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Jurassic World: Dominion, crítica. Conviviendo con dinosaurios

La nueva película dirigida por Colin Trevorrow es aventurera y tiene escenas de auténtica tensión, aunque a la historia le falta algo solidez.

El primer Parque Jurásico acabó en desastre y los siguientes tampoco corrieron una suerte mejor. Jurassic World: Dominion, la película que cierra esta nueva trilogía de secuelas, plantea un concepto diferente que parte de la anterior película. Los dinosaurios ya no están contenidos en un espacio controlado, sino que viven entre los humanos y el resto de animales. Esto permite al director Colin Trevorrow explorar ideas que no habíamos visto en los filmes previos.

En una saga tan longeva como esta, resulta complicado no repetir los mismos patrones una y otra vez. Eso no quiere decir que Dominion renuncie a su esencia y a los momentos habituales de acción y de aventura que todos los espectadores esperan. Al mismo tiempo, la nueva premisa no es suficiente para capturar la magia de la original: Jurassic Park es única por lo que supuso en su día, dejó una huella en el cine que ninguna secuela va a conseguir nunca pisar. Y pese a todo, esta película es un buen producto de entretenimiento.

El final de Isla Nublar es un nuevo principio

Han pasado casi cinco años desde la destrucción de Isla Nublar, cuando todos los dinosaurios dejaron atrás su cautiverio. Desde entonces, el equilibrio del mundo ha cambiado, pues el planeta ha introducido a un antiguo depredador en un ecosistema que ya los había olvidado. A modo de metáfora, el largometraje traza un paralelismo entre la situación de los animales y la importancia del ecosistema para el medio ambiente.

Claire Dearing (Bryce Dallas Howard) y Owen Grady (Chris Pratt) viven junto a la joven Maisie Lockwood, que empieza a plantearse algunas cuestiones sobre su identidad. Los dos adultos ejercen como padres protectores para Maisie, por eso intentan que no se deje ver. Nada de eso impide que la joven acabe en el laboratorio de BioSyn, lo que desencadena parte de la trama. Ambos acuden a su rescate y del de el pequeño velocirraptor nacido en libertad y también secuestrado.

Uno de los grandes atractivos que plantea Jurassic World: Dominion es el regreso de varios de los personajes clásicos. Laura Dern. Sam Neill y Jeff Goldblum retoman sus papeles de antaño y vuelven a encarnar a Ellie, Alan y Malcolm. En el caso de los dos primeros, que no los veíamos desde Jurassic Park, conocemos su evolución y lo que ha sido de ellos tras más de dos décadas de ausencia. Al final, las historias de los personajes originales y las de los nuevos confluyen de forma bastante natural, aunque al principio transcurran de manera independiente.

Los dinosaurios son depredadores feroces, pero nada comparado con lo que el ser humano puede llegar a hacer por ambición o codicia. Las aparentes buenas intenciones de BioSyn esconden una cara totalmente diferente. Si sus planes siguen adelante, el desastre podría ser catastrófico. ¿Serán capaces de revertir la situación?

Jurassic World: Dominion cierra un capítulo que no se percibe como un final total de la saga. Algunas de las tramas que se abren resultan interesantes, pero a la historia le falta resolver mejor y tirar más de los hilos para que el final resulte enteramente satisfactorio. Por lo demás, espectacular, genial visualmente y entretenida: si te gusta este universo no te la puedes perder. Si no eres fan, pasarás un rato agradable.

Si quieres repasar la saga entera te contamos cuál es el orden todas las películas de Jurassic Park y dónde se pueden ver las que actualmente están disponibles en plataformas VOD.