Cloudpunk
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Carátula de Cloudpunk

Cloudpunk, análisis. Cyberpunk en las nubes

Jugamos a esta propuesta indie cuyo mayor atractivo en su cuidada y bella recreación con voxels de una ciudad futurista

Megalópolis inabarcables, edificios sin fin, neones infinitos… y coches voladores. Las icónicas escenas de Blade Runner y otras obras de ciencia ficción forman una parte indeleble de la imaginación colectiva sobre un futuro que nos genera temor y fascinación al mismo tiempo. Si ya muchos se sienten alienados, desconectados y arrollados por el ritmo de las grandes urbes actuales, ¿qué sería de la humanidad en espacios así elevados a la enésima potencia? ¿Cómo serían los problemas normales de los habitantes de una gran ciudad que se eleva entre y sobre las nubes? ¿Cómo serían los problemas logísticos, sociales, económicos, políticos y legales en una sociedad construida sobre estos colosos?

Son numerosos los juegos futuristas con diferentes interpretaciones, pero no tantos los que se han atrevido a recrear este escenario concreto de megaurbes con coches voladores. El juego de Blade Runner lo hizo, claro, aunque enmarcado dentro del género de la aventura gráfica -compartiendo espacio con otras aventuras como Snatcher o Beneath a Steel Sky, que se prestan más a recrear sensaciones sin necesidad de crear grandes mapeados-. Son menos los juegos que se atreven a crear espacios abiertos y completamente navegables en estos entornos, seguramente por la dificultad del reto-. Cloudpunk en cambio basa su atractivo más inmediato en abrazar ese concepto, poniéndonos en el corazón de Nivalis, una megaurbe de varios niveles por la que podremos navegar libremente -con algunas restricciones obviamente-.

La historia gira alrededor de Rania, una inmigrante de la península del este que trata de escapar de sus deudas y su pasado aceptando un puesto en Cloudpunk, un servicio de transporte de mercancías que se mueve en los bordes de la ley y que nos hará movernos por toda la megaestructura realizando encargos y siguiendo una trama con diferentes decisiones duales que determinarán el curso de la historia y la moralidad de la protagonista. Nos acompañará en nuestras travesías Camus, una IA que adopta la personalidad de un perro parlante y que resulta adorable, aunque en todo caso la narrativa dista de ser el punto fuerte de Cloudpunk.

La grandeza de los voxeles

Hay juegos que nacen de una idea, de una mecánica, de una historia… pero hay otros que nacen de una tecnología pura y dura, siento tan válidos como cualquier otra cosa. El principal atractivo de Cloudpunk es su ciudad, su entorno, una bellísima recreación realizada con voxels de lo que sería una urbe del futuro, con una ambientación increíble, detallada, en la que podemos recrearnos tanto en la visión panorámica de los enormes edificios flotando en los aires desde la perspectiva de nuestro vehículo flotantes como sentirnos pequeños en las calles y plazas que podemos recorrer andando también. Es un juego de estar, de caminar y contemplar más que de cualquier otra cosa.

Lo bueno de usar voxels es que te permite un grado de detalle y control en la forma que modelas el escenario inalcanzables para las técnicas tradicionales con polígonos. Eso permite modelar cada edificio de una forma concreta, creando una geometría detallada y tangible. Las calles, plazas y espacios por los que andamos se sienten como algo que ha sido construido, no como un decorado; como si alguien hubiera hecho una casa de muñecas digital en la que pudiéramos ver y tocar cada diminuto mueble en las habitaciones. Y por supuesto está la estética, aunque los voxels pueden ser utilizados para recrear entornos 3D con gran detalle y realismo con voxels muy pequeños, normalmente la capacidad de procesamiento en tiempo real hace que se adopten voxels más grandes, dándoles al juego un aspecto “cuadriculado” que suele encantar a los amantes del pixelart.

Nivalis es el gran reclamo de Cloudpunk, la idea de pasear por sus calles repletas de gente, el tomarse un café entre sus edificios colosales, el disfrutar de las diferentes arquitecturas de sus zonas. La historia es agradable y Rania es una protagonista interesante con su creíble mezcla de cinismo y chica de campo que llega a la gran ciudad, que contrasta bien con la naturaleza inocente de Camus, pero no deja de ser un hilo conductor para poder explorar todos los rincones de la ciudad,. Conoceremos gente, visitaremos los estratos más altos y bajos de la megaurbe y haremos toda clase de repartos mientras conocemos más de la ciudad y nos empapamos de la historia de una primera noche de trabajo absolutamente demencial, con una trama que irá creciendo exponencialmente dentro de los límites de esta producción independiente.

Sumergiéndote en la ciudad

La posibilidad de poner la cámara en primera persona nos da la posibilidad de bucear en las calles y sentirnos realmente que estamos en esta urbe futurista e imposible, todo un dechado de inmersión que merece ser explorado hasta su última esquina, especialmente para los amantes de la ambientación futurista. La variedad en los escenarios, en los tipos de edificios y en las secciones que podemos andar hace que sea un mundo que invita a la exploración, aunque la estructura general del juego no de pie a ello al apostar por una estructura bastante lineal, con concatenación de misiones. Nos deja cierto margen para ir también a nuestro aire, pero un entorno tan especial y tan bien recreado podría elevarse con una estructura más sandbox, con actividades secundarias y un planteamiento más abierto.

La historia o los personajes no desmerecen el conjunto, hay buenos retazos, Rania es una protagonista interesante, con una personalidad que se hace de querer, tanto como la de su compañero Camus; hay también un intento, un tanto a medio cocinar, de crear dilemas morales y mayores diversificaciones en las historia de las que realmente hay. Hay muy buenas ideas diseminadas en los elementos narrativos del juego, aunque la estructura del mismo y las dimensiones del equipo hacen que se planteen de forma minimalista, a través de diálogos hablados que chocan con el encorsetamiento general de la campaña.

Buena parte del juego lo haremos montado en nuestro vehículo, de un lado para otro. No se puede decir que el diseño de las misiones sea especialmente inspirado, ya que las posibilidades de interacción de la protagonista son limitadas. Hay elementos cosméticos que podemos comprar y equipar, o comida que podemos comprar, pero la verdad es que a nivel jugable no hay nada específico que hacer más allá de continuar los objetivos que nos marcan, siguiendo la historia a través de los diálogos de los diversos personajes que vamos llevando en nuestro vehículo de transporte.

Nota: 8

CONCLUSIÓN

Cloudpunk es uno de los juegos independientes más llamativos de este 2020 por su particular estética y gran ejecución a la hora de ofrecer una ciudad futurista que recorrer. Las limitaciones propias de una producción independiente se dejan notar en aspectos como la variedad en el tipo de misiones, o el hecho de que la ciudad quede despiezada en sectores separadas por pantallas de carga, pero aún así es un placer navegar con nuestro vehículo por los variados rascacielos, e impresiona todavía más cuando podemos ir andando por las calles. Con una personalidad visual indiscutible, una banda sonora que nos pone en ambiente y una historia interesante dentro de las limitaciones del juego, es un juego que deja un sabor agradable y que gustará a los enamorados de la estética urbana futurista.

LO MEJOR

  • La recreación con voxels de la ciudad futurista
  • Una buena historia dentro de las limitaciones del juego
  • Los modos en primera persona y el poder andar por las calles
  • Buena banda sonora que nos pone en ambiente

LO PEOR

  • Poca variedad en los tipos de misiones
  • Se echa en falta más posibilidades alternativas a la historia
8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.