Madden NFL 20
Madden NFL 20
Carátula de Madden NFL 20

Madden NFL 20, análisis

EA Tiburón ofrece una entrega continuista en lo jugable y en sus modos de juego. Una franquicia asentada que necesita una nueva generación para progresar.

Aunque en el Viejo Continente el comienzo de la temporada deportiva virtual se dé en septiembre, con la llegada de los títulos sobre todo futbolísticos y de baloncesto, es ahora cuando en Estados Unidos está en plena ebullición, con el lanzamiento de un Madden NFL 20 que como es habitual, copará durante semanas los primeros puestos de las listas de ventas al otro lado del Atlántico. Sin competencia, ni en la teoría ni en la práctica, desde hace ya bastantes años, EA Tiburón presenta en esta ocasión una entrega continuísta que deja entrever que estos últimos estertores de generación no dejan ya mucho margen para la progresión jugable o técnica, pero como siempre, vamos a encontrar también en esta nueva iteración algunas novedades en forma de detalles que justifiquen su lanzamiento un año más. Además, en nuestro país, los aficionados tendremos un motivo para prestar especial atención a esta temporada de la NFL, ya que por primera vez en la historia, dos españoles disputarán la liga de fútbol americano: el ya veterano Alejandro Villanueva, en los Pittsburgh Steelers, y el rookie J. J. Arcega-Whiteside, sobrino de la leyenda del CAI Zaragoza de baloncesto durante los 80 y 90, Fernando Arcega, y que hará su debut en la competición con los Philadelphia Eagles.

¿Quién tiene el Factor X?

En un deporte en el que las plantillas están formadas por más de 50 jugadores, de los cuales hay 22 sobre el campo y cuyas jugadas no duran más que unos pocos segundos, es difícil en ocasiones que las grandes estrellas destaquen, no digamos ya plasmar esto en un videojuego sin correr el riesgo de desequilibrarlo por completo. El estudio a cargo de Madden NFL 20 ha arriesgado y lo ha conseguido, gracias a las Superstar Abilities y el X-Factor. Las primeras no son sino una serie de habilidades pasivas que poseen un buen puñado de jugadores de la NFL, las cuales estarán permanentemente presentes en el partido, pero es el Factor-X el factor diferencial, y así se ha querido dejar claro otorgándoselo a nada más que 50 jugadores de toda la liga. Este aspecto quiere representar ese plus que aportan los mejores jugadores de la liga, solo aquellos que son capaces de marcar diferencias y en los que parece haberse centrado esta entrega, confiriendo una gran importancia a las grandes individualidades de la competición.

Cada jugador con este X-Factor, dependiendo de su posición en ataque o defensa, tiene una serie de objetivos a cumplir a lo largo del partido, cargándose así una barra de Factor-X que le otorgará diferentes habilidades según sus puntos fuertes. De esta manera, un quarterback podrá ver incrementadas temporalmente la distancia o precisión a la que puede lanzar, un receptor cuan alto puede saltar para atrapar un pase, o un cornerback su efectividad a la hora de hacer coberturas. Sin embargo, ni se puede ni conviene activarlos de manera indiscriminada, ya que si tenemos dos jugadores con X-Factor en el equipo -algo no habitual, como podemos imaginar, aunque los Cowboys por ejemplo tienen 3- no lo podrán tener activado, además de, por supuesto, convenir reservarlo para los momentos más críticos del partido. Puede surgir de esta manera el miedo que comentábamos hace unas líneas, y es que este nuevo sistema rompa el juego, que lo desequilibre demasiado en favor de estos 50 jugadores destacadísimos. Afortunadamente, podemos decir que no, y es que por mucho que estos quieran hacer gala de sus cualidades de superestrella, al fin y al cabo hablamos de un deporte de equipo y un videojuego que ya lleva tiempo muy bien equilibrado en ese sentido.

Tan importante es este aspecto que EA lo ha implementado en absolutamente todos los modos de juego de Madden NFL 20, aunque sabiamente, limitándolo aún más en Ultimate Team, siendo específico solo de algunas cartas concretas, y también en Franchise, donde no importa cuantas temporadas juguemos, siempre serán solo 50 los jugadores con el X-Factor.

Sin embargo, esta es la novedad más publicitada, y probablemente la que quienes vienen de la entrega pasada más agradecerán, pero no la única, ni mucho menos. Aunque desde el estudio a cargo no se haya hecho especial mención a ello, se intuye que la velocidad de los jugadores está ahora más equilibrada, o mejor dicho, es una cualidad más decisiva. Por ejemplo, en una jugada de carrera, ahora es aún más aconsejable no correr a lo loco, esperar los bloqueos adecuados y arrancar entonces, porque no vamos a ver como aparece de la nada un defensive end notablemente más lento que nuestro running back y da al traste con nuestro avance. Esto puede aplicarse también en las jugadas de retorno de punt o kick off, en las cuales es un poco más sencillo sacar algún rédito positivo. Dicho de otra manera, vamos a tener la misma sensación de satisfacción al completar una carrera de unas 7 u 8 yardas que un pase de 20, porque ambas tendrán gran mérito por nuestra parte, y poco de casualidad.

Oferta de modos continuista

En una declaración de intenciones, una vez hemos hecho nuestros primeros pinitos sobre el césped con los equipos de la Pro Bowl -el partido de las estrellas- y terminado de instalar el juego al completo, Madden NFL 20 nos redirige directamente al modo Ultimate Team. Qué duda cabe que a estas alturas es el modo estrella de cualquier título deportivo de Electronic Arts, ya que es al que más tiempo dedican los jugadores -en cualquier licencia-, y dicho sea de paso, el más rentable económicamente para la compañía canadiense. Este juego no es una excepción, pero afortunadamente, y al contrario de lo que ocurría en este tipo de modos basados en el coleccionismo, no vamos a tardar en formar una escuadra medianamente competente con la que vernos las caras frente a la CPU. No online, eso es otra historia, pero los primeros desafíos que nos permiten hacernos con nuestros primeros buenos jugadores son muy sencillos, y al mismo tiempo, completan una oferta de desafíos para un jugador muy completa.

Que Madden NFL 20 nos “fuerce” a comenzar por Ultimate Team tampoco es casualidad en ese sentido, en el de hacer las veces de tutorial sencillo para sobre todo los nuevos jugadores, ya que los veteranos no van a encontrar ningún misterio hasta bien avanzados estos. Los primeros instantes de juego nos servirán para hacernos con jugadores como Patrick Mahomes, Todd Gurley o JuJu Smith-Schuster, prácticamente regalados, sí, pero ya sabemos que de la versión inicial a la de más potencial de cada carta hay un trecho en forma de puntos de training, que solo con el paso de los meses y muchas horas de juego podremos vislumbrar.

Sí, sabemos que EA pone mucha fe en Ultimate Team para engrosar sus arcas y ofrecer buenos resultados financieros al final de cada año fiscal, pero también es innegable que los esfuerzos porque el jugador sienta que progresa sin necesidad de comprar con dinero real están ahí. Como siempre decimos, el equilibrio es la clave, y no debería haber ninguna prisa por tener un grandísimo equipo en el primer mes del juego en el mercado. Si se tienen prisas… ya sabemos cuál es la opción, pero no se siente como algo obligado.

Seguramente la mayor novedad en cuanto a los modos de juego nos la encontremos en el tradicional modo carrera, al que en esta ocasión sí, se le ha dado un giro completo de 180 grados. Atrás queda Longshot y Longshot: Homecoming, dos experiencias narrativas notables, para dejar paso a Face of the Franchise, con menos peso argumental -o más obvio- y más a la hora de editar y personalizar a nuestro jugador, aunque será forzosamente un quarterback. Ese menor peso argumental del que hablamos llega en forma de unos inicios típicos en los que encarnamos a un “underdog”, un QB que en su año senior en la universidad no ha jugado un solo partido y se encuentra con que debe comandar el ataque de su equipo en las semifinales y final del campeonato nacional. Dicho sea de paso, podemos elegir para qué college jugar, entre los que se encuentran USC, Florida, Texas, Oregon, etc...y otros programas célebres por su éxito en el football, y una vez a los mandos, vamos a recordar irremediablemente aquellos años en los que la NCAA tenía también su representación virtual.

Pero vayamos al grano. Durante nuestra partida se dio una circunstancia en la que el equipo rival desaprovecha inexplicablemente una oportunidad de ganar la final: 10 segundos para terminar el partido, un tiempo muerto disponible, en field goal range… y sorprendentemente dejan pasar el reloj para terminar jugando una prórroga donde conseguimos imponernos. Desconocemos si todo está preparado para que nuestro jugador salga exitoso de la contienda y así ganar posiciones de cara al draft, pero… es lo que ocurrió. Una vez finalizado el campeonato, llega el momento de campus donde poner a prueba nuestras habilidades, entrevistas con los managers y demás, todo adornado con escenas del programa de televisión Good Morning Football!, que aporta credibilidad. De esta manera, tras ser elegidos en el draft, comenzaremos de verdad con nuestra carrera en la NFL, y es a partir de aquí donde se nos ofrece la total libertad para gestionar y hacer progresar sus habilidades. Un modo completo, pero que intuimos que ni mucho menos será el que ocupe la mayoría de las horas de juego de los jugadores de Madden.

En cuanto a Franchise, tenemos una mala noticia, y es que no se han incluido novedades de verdadero peso. Llevamos tiempo detectando en numerosos títulos deportivos que este modo de juego, presente en prácticamente todos, está cayendo en el olvido, y en el caso de Madden, es una verdadera pena. ¿Por qué? Ya lo comentábamos durante el análisis de Madden NFL 19: la temporada de football solo dura 16 partidos, y en relativamente poco tiempo podemos meternos de lleno en la apasionante vorágine de traspasos fichajes de agentes libres, draft, etc. típicos de la postemporada, y eso es un atractivo evidente. Máxime si lo comparamos con los 82 partidos de temporada regular de la NBA o los más de 100 de la MLB, por ejemplo. Pero como decimos, por desgracia, el modo Franquicia sigue exactamente igual que como lo dejamos en la temporada pasada, y es una pena.

LO MEJOR

  • El X-Factor otorga mayor importancia a las grandes estrellas
  • La libertad que ofrece el nuevo Face of the Franchise
  • Cambios en las animaciones y la velocidad que cambian positivamente el gameplay
  • Gran cantidad de contenido en Ultimate Team

LO PEOR

  • Técnicamente el salto es nulo. Esta generación da para lo que da...
  • El modo Franchise no ha variado un ápice
  • Sigue habiendo jugadas demasiado eficaces y otras completamente inútiles

CONCLUSIÓN

Madden NFL 20 no es que sea una gran alternativa para los fans del football, sino que en global, es un fantástico juego deportivo, pero su margen de mejora, al menos en esta generación, ha quedado reducido a la mínima expresión. El X-Factor es un buen añadido, y también unas ligeras mejoras en el gameplay, pero la sensación de jugar el mismo título que la temporada pasada está ahí, si no fuera por los cambios en sus modos de juego, que a pesar de ser generosos en contenido, no son suficientes. Face of the Franchise nos ocupará unas horas, mientras que Franchise deja un sabor agridulce al ser extenso, pero sin apenas nuevos añadidos de peso. Afortunadamente, Ultimate Team sí resulta ser un pozo sin fondo de horas de juego y desafíos, para un jugador u online. No hay conformismo, pero pocas franquicias deportivas necesitan más una nueva generación de hardware como esta.

8.7

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.