Saints Row: The Third Remastered
Saints Row: The Third Remastered
Carátula de Saints Row: The Third Remastered

Saints Row The Third Remastered, análisis

La popular tercera parte de Volition regresa al mercado con un lavado de cara para PlayStation 4, Xbox One y PC. Un cambio que le sienta realmente bien al producto, aunque con sus respectivos “pero”.

Vivir a la sombra de Grand Theft Auto es un problema. Tener a un título cuya última entrega lleva más de 130 millones de videojuegos vendidos hace que toda competencia que salga siempre sea comparada con esta franquicia. Es casi matemático: título de mundo abierto de acción y comparación directa con GTA. No falla. Y en el caso de Saints Row no iba a ser menos, por supuesto.

La diferencia con este juego en concreto radica en un punto clave: cuando se lanzó Saints Row The Third, el equipo detrás del desarrollo, Volition, supo darle la personalidad suficiente como para ver que no estábamos ante el enésimo clon directo de la gente de Rockstar Games. Sí, tenía los coches, una gran ciudad, los disparos, etc., pero potenciaba el aspecto macarra y desenfadado que a veces se perdía en sus entregas anteriores, hasta tal punto que el kit de prensa del juego en 2011 venía con el Penetrator a escala real, esa especie de espada que es un falo gigante y aparece en el juego. Toda una declaración de intenciones de qué es Saints Row The Third. Ahora, casi una década después, el título vuelve a la palestra gracias a su versión remasterizada para PlayStation 4, Xbox One y PC.

Lo viejo permanece intacto

Hay un eterno debate sobre la definición de conceptos como “Remasterización” y “Remake”. Más allá de la cantidad de acepciones que pueda recibir cada una, queda claro que este Saints Row The Third se acoge de maravilla al término “Remasterización”. Y nos explicamos. El juego base, junto a sus contenidos descargables, permanece intacto. Todas sus misiones, armas, coches, etc., aparecen recreados como la primera vez que jugamos.

¿Te gustaba un arma en cuestión? La tienes en el menú. ¿El alocado editor de personajes te hacía tilín? Pues sigue igual también. Todo lo que hizo de Saints Row The Third un título divertidísimo sigue ahí. Ahora bien, esto también tiene un hándicap, y es que lo malo apenas se ha corregido.

No hacemos referencia a cómo ha evolucionado el género del mundo abierto en el videojuego, cuidado. Sería absurdo criticar una fórmula que funcionaba hace nueve años y que ahora vuelve como remasterización. De hecho, aunque se le vean las costuras y se observe un planteamiento propio de inicios de década, el juego sigue siendo todavía muy divertido. A lo que aludimos es que muchos de los fallos del original no se han subsanado (y una década después, lo idóneo habría sido arreglarlos).

Por ejemplo, la IA de los enemigos sigue igual. El juego en dificultad normal o difícil apenas presenta ser un reto. Basta con equiparse un arma y asestar disparos de manera corriente. Los enemigos siguen parados, no son capaces de buscarte, de entablar combate sin necesidad de que te localicen, etc. Y por desgracia, esta inteligencia artificial acartonada hace que el juego sea un paseo todavía hoy en día.

A esto se le suma que otras cosillas como el sistema de apuntado o conducción no han sufrido una mejora grandilocuente. Siguen con sus pros y contras, como armas que se controlan sin problemas a otras con más complejidad (véase el francotirador), incluido el control del personaje errático en algunos momentos (con movimientos toscos).

Hasta aquí los “pero” que se le puede poner a esta remasterización. No obstante, también hace muchas cosas bien. La principal de ellas es el lavado de cara tan grande que ha sufrido. Según el propio Sperasoft, estudio encargado de esta remasterización, se han reelaborado más de 4.000 elementos de la ciudad, desde armas hasta coches pasando por edificios y personajes.

El cambio gráfico es una auténtica maravilla, de las mejores remasterizaciones en este punto que tiene ahora mismo el mercado (y no exageramos). No da sensación de que estemos ante un juego que salió en 2011, ni mucho menos, sino de uno propio de esta generación de consolas. Esto se consigue también, más allá de las nuevas texturas, gracias al increíble sistema de iluminación que posee. Conducir por la noche y ver los reflejos de los edificios, farolas, etc., en la carrocería del coche es más propio de esos mods de juego fotorrealistas actuales que de las propias producciones que se lanzan por parte de las empresas.

Igual que se critica la IA o el control del personaje, hay que alabar (y halagar) el trabajazo que se ha hecho desde el punto de vista gráfico. Además, a nivel técnico también rinde bien, aunque de nuevo con una de cal y otra de arena. En las consolas mejoradas de actual generación (PS4 Pro y Xbox One X) el juego suele ir a casi 60 frames por segundo (en el análisis se ha tocado la versión de PS4 y el ratio era un poco menor, pero siempre por encima de 40 – 45 de media). En cambio, las versiones base sí se quedan a 30 imágenes por segundo, por desgracia. Nueve años después, todas las versiones deberían haber ido a 60 frames por segundo, más tratándose de una remasterización.

CONCLUSIÓN

Saints Row The Third Remastered se ha quedado a las puertas de ser una grandísima remasterización en su conjunto, ya que sí es sobresaliente en algunos en cuestión. Recupera todo lo que hizo que el juego triunfara en ventas y en críticas con un nuevo apartado gráfico de ensueño y una iluminación que sobrepasa incluso a títulos de la actual generación, pero que se empequeñece por problemas del pasado como una IA errática o que las consolas base corran el juego a 30 FPS.

LO MEJOR

  • El sistema de iluminación del Remastered es una gozada.
  • Lavado de cara enorme.
  • La misma diversión del original.

LO PEOR

  • Los mismos errores del pasado: problemas de IA con los enemigos, que parecen muñecos inertes en ocasiones.
  • Que el juego no vaya a 60 FPS en todas las versiones de consolas.
7.6

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.