art of rally
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Carátula de art of rally

art of rally, análisis

Revive la época dorada de los rallys con esta nueva propuesta a medio camino entre los simuladores más exigentes y los arcade de toda la vida.

Los fans de los videojuegos de carreras están disfrutando de un verano de lo más movidito; y es que además de las recientes entregas anuales de sagas como WRC o F1, la tercera parte de Project Cars y los arcade Trackmania Remake, Inertial Drift o Hotshot Racing, ahora debemos sumar a la ecuación un título muy esperado por los fans de los rallys con art of rally, una curiosa y original propuesta a medio camino entre la simulación más exigente y los arcade de siempre que pretende hacernos revivir la época dorada de tan popular categoría de automovilismo, desde sus inicios en la década de los 60 hasta la explosión del famoso Grupo B de los 80, un recorrido histórico a cago de los canadienses Funselektor, creadores del celebrado y no menos original Absolute Drift. Veamos qué ofrece art of rally tanto para los más puristas del volante como para los interesados en propuestas frescas rebosantes de personalidad, título que ya se encuentra disponible en Steam y GOG; lo analizamos.

Un viaje a través de la época dorada de los rallys

La premisa de art of rally es tan personal como su propia propuesta, como decimos, a medio camino entre la simulación y el arcade. ¿Y qué tipo de jugabilidad puede ofrecer un título de estas características? Para empezar, el control resulta exigente, con varios aspectos que podemos configurar a nivel de mecánica y de experiencia de usuario; por otro lado, su carácter desenfadado y minimalista se deja notar tanto en su personalidad y puesta en escena como en las particularidades de una cámara aérea, casi cenital, que nos ofrece una amplia perspectiva de los diferentes tramos. Todo ello da como resultado una explosiva mezcla tanto de sensaciones como de experiencia al volante, reuniendo aspectos de ambas vertientes del género de la conducción y que logra convencer tras unas partidas de adaptación. Y es que ya desde un inicio y con la configuración más accesible, art of rally representa todo un desafío; aunque siempre hay margen para ir un paso más allá a nivel de dificultad.

Pero volvamos a la línea de salida; art of rally nos sumerge en un apasionante viaje por la historia de la disciplina profesional de los rallys a modo de homenaje a través de una personalidad muy marcada. Tanto es así, que ya desde un principio deja clara su apuesta estética low poly a través de modelados sencillos y una paleta de colores muy viva, junto a una banda sonora retro-electrónica con temas pegadizos; y también algo machacones tras varias horas. Como curiosidad, al empezar nuestro viaje a través de las primeras décadas de las competiciones de rallys se nos invita a rendir culto a una deidad; y de un modo onírico, se nos ofrecerá un breve repaso a la historia de dicha competición. En este sentido, un punto a favor de Funselektor por imprimir su propio estilo y hacer de su nuevo videojuego de carreras una experiencia amena y agradable.

art of rally propone al jugador varios modos de juego, siendo el modo carrera el más completo e interesante, aunque todo ello sin dejar de lado otras opciones como el modo libre, el modo contrarreloj, los deafíos en línea -diarios y semanales- o el desbloqueo de nuevos coches, apariencias y pinturas personalizadas. Cada partida tiene su correspondiente premio, siempre y cuando lo hagamos suficientemente bien. Y aquí entra en juego el verdadero protagonista del título: la experiencia de conducción. Y es que art of rally ofrece muchas de las características que todo aficionado a los simuladores de coches demandaría a un videojuego, desde un alto nivel de exigencia a diferentes aspectos configurables de la mecánica de los coches. El juego de Funselektor se antoja exigente para los no iniciados, aunque ofrece el suficiente margen de aprendizaje para empezar a dominar sus diferentes entresijos tras unas pocas partidas.

Tal y como sugiere el leitmotiv del juego, el principal reto del jugador es dominar todos y cada uno de los coches de rallys que vayamos desbloqueando, todo para lograr mejores tiempos y recibir vehículos más potentes y refinados, de nuevo, para marcar mejores tiempos y ascender hasta el primer puesto de las distintas temporadas. Y es que cada vehículo presenta sus propias características en aspectos como velocidad, aceleración, agarre, tracción, marchas largas o cortas, etc. Es aquí cuando debemos bajar las revoluciones y prestar atención al gran trabajo de diseño por parte de Funselektor a nivel de representación de las diferentes categorías (años 60, 70 y 80 y Grupo B, S y A) con modelos no licenciados pero que cualquier aficionado al automovilismo identificará sin mucho esfuerzo. Tanto es así, que no faltará ninguno de los grandes clásicos de las cuatro ruedas como los diferentes coches de carreras de BMW, Renault, Peugeot, Alpine, Mini, Lancia o Audi, entre muchos otros, completando una lista de más de 50 vehículos.

Por otro lado, los diferentes tramos (hasta 60 etapas repartidas por localizaciones como Finlandia, Cerdeña, Noruega, Japón y Alemania) ofrecen toda clase de retos, desde horquillas endiabladas a cambios de rasante, pasando por largas rectas o carreteras estrechas a través de las más variadas superficies como asfalto, grava, barro o nieve, entre otras. Y como no podía ser de otra manera, cada configuración de tramo afecta al tipo de conducción.

Funselektor pretende que cada carrera se convierta en todo un desafío para el jugador; y vaya si lo consiguen. Dominar los diferentes coches (ya sean de tracción delantera, trasera o total con los más variados niveles de potencia) se convierte en un reto continuo, en el que hay que aprender a dosificar muy bien tanto el acelerador como el freno, además del freno de mano, controlando los cambios de rasante o los derrapes más peligrosos, todo para no acabar dando bandazos o perdiendo valiosos segundos entre árboles o rocas, o en el peor de los casos, dando vueltas de campana; cada restauración del vehículos en pista nos sumará 5 segundos al crono, con lo que conviene ser muy cuidadosos. Por ello, es de vital importancia adecuar la configuración del coche a nuestro estilo de conducción o habilidad al volante; por suerte, el título nos permite tocar aspectos mecánicos como el autoblocante o los frenos ABS, además de seleccionar el cambio manual o automático, entre otras opciones.

No obstante, y tras varias horas y campeonatos completados, empezamos a sentir cierta sensación de déjà vu; y es que a pesar de que la variedad de escenarios es notable -así como sus paisajes propios y ambientaciones, climatología aparte-, los recorridos en sí pecan de reiterativos, ofreciendo poca variedad entre los diferentes campeonatos. Por otro lado, e incluso con el nivel de dificultad estándar, no sufriremos mucho para colocarnos en primera posición debido a unos tiempos de los rivales excesivamente conservadores, siempre y cuando mantengamos un nivel aceptable de pilotaje, claro está.

Más allá del modo campaña, el modo libre ofrece la opción de disfrutar de la conducción sin la presión del cronómetro, además de practicar a lo largo y ancho de pequeños mundos abiertos en los que movernos libremente; también se ofrecen otros alicientes como coleccionables en forma de cintas de cassette o las letras R-A-L-L-Y, junto a un completo y atractivo modo foto. Aunque uno de los aspectos más llamativos de art of rally no es otro que su apartado visual, de corte minimalista y apostando por gráficos low poly, tanto en los modelados de los coches como del resto de elementos, como vegetación, edificios e incluso público. En este sentido, ofrece sensaciones relajantes que contrastan con el frenetismo de una conducción al máximo nivel, siempre y cuando queramos exprimir todas sus posibilidades a nivel de jugabilidad.

La iluminación general aporta ese toque preciosista, dejando estampas especialmente llamativas a pesar de su marcada sencillez; no obstante, también encontramos errores como un popping muy visible en determinadas circunstancias, sombras mejorables y algunos modelados algo descuidados, incluyendo tramos de carretera que no terminan de “encajar”. A nivel de interfaz es igualmente parco, con el velocímetro digital junto a la marcha y las revoluciones situados en la parte central inferior de la pantalla, con una barra de progreso de tramo en el lado izquierdo y el cronómetro en la parte superior derecha; eso es todo. También es posible elegir entre varias cámaras, con ligeras variaciones en altura.

CONCLUSIÓN

Los enamorados de la velocidad en general y los rallys en particular tienen con art of rally una propuesta fresca y visualmente rompedora, con un especial cuidado por rendir homenaje a la historia de dicha disciplina automovilística a través de una campaña amena y desafiante, siempre y cuando compitamos contra la IA más avanzada, ya que no tardaremos mucho en tomar las medidas a su propuesta y lograr los mejores tiempos sin demasiada dificultad. Si bien es cierto que su efectiva mezcla entre simulación y arcade ofrece buenas sensaciones, no tardaremos en lamentar cierta monotonía en su propuesta de juego, dejando todo el protagonismo al desbloqueo de coches y su dominio avanzado al volante. En definitiva, un título divertido con cierto nivel de profundidad y una puesta en escena prácticamente única en su género.

LO MEJOR

  • Presentación audiovisual atractiva
  • Jugabilidad desafiante y satisfactoria
  • Todo un homenaje a la historia de los rallys

LO PEOR

  • Cierta sensación de monotonía
  • Algunos fallos gráficos que desmejoran el conjunto
  • Dificultad poco equilibrada
7.5

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.