Fórmula 1 | La Contracrónica

Aquí no pasa nada

Nos quedamos con las ganas de la 'manita' de Alonso, pero lo mejor del caso es que su error en Montreal no inquieta en absoluto su clara hegemonía en el Mundial. Sobre todo, porque antes de retirarse estaba en el camino de esa nueva victoria.

<b>ACCIDENTADA CARRERA.</b> Esta vez no pudimos ver un triunfo del asturiano.
Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

Pura estadística. Con una temporada 2005 de Fórmula 1 de nada menos que 19 grandes premios, era evidente que podía ocurrir. Ni todo iban a ser victorias para Alonso, ni siquiera podios, ni tampoco siempre hay garantías de cruzar la meta... Ayer la incidencia que se interpuso en el camino del asturiano fue un error propio, algo igualmente previsible por pura probabilidad. Hay circuitos que toleran peor que otros los excesos y el de Montreal no hace concesiones en este sentido. Fernando perdió su coche siquiera un instante y eso echó por tierra lo que podía haber sido su quinta victoria del año.

¡Seguimos primeros! Pero que no cunda el pánico, aquí no pasa nada... O mejor aún, lo que pasa es que la temporada de nuestro chico es tan impresionante que, con fiasco y todo, es un líder tan sólido que no le atemoriza nadie, aunque se llamen Raikkonen o Schumacher. Eso es lo mejor del colchón de puntos que ha ido tejiendo Alonso durante el año: que dejaba crédito suficiente para que los imprevistos previsibles no encendieran a las primeras de cambio las luces de alarma. Ya dijo en su momento el propio Kimi que la única oportunidad para los rivales del español era confiar en que, como los demás, en algún momento fallaría. Un momento que llegó ayer...

Inquietud inicial. Y eso que yo pensaba que la quinta (cifra mágica) de Alonso era pan comido en Canadá. Al principio tuve la inquietud obligada de desconocer la gravedad real del problema técnico que sufría el motor del Renault. Eso de la fuga de aceite suena a algo gordo, porque cuando a nosotros se nos enciende la lucecita de la presión en el salpicadero ya nos echamos a temblar... Pero eso somos los humanos. Alonso es un tipo especial y ahí estaba él, en plena parrilla y tan tranquilo como quien va a tomarse unas cañitas, diciendo que lo del cambio de motor era una exageración de los periodistas. Que todo estaba bajo control. Sus palabras, al menos para mí, fueron como un bálsamo: recuperé la tranquilidad y me preparé para asistir a otra demostración del ovetense.

Noticias relacionadas

A contener la respiración. ¡Pues claro que si! ¡Así arrancan los Renault! Primero Fisichella y segundo, Alonso. Ya lo había dicho Fernando... La cosa pintaba bien hasta que nos vuelve a falta el resuello. Giancarlo abandona y los fantasmas afloran de nuevo. ¿Tendrá el nuestro la misma suerte? Pues sí, la misma mala suerte. Aunque en su caso no en forma de avería sino de toque contra el muro, pero con el mismo efecto: adiós a la carrera. Camino libre para los depredadores que vienen por detrás, encabezados por el más temible a día de hoy para nuestra ambiciones, Raikkonen y su 'Flecha de Plata'. El que se autoexcluye es Montoya, tan rápido como impulsivo, víctima de su propia precipitación. Una lástima, porque con su situación hubiera estado bien que le quitara unos puntitos a los demás.

Todos con 'Schumi'. Quién nos lo iba a decir. Resulta que con Alonso out, el cuerpo nos pide ir con Michael y su bólido rojo, por aquello de que ahora se nos antoja como menos enemigo que 'Iceman'. Además, si 'Schumi' le llega a arrebatar otro triunfo al finlandés en las últimas vueltas, puede que Kimi se hubiera ido a Laponia, se hubiera metido en un iglú y no hubiera salido de allí hasta acabar con toda la cosecha de vodka del 86. Mientras esperamos el desenlace, el espectáculo viene con los fallos de frenos de Trulli o Sato, esos que ya adelantamos que solían ocurrir en el Gilles Villeneuve. ¿Los tendría Raikkonen? No, está vez la fortuna parece más de su lado que en Nurburgring y Schumacher también prefiere amarrar un segundo seguro que un primero poco probable.

Te recomendamos en Más motor