Ferrari se emociona con su visita al Papa
Schumacher, Barrichello y Badoer, junto a Montezemolo y Todt, fueron recibidos por Su Santidad, al que regalaron una réplica a escala del F2004

Es algo único venir al Vaticano con la escudería Ferrari. Y una emoción enorme recibir sus deseos para 2005. Ha sido bellísimo sentir su emoción y algo especial ver su fuerza". Estas son las palabras de Michael Schumacher después de ser recibido por Su Santidad el Papa Juan Pablo II. Todo un Kaiser, el rey de la Fórmula 1, que se inclinó ante el máximo representante de la cristiandad. Como Napoleón en su coronación. El emperador francés lo hizo ante su corte y Schumi, delante de sus súbditos. 95 empleados de la escudería (los habituales de los circuitos), que estrecharon la mano del Papa.
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La delegación del equipo italiano estuvo encabezada por su presidente, Luca di Montezemolo, y el director general, Jean Todt. También estuvieron Luca Badoer y Rubens Barrichello, que cumplió su sueño y le enseñó una foto de su mujer y su hijo para que la bendijera: "Es para mí un honor haber tenido esta oportunidad. Siempre soñé con besar la mano del Papa y hoy lo he podido hacer. Ha sido un momento especial. He podido realizar mi sueño". En la audiencia, que fue seguida por televisión en la sede de la marca en Maranello, los integrantes de la escudería le regalaron a Su Santidad una reproducción a escala del F2004. Además, obsequiaron a la Iglesia con un Ferrari Enzo Super Limited Edition, que será subastado y cuyo valor será donado a las víctimas del tsunami. Su precio supera los 640.000 euros, pero se cree que podría ser vendido por más de un millón.
El Papa les felicitó y les conminó a hacer que el mundo sea mejor: "Quiero felicitaros por vuestros triunfos, que son la representación de un espíritu de equipo. Continuad con esta labor. Defended los valores del deporte y contribuid, además, a hacer la sociedad más justa".