Soulstice
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Carátula de Soulstice

Soulstice, análisis. Regreso al hack and slash más clásico

Soulstice, una aventura dinámica e intensa que supone un viaje que recuerda a los hack and slash que ayudaron a establecer el género

Soulstice nos trae de regreso el género hack and slash en su forma más pura. Un juego desarrollado por el estudio italiano Reply Game Studios y que es una clara carta de amor a un género que destacó enormemente en los 128 bits, y que en los últimos tiempos, salvo algunas excepciones, ha quedado relegado dentro de la acción por las aventuras al estilo soulslike.Nos encontramos con un juego Doble A, que sin los parámetros de producción de los grandes, ha conseguido encontrar su sitio y destacar en múltiples aspectos, mientras que en algunos otros se ven ciertas deficiencias que nos acompañarán a lo largo de nuestra aventura.

En Soulstice nos encontraremos un título con personalidad propia, pero que recuerda en muchos aspectos a los God of War clásicos, así como al primer Devil May Cry o incluso algunas obras de PlatinumGames dentro del Hack and Slash. Con mecánicas que profundizan y dotan de personalidad al juego, así como perspectivas en determinados momentos y combates que cambian por completo el estilo de juego. Además, un estilo artístico gótico y unos personajes que son un claro homenaje a obras como Berserk de Kentaro Miura y Claymore de Norihiro Yagi.

Una historia que nos invita a seguir avanzando

Soulstice comienza de forma inesperada y frenética, presentándonos un caos ante el que no tenemos respuesta ni conocimiento alguno. En él, aparecen Briar y Lute, hermanas y protagonistas de una aventura en la que tratarán de salvar a la humanidad. Un inicio en el final que desaparece ante nuestros ojos, nos transporta unos días antes de lo ocurrido, y a partir de ahí comienza a desarrollar todo lo que está por ocurrir.

Briar y Lute son dos hermanas que han renacido como quimeras. Una transformación que otorga a Briar una fuerza y resistencia sobrehumanas, mientras que Lute fue sacrificada para unir su alma a la de su hermana, y se ha convertido en un fantasma con poderes místicos. El equilibrio del reino sagrado de Keidas se ve comprometido cuando los Espectros lo invaden, y las únicas que pueden proteger a la humanidad son las quimeras. Una historia que va más allá de lo que parece a simple vista, y en la que profundizamos no solo a lo largo de sus distintas cinemáticas, sino también mientras avanzamos en la misma, y es que la duración de Soulstice está por encima de lo que suele ser habitual en el género, estando más cerca de las 20 horas que de las 10.

Un sistema de combate divertido pese a sus limitaciones

Uno de los puntos más destacables de cualquier Hack and Slash es su sistema de combate, pilar principal de este género, y que en Soulstice cumple, pero al mismo tiempo resulta limitado. ¿A qué es debido? Pocas posibilidades en cuanto a combos, resultando la mayoría de combates en el mismo tipo de movimientos, tratando eso sí de evadir los ataques enemigos y buscar alargar al máximo nuestro combo para que así la dualidad entre Briar y Lute destaque más.

Y es que la dualidad entre las dos hermanas, Briar y Lute, se convierte en el punto más destacado del combate. Con ella se trata de paliar ese sistema de combos y combinaciones más limitados, incentivando al jugador a evitar los ataques enemigos y utilizando a la perfección las características tanto de Briar como de Lute.

Briar dispone de distintas armas, siendo la principal el Vindicador cinéreo, una espada que recuerda a la Claymore de Claire protagonista del manga homónimo, y también encontraremos durante nuestra aventura a un personaje con la Matadragones de Guts, protagonista de Berserk, fuente de inspiración de un gran número de títulos a lo largo de los años. El manejo del Vindicador cinéreo es simple pero dinámico, y al mismo tiempo contamos con armas secundarias que podremos utilizar rápidamente durante el combate, intercalando el uso de ellas y nuestra espada, siendo importantes para superar con mayor rapidez a algunos enemigos, y es que cada una de las armas secundarias afectan en mayor medida a un aspecto en específico de los enemigos, como puede ser la armadura.

Por otra parte, Lute nos ayudará a lo largo de los enfrentamientos, y lo hará de forma directa si pulsamos el botón adecuado en el momento que el juego nos indica. Pudiendo esta evitar que nos lleguen proyectiles, ralentizar enemigos, frenarlos por completo y ayudándonos a contraatacar.

La combinación correcta de Briar y Lute en el combate nos proporcionará un mayor y mejor combo. Logrando la llamada unidad, la conexión entre ambas aumenta esta unidad, y si recibimos golpes o retrocedemos se reducirá. Al aumentarla al máximo, podremos liberar devastadores ataques de sinergia. Además, uno de los momentos más espectaculares del juego es el Estado de colera, el cual podremos activar cuando destaquemos en el combate, y que nos convertirá en una absoluta máquina de matar, pudiendo al final del mismo utilizar un ataque especial.

Destacar la rejugabilidad del juego gracias al sistema de puntuación tras los combates, asignándonos una nota final en base a distintos parámetros, por lo que si queremos recibir el máximo tendremos que dedicar tiempo a Soulstice.

¿El punto más negativo? La cámara del juego. Esta en algunos momentos destacará por cambiar totalmente la perspectiva de la acción, haciendo que el juego se sienta distinto en ciertos momentos, pero en cuanto a la visión que nos acompañará en todo momento, nos hace sentir la nostalgia de generaciones pasadas, donde la cámara era uno de los grandes enemigos de cualquier desarrollador. Esta pese al fijado automático y la posibilidad de cambiar rápidamente de objetivo, nos dejará en muchos momentos completamente colgados y no podremos localizar el foco de la acción o el enemigo a combatir de forma óptima. Un problema que nos acompañará durante todo el juego y no queda otra que hacerse a ello, también en momentos de plataformeo, donde los cambios bruscos nos harán caer al vacío en más de una ocasión.

Personalización, desafíos y opciones para todos los gustos

Soulstice comienza ofreciéndonos cinco niveles de dificultad, dos de ellos bloqueados de inicio, y todos muy bien ajustados, y es que incluso el juego en normal puede suponer un reto en algunos momentos si no utilizamos bien todo lo que Briar y Lute nos ofrecen.

Una de las mecánicas que más utilizaremos a lo largo del juego es el Campo de evocación y el de eliminación. Con el de evocación destruiremos cristales azules, que nos permitirán subir el nivel de habilidad de las ramas de Lute, y al mismo tiempo el campo de evocación también nos permitirá descubrir plataformas o acabar con una serie de enemigos mientras este está activado. El de eliminación nos ayudará a conseguir cristales rojos, que nos ayudan a subir el nivel de habilidad de las armas de Briar, así como adquirir objetos en la tienda, magistralmente llevada por Layton, uno de los secundarios más carismáticos del juego.

Estos campos de evocación y eliminación hay que utilizarlos con cabeza, y es que, si no estamos golpeando a un enemigo u objeto, llegarán a su límite y perderemos durante un tiempo a Lute, encontrándonos más indefensos en el combate.

La personalización en cuanto a la mejora de habilidades es destacada, con Briar teniendo una rama para cada arma; mientras que Lute tendrá cuatro, cada una de ellas centrándose en una forma de afrontar el combate.

En cuanto a los llamados desafíos del vacío, encontraremos varios de ellos a lo largo de los escenarios, teniendo que explorar para encontrarlos. Podremos realizar estos fuera de la partida principal una vez los encontremos, y si los superamos nos darán una recompensa como pueden ser los fragmentos de cascarón deforme que ayudan a aumentar nuestra vida máxima. Los desafíos pueden ser de muchos tipos: ofensivos, defensivos…

En Soulstice tendremos objetos y utilidad de todo tipo, desde pociones pasando por las llamas Cenizas de quimera caída, que nos devolverán la vida si caemos en combate. Además, todo lo que nos encontramos en el juego aparece en el llamado Códice, una extensa y práctica guía de información que vamos recopilando conforme jugamos y nos aporta más información sobre la historia del juego, sus distintos escenarios, enemigos, personajes, armas…

Arte y música que encajan en todo momento

Soulstice entra por los ojos desde el primer momento, con un apartido gráfico destacable en el que un toque cel-shading redondea la aventura acercándonos a aquellas obras (Claymore, Berserk…) en las que se inspira. A su vez, el estilo artístico gótico nos muestra estampas de enorme belleza pese al caos y la destrucción que nos rodeará, con detalles como preciosas vidrieras que nos acompañarán desde un primer momento en el menú; personajes y enemigos bien diferenciados, siendo estos reconocibles en todo momento. La música funciona bien, con temas que se adaptan perfectamente a cada situación, y nos harán querer seguir escuchando la banda sonora una vez hayamos dejado de jugar.

Soulstice también ha sido probado en Steam Deck¸ donde aparece listado como no verificado. El juego arranca, pero sufre de severas ralentizaciones, haciéndolo prácticamente injugable en el momento de su lanzamiento desde la máquina de Valve. Habrá que estar atento a futuras actualizaciones que podrían darle al título la estabilidad necesaria para disfrutarlo también desde la portátil.

Juego analizado en su versión para Steam (PC), donde funciona a la perfección y no se ha percibido ningún problema de rendimiento.

CONCLUSIÓN

Soulstice es una grata sorpresa, en una época donde el estilo soulslike predomina, ver un hack and slash que funciona a buen nivel es motivo de celebración. Un sistema de combate atractivo, junto a un destacado estilo gráfico y artístico, una buena banda sonora y un hilo argumental que nos hará querer avanzar. Soulstice tarda en arrancar, pero en el momento que lo hace, se convierte en una experiencia frenética, dinámica y llena de acción a toda velocidad. La aventura de Briar y Lute tiene limitaciones como su cámara, la poca variedad de escenarios o las limitaciones en su combate, pero sus virtudes consiguen contrarrestarlas y mantenernos enganchados.

LO MEJOR

  • Destacado estilo artístico y gráfico
  • Rejugabilidad gracias a su sistema de rangos
  • Impresionantes jefes finales
  • Dualidad del combate y el Estado de colera

LO PEOR

  • Un combate limitado en cuanto a combos y opciones
  • La cámara complica en muchas ocasiones el combate
  • El diseño de niveles no invita a la exploración
7.8

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.