La odisea

Immortals: Fenyx Rising, impresiones. Un Tifón en el Olimpo

Probamos la nueva producción de los creadores de Assassin's Creed Odyssey durante aproximadamente 4 horas, un viaje a la Grecia más paródica.

Zeus es el padre de los dioses y de los hombres, todopoderoso, omnipotente y con un ego que sobrepasa el Olimpo. Immortals: Fenyx Rising bosqueja una visión paródica del mundo clásico, de esa Grecia de divinidades y de héroes, donde las epopeyas se sucedían y las criaturas mitológicas exhibían sus poderes. Ubisoft Quebec, el estudio detrás de Assassin's Creed Odyssey, no se mueve de la ambientación griega, pero se embarca en un viaje más personal para diseñar una propiedad intelectual completamente nueva. Sin desdeñar su herencia, el estudio ha conseguido crear un producto interesante y con personalidad propia. Después de una sesión de unas cuatro horas de juego por fin podemos contaros nuestras sensaciones a los mandos.

Cuanto más alto subes, más dura será la caída. Eso es lo que les ocurre a lo dioses griegos, que en esta versión de la historia sufren una contundente derrota. La altanería de Zeus, que se cree por encima de todo y de todos, no impide que una antiquísima divinidad se rebele contra el poder establecido. Se trata de Tifón, un ser siniestro y monstruoso, poderoso hasta límites insospechados. Se eleva hasta las nubes con sus alas recubiertas de fuego y magma, siempre pensando en su próximo movimiento. En la mitología clásica Tifón fue capaz de someter al dios supremo, aunque finalmente fue el mismísimo Zeus el que puso fin a su reinado. Desde entonces se refugió en el interior del volcán Etna, en Sicilia. Pera esa es otra historia, la que aparece en los libros.

La premisa argumental y el editor de personajes

Hasta hace tan solo unas semanas, Immortals: Fenyx Rising era conocido como Gods & Monsters, un nombre que el estudio modificó porque querían focalizar su atención en Fenyx, el personaje principal. Así lo confirmó Scott Phillips, director creativo, en una entrevista con MeriStation. En esta historia, Tifón se ha hecho con el control de la situación y ha puesto a Zeus contra las cuerdas. Se rebaja a pedir ayuda a Prometeo, el titán que él mismo sometió a tortura eterna. No debe ser muy agradable que un águila se zampe tu hígado todos los días, por lo que habrá que perdonar a Prometeo sus comentarios mordaces. El encadenado señala hacia bajo, hacia el lugar donde moran los mortales. Y de nuevo, el orgulloso Zeus demuestra que mira a todos por encima del hombro cuando los califica de parásitos. Pues bien, uno de esos parásitos va a salvarte esta vez.

La historia de este título se ha escrito en clave de humor, algo que también se refleja en el aspecto gráfico, desenfadado y con un acabado cartoon de dibujos animados. Una escena en particular que nos ha hecho mucha gracia es la que retrata a este Zeus como lo que es, un dios megalómano, poco tolerante y narcisista. Aparece una meta-referencia a los créditos de los videojuegos y Zeus figura como director del juego, director de producción, director director, productor sénior, padre de los dioses, creador del mundo y toda una serie de cargos que bien podrían haber aparecido en una página de Linkedin. Un poco más adelante, cuando por fin se dibuja la frase 'Ubisoft Quebec Presenta' en el horizonte, Zeus muestra su sorpresa a Prometeo, el narrador: “¿Cómo, que esto solo era el prólogo? ¿Cómo se puede tardar tanto en arrancar una historia?” Lo cierto es que a nosotros se nos ha pasado volando, pero antes de adelantar nada más, volvamos atrás en el tiempo, hasta que el dios descubre quién va a ser su heroína.

La campeona elegida es toda una desconocida, ni Hércules ni Hermes ni Aquiles ni Perseo, Fenyx a secas. Antes de comenzar a jugar, tenemos que crear a nuestra protagonista. El juego introduce un editor mediante el cual podemos modificar el peinado, las cejas, los tatuajes, la forma de la cara o el color del vello, entre otras características. En nuestro caso elegimos la versión femenina, aunque es posible seleccionar un personaje masculino y realizar todo tipo de combinaciones, incluyendo la posibilidad de colocar una frondosa barba a nuestra guerrera. Nos decantamos por un aspecto algo más convencional. De todos modos, la selección no es inamovible, pues más adelante podremos volver editar el personaje al completo, tantas veces como queramos.

El barco en el que navegaba Fenyx ha naufragado; su hermano, el héroe, se ha convertido en piedra. Llena de dudas, la aspirante a heroína toma la espada de Aquiles y da sus primeros pasos en combate. Su aventura no ha hecho más que comenzar y los primeros esbirros de Tifón ya la han atacado con todas las armas que tienen a su disposición.

Combinación de mecánicas exitosa

Jugablemente, el título es una mezcla entre The Legend of Zelda: Breath of the Wild y Assassin's Creed Odyssey, un conjunto que encaja y que no se siente fuera de lugar . Del primero toma el sistema de adrenalina y los puzles, mientras que del segundo extrae el sistema de combate y la construcción de mundo, que también tiene trazas de la producción de Nintendo. En cualquier caso, la combinación de todos estos elementos funciona sorprendente bien. En estas cuatro horas que hemos pasado a los mandos nos ha dado la impresión de que el videojuego mantiene su propia identidad, pese a que muchos de sus elementos nos resultan bastante familiares.

Al igual que en el juego protagonizado por Link, acciones como nadar o escalar gastan compartimentos de adrenalina. Cuando estos se agotan, el personaje cae rendido o se ahoga en las mismas aguas que hasta entonces trataba de domeñar. Las pociones y las setas son recursos que se utilizan para restablecer los niveles de vida y adrenalina, así que a veces te pueden sacar del atolladero.

Lejos de ser un videojuego menor, Quebec ha diseñado un mundo abierto rico en detalles. El mapa se despliega y debemos buscar la ruta más adecuada para llegar al destino deseado. A veces puede parecer sencillo, pero es importante tener en cuenta que algunas localizaciones serán inaccesibles si no disponemos de la habilidad o de la cantidad de adrenalina necesaria. Por ejemplo, al principio será imposible cruzar el puente principal, ya que para hacerlo necesitamos la habilidad de doble salto. La exploración se ha conformado de forma muy tridimensional, con la opción de recorrer el mundo a pie, volando o con una montura. Para subirnos sobre un animal primero hay que domesticarlo: nos acercamos lentamente, en modo sigilo, y pulsamos el botón correspondiente. Nada demasiado elaborado, pero curioso al fin y al cabo.

También hay lugares que funcionan como las atalayas, en las que podemos otear el horizonte y marcar las zonas clave del mapa, en una mecánica que recuerda mucho a la de las torres de Breath of the Wild.

Los puzles, un elemento central

En esos primeros momentos de juego, encontramos el legendario Hacha de Atalanta y nos internamos dentro del Pasaje en el Abismo, los dominios de Tifón. Se trata de un tipo de desafío de la historia principal que entrelaza puzles y plataformas. Movemos palancas, colocamos bloques y jugamos con los diversos elementos del escenario para progresar, todo ello mientras saltamos de un lado para otro. A lo largo de la partida nos hemos enfrentado a retos similares, aunque por supuesto, la dificultad es creciente a medida que avanza la trama principal. Cada uno de ellos está marcado con un nivel de dificultad (de uno a tres), aunque nosotros solo hicimos los más básicos. Aún así, creemos que la curva de dificultad se ha medido bien, pues se añaden nuevos conceptos de manera progresiva. En el último puzle que nos dio tiempo a ver, por ejemplo, se nos pedía mover rocas utilizando la fuerza del viento que salía de algunas aberturas concretas. Completar estas secciones nos permite obtener recursos que luego podremos invertir en mejorar al personaje.

Otro de los puzles recurrentes es el de las constelaciones. A primera vista parecen muy sencillos, pues la premisa es simple: observar el esquema que aparece en la pared y colocar las rocas esféricas en el agujero correspondiente. El problema es que primero es necesario encontrarlas, lo que supone otro rompecabezas en sí mismo: cada una de ellas se esconde bajo algún tipo de mecanismo o mecánica que hay que utilizar. El magnetismo juega aquí un importante papel, una habilidad muy similar a la del imán de la Piedra Sheikah en Zelda.

Fenyx no vuela cuando comienza su epopeya, pero no tarda demasiado tiempo en conseguir las alas de Daidalos. Lo hace gracias a la ayuda inestimable de Hermes, un personaje al que se le retrata como un mero ladronzuelo, aunque detrás de su condición irreverente se encuentra la silueta de un verdadero dios. Él nos explicará por qué las alas no funcionan al principio, así que nos embarcamos en una aventura para hallar el viento de Eolo, almacenado en una tinaja. Esto, por supuesto, también consume adrenalina, de modo que hay que medir bien los tiempos si no deseas aterrizar en un lugar poco recomendable.

Sistema de combate y progresión

Las alas proporcionan mayor profundidad a su sistema de combate, que como decíamos, recuerda mucho al proyecto anterior. El parry, el golpe fuerte, el débil, el arco, la opción de fijar al enemigo como objetivo o el botón de esquivar son elementos que nos invitan a dominar las mecánicas. Si nos aproximamos con sigilo, es posible que consigamos dañar al enemigo antes de que nos vea. La diferencia entre Odyssey y este Immortals es que el sistema es algo más ágil y rápido, por no hablar de que en las batallas podemos conjugar la lucha en tierra y la aérea. Gracias al sistema de progresión, que se apoya en la recolección de ciertos elementos (ya sea tras superar puzles, hallarlos en el mundo, etc), podemos mejorar las habilidades, los poderes divinos y añadir nuevos combos, que se ejecutan como en un juego de acción.

En ese sentido, el árbol de habilidades es generoso y abarca todas las facetas de combate, así como las capacidades más básicas (nadar, cantidad de objetos y demás). La adrenalina y la vida también se mejora de esa forma en el Salón de los Dioses. Además, los más coquetos pueden cambiar su aspecto físico allí también.

Immortals: Fenyx Rising nos ha sorprendido. Cuando la sesión ha finalizado, queríamos seguir jugando, algo que nos invita a ser muy optimistas de cara al lanzamiento del juego final, que tendrá lugar el próximo 3 de diciembre. El título estará disponible en PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series X, Xbox Series S, Nintendo Switch, PC y Google Stadia. Desde el 22 hasta el 29 de octubre habrá una demo exclusiva para los jugadores de la plataforma de Google, que podrán disfrutar de una misión en la región de Afrodita. La demostración dura unos 45 minutos y se puede probar aquí.

Immortals Fenyx Rising

De la mano de los creadores de Assassin's Creed Odyssey llega una aventura de leyendas sobre un héroe olvidado y su gesta para salvar a los dioses griegos. Zarpa rumbo a la Isla de los Benditos, que ha sido tomada por peligrosas criaturas mitológicas. Demuestra tu heroísmo legendario eliminando a su líder, Tifón, la criatura más letal de la mitología griega, en un combate que pasará a la historia. Explora un hermoso mundo de fantasía en el que te esperan enrevesados rompecabezas, mazmorras misteriosas y proezas heroicas. Las penurias y las recompensas de tu viaje serán tan magnas como tu destino final. Immortals: Fenyx Rising (conocido anteriormente como Gods & Monsters) es una aventura de acción a cargo de Ubisoft Quebec y Ubisoft para PC, PlayStation 4, Xbox One, Switch y Stadia.

Immortals Fenyx Rising