Rallies | Dakar 2006

Real Madrid, Sainz, bueno Dakar...

Manuel Franco
Redacción de AS
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Llevó su mano derecha a la barbilla y pensó unos segundos antes de contestar a la pregunta. A Stephane Peterhansel, el ganador de las dos últimas ediciones del Dakar en coches, se le podía leer la preocupación en el rostro ante la posibilidad de que Carlos Sainz corriese en el desierto. "Es un gran campeón", se limitó a decir el francés. Unos días antes, en Bamako, la peligrosa capital de Mali, el eurodiputado Ari Vatanen, abría su sonrisa para dar la bienvenida al español: "Seguro que Sainz puede ganar esta carrera, es el mejor de la historia en los rallys". En el palmares del finlandés: un Mundial de rallys y tres ediciones del Dakar. La posible llegada del madrileño se escuchaba en las palabras de pilotos, organizadores, aficionados e incluso nativos de los países desheredados que recorría la caravana. Todos coincidían en su análisis del porvenir: llega un futuro campeón y sólo lo hace para ganar en el Lago Rosa.

En Tambacounda, uno de los extraños vendedores de figuras de ébano que habitan en su bazar, al ser preguntado por España deslizó ocho palabras: "Real Madrid, Carlos Sainz, bueno Dakar, Nani, Nani..." El amigo Oumar también quería ver al bicampeón del mundo en África. Además ofrecía un pronóstico de futuro, las luchas que mantendrán Sainz y Roma por ser el primer español en ganar en coches. Carlos es un talento del volante, sabe conducir como nadie, llevará un buen coche y un copiloto experto en navegación como Andreas Schulz. Sólo le queda hacerse amigo de las dunas y amar el continente de los olvidados para poder unir su nombre al de los mitos del desierto. Sabe que puede hacerlo y por eso va a estar en Lisboa. La magia del Dakar atrapará a Sainz y siempre querrá volver a dejar la vida al azar de los juegos del viento africano. Es el hechizo de la aventura. Bueno Dakar.

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