cinco grandes premios más (yo no lo comparto), pero también sabe que Alonso, ya digo, siempre estará al quite...

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