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ROBÓTICA

Los robots aprenden a sudar como los humanos para evitar sobrecalentarse

Sus creadores han implementado esta opción en unos dedos robóticos ‘blandos’ usados para manipular objetos.

Los robots aprenden a sudar como los humanos para evitar sobrecalentarse

El ser humano ha estado pensando en el concepto del Robot antes que la propia robótica y electrónica fuesen creadas. Pero ya en el siglo 20, con la fascinación que el concepto de robot ejerció sobre la imaginación de la humanidad, la idea de recrear un ser artificial se ha vuelto una obsesión para la Tecnología actual. Hemos pasado de simples máquinas al inicio de la Revolución Industrial a autómatas y a los hiperrealistas robots actuales, llegando a un nivel ‘Uncanny Valley’ cada vez más cercano a una historia de Ciencia Ficción.

Robots con piel de goma

Hemos visto a robots impulsados no por combustible o electricidad, sino por una sangre sintética que juega a simular al concepto de aparato circulatorio humano; también los avances en materia de robótica han permitido ver creaciones que caminan, corren, saltan y trabajan de una forma pasmosamente humana. ¿Qué es lo siguiente? Pues robots que sudan. Y no es broma, sino que ya existen.

La mayoría de robots que existen están construidos con diferentes aleaciones metálicas, que son capaces de dispersar el calor que la maquinaria interna del autómata genera. Pero también existe una serie de robots que están construidos con tejidos suaves para realizar tareas delicadas como manipular alimentos o ser usados en operaciones médicas. La duda es: ¿Cómo dispersa el calor un robot cuya piel es de goma?

Robots que sudan

Un grupo de científicos de la Cornell University y el Instituto Italiano di Technologia ha llevado a cabo lo que parece propio de un relato de Philip K. Dick, Isaac Asimov o el guión de Blade runner 2049, creando un tipo de robot ‘suave’ capaz de sudar para auto-enfriarse en momentos de calor extremo, exactamente igual que haría un ser humano. De esta manera, el robot puede mantenerse frío en momentos y/o ambientes en los que no haya refrigeración externa o no sea posible aplicarla, por ejemplo en mitad de un procedimiento médico.

Robert Sheperd, uno de los co-creadores, señala que estas glándulas de sudor implantadas en el robot pueden tener un propósito doble en el futuro, cuando hayan probado más a fondo su creación. Por un lado podrán mantener a un robot a una temperatura baja expulsando agua, y por otro podrían succionar líquido que esté alrededor de la máquina para analizarlo, en un proceso similar a cómo los vehículos Rover espaciales recogen muestras del suelo en planetas como Marte.

Todavía hay muchos elementos por pulir, y tardaremos en ver esta función de enfriamiento aplicada de forma comercial a los robots actuales. Pero no cabe duda que estamos ante otro pequeño salto de la Robótica hacia ese futuro en el que hayan robots más humanos que los humanos.