Are you ready?

Crazy taxi: 20 años de locura

Se cumplen 20 años del lanzamiento doméstico en Europa de una franquicia que, a pesar de llevar una larga temporada casi desparecida, aún se disfruta como el primer día. It's time to make crazy money, are you ready?

Yehee, come on over and have some fun with Craaazy Taxi! It’s radical! Let’s have some fun! A quienes hayan disfrutado de la icónica primera entrega de esta franquicia esta frase seguramente les venga a la cabeza rápidamente esa voz ronca y un poco macarra que nos animaba a echar una partida y que tan bien casaba con la música y estética gamberra de Crazy Taxi.

Es solo un ejemplo de la atención a los detalles que ha sido marca de la casa de esta saga. Esa capacidad que tiene de transformar un concepto aparentemente simplón (un taxi con el que recoges clientes a los que debes llevar a su destino) en una experiencia que aún hoy, cuando se cumplen 20 años después, sigue enganchando como el primer día.

Desde la fluidez y la sensación de velocidad y vértigo que transmiten las ciudades del juego, llena de avenidas plagadas de tráfico y cuestas y rampas, hasta el ciudado control (fácil de hacerse con él pero con mucha profundidad), pasando por supuesto por la banda sonora, una de sus señas de identidad, Crazy Taxi no deja detalle suelto para hacer que la experiencia sea lo más redonda posible. Su millón de copias en Dreamcast, en el que fue el primer gran éxito de ventas de Sega para la máquina, atestigua que el público acompañó a esta propuesta tan poco ortodoxa.

El origen

Pero ¿de dónde salió la idea y cómo logró materializarse de forma tan redonda? La idea original es del productor y entonces responsable de Hitmaker, Kenji Kanno, y según confesó en una entrevista en 2014, le surgió atrapado en un atasco. Mientras él esperaba dentro de su vehículo, el carril contrario se encontraba despejado. Un hecho que le inspiró lo divertido que sería saltarse las normas de tráfico y poder simplemente conducir contradirección.

Realmente no era el primer título arcade de Sega en la línea de alcanzar checkpoints aleatorios en una ciudad de mundo abierto. Esa fórmula ya había sido ejecutada dos años antes por Harley-Davidson & L.A. Riders, si bien en una fórmula mucho menos refinada.

Centrándose más en el juego en sí, en el año 2000, con el lanzamiento aún relativamente reciente, Kanno explicaba que Crazy Taxi se basaba en la filosofía de los arcades de la época, juegos para captar la atención y hacer que el jugador desease jugarlos desde el primer vistazo. Eso sí, el juego de Hitmaker presentaba una virtud extra sobre otros arcades contemporáneos: en Crazy Taxi, si eras lo suficientemente hábil, tu partida podía llegar a durar un tiempo considerable.

No solo eso, sino que además hay una clara sensación de progresión en la ciudad arcade inicial, que como los veteranos del título sabrán, resulta en un loop perfecto si logramos llegar hasta el final. Una característica que impedía al jugador “perderse” y que fue precisamente una de las razones que inspiraron el mapa “original” que se incluyó en la conversión doméstica. Este ofrecía muchos más caminos alternativos y la posibilidad de que nos equivocáramos de calle, además de usar de forma magistral las cuestas para romper la linealidad de otros juegos de conducción y convertir cada viaje en una experiencia frenética.

Lo que le hizo único

Crazy Taxi fue además pionero en llevar marcas reales a los videojuegos, pudiendo llevar a nuestros pasajeros a tiendas reales muy conocidas. Un detalle que lejos de ser anecdótico ayudaba a realzar la ambientación y el realismo del juego.

Pero si hay un elemento recordado de Crazy Taxi, incluso hasta el punto de que su modificación o ausencia restase enteros a la experiencia, es la música. Y no es casualidad, según confiesa Kanno, el juego se construyó sobre su banda sonora, siendo esta seleccionada en una fase temprana de desarrollo.

Otro detalle de la conversión del arcade a un juego doméstico fue la inclusión del Crazy Box, una serie de retos que en realidad servían como tutorial para dominar las mecánicas de conducción, que, como decíamos antes, son mucho más profundas y complejas de lo que su aparente simplicidad pudiera hacer pensar.

Crazy Taxi fue un éxito rotundo en arcade, y aún mayor en su versión doméstica. No solo logró superar el millón de copias en una primeriza Dreamcast con una escasa base instalada, sino que posteriormente le logró añadir otros dos y medio en PS2.

We're back, it's Crazy taxi 2!

El éxito llevó a una consecuencia inevitable: una secuela temprana, que sin embargo llegó ya casi al final de la corta vida de Dreamcast. Aparentemente continuista, en realidad ofrecía varios giros interesantes en la jugabilidad.

El más importante y criticado fue la inclusión del crazy jump, la posibilidad de hacer nuestro coche saltar por los aires con solo pulsar un botón. Esto permitía superar obstáculos para llegar a tiempo a destinos y crear atajos inverosímiles. A cambio la nueva ubicación, una versión de Nueva York, perdía la verticalidad de la primera entrega, y aumentaba la densidad de tráfico.Se introdujeron también los pasajeros en grupo. Un reto mucho mayor pero que a cambio proporcionaba una gran recompensa. Todo ello con una nueva selección de taxistas que no le iban a la zaga al estrafalario reparto de la primera entrega.

Volvía, eso sí, la cañera banda sonora y el frenetismo que se habían convertido en seña de identidad de la saga, y también el mismo motor gráfico sin apenas mejoras, si bien todo se seguía moviendo a los fluidos 60 fps seña de identidad de la saga. Y volvía el Crazy Box, transformado esta vez en la Crazy Piramid.

La acogida de la crítica fue de nuevo muy positiva a pesar de algunas críticas de continuismo, y se convirtió en otro de los títulos míticos de Dreamcast, que sin embargo no vivió suficiente para recibir más entregas de la franquicia, a pesar de que la tercera entrega no se demoró demasiado.

Time to try your luck, Crazy Taxi 3!

Crazy Taxi 3 llegó apenas un año después de Crazy Taxi 2, en 2002, y lo hizo de forma exclusiva a la primera Xbox, si bien tuvo una posterior conversión posterior a PC. De nuevo se añadió una nueva ciudad, en este caso Las Vegas, y a la vez se compilaron las dos anteriores, Nueva York y San Francisco. Fue especialmente notable el cambio en esta última, que recibía el añadido de los grupos y el Crazy Jump, no presentes en la primera entrega. The Small Apple, por su parte, pasaba a mostrarse en versión nocturna y con algunos cambios. Y por supuesto tras el Crazy Box y la Crazy Piramid, era el turno de la Crazy X, en honor a la consola sobre la que corría.

Eso sí, la falta de novedades y el hecho de que el nuevo mapa resultase un tanto anodino comparado con los anteriores hicieron de esta entrega la de peor recepción hasta entonces. No ayudó una nueva banda sonora que prescindía del tono de los juegos anteriores para acercarse a un estilo más pop/dance. Eso sí, esta entrega supuso el regreso de la franquicia a los arcades, con una conversión para la placa Chihiro, similar en su arquitectura a la propia Xbox.

El camino al mercado portátil: Catch a Ride y Fare Wars

A partir de ese punto la saga, al igual que la propia Sega, cayó en un periodo de reconversión tras su repentino abandono del mercado de las consolas y la franquicia Crazy Taxi acabó licenciada a THQ que decidió adaptarla a la portátil del momento, la Game Boy Advance.

El resultado fue un port bastante fiel, especialmente para el hardware sobre el que se movía, que mantenía la esencia de la franquicia pero perdía a cambio elementos claves como la calidad de la música o el control. Pero sobre todo, por culpa de los gráficos Crazy Taxi: Catch a Ride perdía su frenetismo y ritmo. Esta conversión, a pesar de incluir dos ciudades y el modo Crazy Box con la posibilidad de jugar con todos los taxistas de la franquicia, fue en general vapuleada por la crítica.

Algo mejoraron las cosas en la siguiente conversión a otra portátil, en este caso PSP, que nos llegó en 2007. Crazy taxi: Fare Wars, desarrollado por Sniper Studios y Black Hole Entertaiment, literalmente nos permitía escoger entre el primer y el segundo Crazy Taxi, porteados al sistema de manera bastante fiel pero perdiendo por el camino toda la música y establecimientos licenciados.

Pero lo más destacable de esta entrega para PSP es que, por primera vez en la franquicia, el juego contaba con multijugador, tanto a través de la conexión entre 2 PSP como por turnos en una misma consola. De esta forma, podíamos competir con un conocido a ver quién era más rápido llevando al mismo cliente desde el mismo punto a su destino.

Eso sí, llevar los juegos de Dreamcast a PSP tal cual no dio el mejor resultado posible, y con un pop in excesivo y un framerate a veces bastante pobre, especialmente en las ubicaciones de la segunda entrega, el juego no alcanza a proporcionar la diversión que caracterizaba a los originales.

Ports, ports, ports...

Mientras el juego original siguió siendo relanzado en más y más sistemas, originalmente bajo licencia de Acclaim y posteriormente a manos de la propia Sega. En total el juego se ha lanzado, aparte de Dreamcast y arcade, en PS2, Gamecube, Playstation 3, Xbox 360, iOS y Android.

Muchas de estas versiones, al igual que ocurrió con Fare Wars, carecen de la música original, que fue sistituida por la de bandas menos conocidas en un movimiento que provocó el rechazo de algunos fans.

Esto se ha corregido sorprendentemente en la versión para dispositivos inteligentes, sin embargo. Como parte de la línea Sega Forever, el juego se puede jugar gratis con anuncios, o bien pagar tres euros por él. Esta versión además vuelve a recuperar la música original que fue amputada de las versiones para consolas domésticas. Además los controles están bien adaptados para una pantalla táctil, por lo que es bastante recomendable para aquellos que tengan nostalgia y ganas de pasar unos minutos locos.

Secuelas en la palma de tu mano

Pero no es ese port la única incursión de Crazy Taxi en Android e iOS, sino que parece que Sega ha encontrado en ese mercado el nicho para la franquicia. Así, la única secuela “oficial” supervisada por el propio Kanno ha sido Crazy Taxi City Rush.

Es un juego muy distinto al resto de las entregas, tanto por su control, donde usamos el dedo para cambiar de carril, girar en las curvas y frenar en el destino; como por ofrecer una cierta historia, y una progresión. La estética y la música también han evolucionado hacia un estilo más cartoon.

Sin embargo, la experiencia es bastante divertida y de hecho el juego ha contado con una gran acogida, y actualmente, casi cinco años después de su lanzamiento, ha superado el millón de descargas y cuenta con una valoración de 4.4 estrellas sobre 5 en Google Play.

Otro spin off para móviles muy original es Crazy Taxi Idle Tycoon, un juego que nos pone en la piel de una compañía de taxis luchando por su futuro en el complicado mundo del transporte donde una compañía gris está monopolizando el sector y timando a los conductores quedándose con el dinero que les corresponde, por lo que nos toca ponernos manos a la obra para recuperar la ciudad. Al igual que City Rush es un juego gratuito con publicidad y aquí toda la jugabilidad se centra en la gestión de la compañía, buscando maximizar el beneficio que genera nuestra empresa de taxis.

Los imitadores

Hasta ahí sería todo lo salido de la mano de Sega, pero Crazy Taxi ha tenido el honor de convertise en un juego capaz de inspirar decenas y decenas de imitaciones. Ya desde el poco de su lanzamiento The Simpsons: Road Rage (2001) acabó en una demanda por plagio que se acabó solucionando extrajuducialmente.

Y antes de ello varios juegos de PC, como Super Taxi Driver o Taxi Racer, producciones de baratillo que intentaban copiar el concepto sin entender qué era lo que lo hacía divertido. Horribles gráficos y jugabilidad fueron la tónica de estos clones de mercadillo. Pero estas copias no se quedaron solo en el PC. PS2, Xbox, Wii y PC recibieron por ejemplo el infame London Taxi: Rushour.

Actualmente este tipo de clones han inundado las tiendas de iOS y Android con centenares de juegos de calidad más que discutible en muchos casos y con nombres tan poco originales como Crazy Taxi Driving Simulator, Taxi Driver: Crazy Taxi Game o Extreme City Crazy Taxi. En algunos de estos títulos incluso encontramos a viejos conocidos de otros videojuegos que no tiene pinta de que hayan recibido permiso de sus creadores para hacer estos cameos…

La influencia de aquel arcade de finales de siglo ha sido capaz de coronarlo, con apenas tres entregas canónicas, como una de las franquicias más icónicas y reconocibles del mundo de los videojuegos. Pero tras años y años de ports y spin off en móvil, ¿habrá alguna vez un Crazy Taxi 4? Solo el tiempo lo dirá.

Crazy Taxi

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