Bridgestone teme por la seguridad de sus pilotos
La marca japonesa abre una investigación para esclarecer sus problemas en el GP de España, mientras que Luca di Montezemolo, presidente de Ferrari, dice que "este es un campeonato de neumáticos, no de coches"

Apenas quedan argumentos o excusas, ni siquiera promesas. Lo de Ferrari y Bridgestone en el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 es una crisis en toda regla, de esas que pueden hacer tambalearse hasta los cimientos más sólidos, un terremoto con epicentro en Japón pero con coletazos que llegan hasta Maranello. Los mejores en la última era de los grandes premios están en jaque... y es posible que mate. Y nadie se atreve a pronosticar cómo evolucionará su delicada situación.
En Bridgestone, por lo pronto, están incluso asustados con lo que ocurrió en el GP de España. El doble problema de neumáticos de Michael Schumacher ya no es tan sólo un cuestión deportiva o de imagen de la marca, sino también de seguridad. Lo ha confesado el director técnico de la marca, Hisao Suganuma: "La seguridad es nuestra prioridad y vamos a investigar lo que ha ocurrido. Los resultados del fin de semana han sido decepcionantes para nosotros".
Las declaraciones de Suganuma revelan con claridad la preocupación del fabricante japonés, sobre todo porque no tienen ni la más remota idea de lo que pudo ocurrir con las cubiertas de 'Schumi' en Montmeló: "El Ferrari de Michael Schumacher sufrió un desequilibrio en la última parte de la carrera como consecuencia de la perdida de presión en el neumático trasero izquierdo. Después de entrar en boxes para cambiar ese neumático, el problema volvió a repetirse, aunque en esta ocasión en el delantero izquierdo. Ahora tenemos que averiguar las causas de estas pérdidas de aire".
Para los ingenieros de Bridgestone, uno de los inconvenientes con los que se enfrentan es, curiosamente, la falta de pruebas de sus neumáticos con el nuevo F2005. Mientras que sus rivales, con Fernando Alonso a la cabeza, cuestionan la legitimidad de tantos entrenamientos de Ferrari, la marca de neumáticos reclama más kilómetros para obtener los compuestos que satisfagan las exigencias del monoplaza rojo y, sobre todo, de la reglamentación para 2005. Precisamente a las normas se refirió ayer con tono airado Luca di Montezemolo, el presidente de Ferrari. Primero, cargó la responsabilidad del fracaso de su escudería sobre Bridgestone: "Tenemos un coche competitivo, pero existe un grave problema de neumáticos. Bridgestone ha trabajado bien en los últimos años, pero con las nuevas reglas las cosas han cambiado". Y explicó su punto de vista de forma directa: "Con el actual reglamento, éste es un campeonato de neumáticos, no de coches. No son normas propias de la F-1".
Abrumados por el caso, el presidente quiso lanzar un mensaje de optimismo, aunque es consciente de que ese sentimiento es cada día más ajeno a su equipo: "Volveremos a ganar por nuestra voluntad y determinación. Les he pedido a mis hombres el máximo esfuerzo. Aunque también tengo que decir que los neumáticos no los hacemos nosotros".
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Michelin todo bajo control
Mientras, en el bando contrario, las cosas se ven de forma muy diferente. Aunque algunos pilotos de Michelin, incluyendo a Fernando Alonso, sufrieron por las exigencias del asfalto de Montmeló, Pierre Dupasquier, el director de competición de la marca francesa, asegura que todo estaba bajo control: "Pudimos constatar rasgos de burbujeo en algunos instantes de la carrera, pero lo esperábamos dadas las condiciones de la temperatura y en realidad la situación se estabilizó muy rápidamente. Eso demuestra que nuestro trabajo durante todo el fin de semana fue bueno, además de la investigación de nuestros técnicos en Francia".
