Infinity Ward ha vuelto

Call of Duty Modern Warfare, impresiones del multijugador: ¿Vuelve el rey?

Viajamos hasta Los Angeles para vivir de primera mano la revelación del modo multijugador de Call of Duty: Modern Warfare. Infinity Ward ha vuelto.

Solo los padres del shooter que redefinió el género podían volver a demostrar que la fórmula Call of Duty está más viva que nunca. Tras una larga generación llena de experimentos alejados del famoso boots on the ground, Infinity Ward demuestra a las puertas de las nuevas consolas que es posible construir una experiencia contundente, fresca y que, a su vez, sea tremendamente familiar. Modern Warfare ya ha pasado por nuestras manos durante una demostración que le ha permitido mostrar su extensa carta de presentación.

Permitidnos un breve spoiler: es tremendo. Este soft reboot, como le gusta denominarlo al estudio, plantea el mayor salto en términos visuales y jugables desde el camino que inició Call of Duty: Ghosts. Un Modern Warfare que surge como una catarsis interna; la gran mayoría de responsables del original se han encontrado presentes aquí, trabajando una vez más por devolver la relevancia de su marca dentro de la rotación de la saga. Las ganas por ganarse al tendido son indudables desde el primer minuto.

“Gameplay is king”

El inicio de la presentación entre los profesionales fue conciso, tal como reza en el ladillo que da pie a este párrafo. La jugabilidad lo es todo en un shooter que vive del multijugador competitivo, y para ello ha de ser sólido, divertido de jugar a la par de retante. Para ellos, profundizar en la fórmula sin alterar su concepto original ha sido una de las máximas que han seguido en este desarrollo. Quieren que Modern Warfare acepte todos los estilos de juego, que sea familiar con el ecosistema anterior y que necesite de cierto aprendizaje para exprimir las nuevas mecánicas.

¿Quieres jugar como apoyo? Dale. ¿Quieres ser únicamente ofensivo? También puedes. La división de roles no actúa de la forma en la que lo haría un hero shooter, todo lo contrario: dentro de la simplicidad de las herramientas puedes encontrar tu propio reflejo, sin estadísticas alteradas, ni habilidades ni nada que se entrometa entre tú y las posibilidades del soldado. Acción clásica como solo ellos saben hacer.

Confiesan que han remodelado el sistema de disparo para asemejarlo a la vida real. Desde el primer minuto tenían claro que querían crear un videojuego coherente con la realidad. No somos un superhéroe, sino un soldado en el campo de batalla que trata de sobrevivir. Tanto la manera en la que se comporta el arma como los efectos visuales y sonoros están sensiblemente retocados para la ocasión. Se siente un gunplay contundente, de precisión y habilidad, de los mejores que recordamos desde hace bastante tiempo dentro de la franquicia.

En todo momento se le pone especial énfasis en el concepto del tiroteo como una situación de complejidad que puede variar según el comportamiento del jugador con el entorno. Algo que nos gustó especialmente fue el momento en el que trataron el diseño de niveles. Infinity Ward reconoce que añoran los tiempos de Modern Warfare 2, cuando los jugadores intentaban ‘romper’ los mapas para llegar a lugares que les proporcionaban ventaja, como la grúa en Highrise. Ellos lo denominan “puzle exploration”, y lo cierto es que durante la sesión pudimos dar buena cuenta de ello. La caja de un aire acondicionado puede ser la superficie perfecta para poder saltar un muro imposible y caer sobre un flanco del respawn enemigo. Ese tipo de artimañas que solo los jugadores pueden descubrir era clave en el antiguo ADN CoD; ahora lo es en el renovado ADN IW.

De esa complejidad nacen nuevas características que permiten exprimir el entorno de manera mucho más orgánica. Es el caso de las puertas, cuya función ha dejado de ser un mero trámite entre estancias. Ahora, podemos jugar con ellas para tomar ventaja frente al rival, ya sea abriéndola levemente para colar una granada cegadora y posteriormente arrasar lo que haya dentro, o destrozarla con un dispositivo explosivo para que no haya barreras posibles. Lo cierto es que durante nuestro paso, no nos quedó muy claro cómo gozar de estas posibilidades. La mayoría de jugadores pasaban corriendo y las abrían de un portazo, apenas había chicha con la que experimentar.

Otro de los cambios es la posibilidad de parapetarnos en una superficie a nuestra altura, ya sea en horizontal como en vertical; las esquinas también cuentan. Cuando hablamos de ‘montar’ muchos pensarán que se requiere un bípode para ello. Nada más lejos de la realidad, puede realizarse en cualquier momento siempre que el juego nos lo indique en pantalla. Cuando estemos en esta posición, el retroceso será mínimo, a costa de perder velocidad de apuntado y movimiento en caso de que suframos un ataque. Muy útil en modos como dominio.

Hablando de movimiento, encontramos pequeños cambios en la manera en la que podemos correr. La versión básica, la típica que utilizamos apretando únicamente el stick, se desplaza a menor velocidad, como si el peso del cuerpo incidiera ahora en la manera en la que nos desenvolvemos. Lo curioso sucede cuando apretamos dos veces el mismo botón, lo que activará un 'super sprint' que si bien viene perfecto cuando necesitamos llegar cuanto antes, también nos deja un poco vendidos al llevar el arma solo con una mano. La recarga de esta última es mayor de lo habitual.

Algo similar a la exploración han sufrido las rachas de bajas. El equipo quería recuperar la sensación de riesgo que tenían los MW originales, el estar a una baja de tu misil predator o AC-130. Vuelve un sistema clásico, sin grandes chifladuras, en el que a partir de ocho bajas comienza el rock and roll de helicópteros tripulados, aviones de bombardeo hasta terminar en el mítico Juggernaut, en 15 bajas. Por poner un ‘pero’, por lo que pudimos probar es demasiado fácil conseguir rachas potentes a través del paquete sorpresa, ubicado en la cuarta eliminación. Convendría reducir la estadística para que el combate sea más ajustado.

“Going Dark”

Uno de los sellos inconfundibles de esta nueva interpretación de Modern Warfare es la relevancia que se le ha dado al combate nocturno. Desde el primer minuto tus gafas de visión nocturna son el mejor compañero posible ahí fuera. Dentro del multijugador no podría ser menos, teniendo incluso su propia rotación dentro de los modos de juego. Todos los mapas tendrán su propia versión nocturna, lo que cambia por completo el modo en el que jugamos.

La noche es, literalmente, noche. Nos encontramos un entorno que nos era reconocido por haber jugado de día, pero la manera en la que nos movíamos con cautela cambiaba el enfoque. Sin la visión nocturna es casi imposible combatir en entornos cerrados, de la misma manera ocurre cuando apuntamos. Por defecto, todas las armas incluirán un puntero láser que se activa al mantener pulsado el gatillo. Esto, claro, es visible para todos los jugadores de la partida, por lo que existe una especie de tira y afloja por ver quién es el primero en revelar su posición.

Jugar partidas nocturnas en extremo es una de las mejores experiencias que pueden tenerse en un shooter en los últimos años. La inmersión que logra sin interfaz es total, parece cualquier vídeo que puedes encontrar en internet sobre actuaciones reales bajo las mismas circunstancias. Ha sido todo un acierto darle tanta relevancia a esta parte del combate, sobre todo en vistas de aportar variedad al cabo de las horas.

Algo que merece la pena reseñar es la manera en la que el calibre del armamento incide sobre las superficies. Ahora, las armas variarán la efectividad de su penetración dependiendo del rango de poder que obtengan. Por ejemplo, un rifle de francotirador matará al instante si atraviesa una placa de metal, mientras que una pistola que monte balas de 9mm no hará absolutamente nada. Este tipo de perfiles tendrán su repercusión a la hora de personalizarlas, puesto que algunas de ellas abren la posibilidad de cambiar su calibre a costa de sufrir algunas penalizaciones.

El gran cambio real de Modern Warfare viene de la mano de la total eliminación del minimapa en los modos 6vs6 clásicos. Solo podremos tenerlo durante unos segundos si desbloqueamos la racha de bajas a la tercera eliminación, o al pedir un UAV en la cuarta. La navegabilidad por el mapa se transforma en una exploración basada en las señas visuales, en cada sonido emitido a nuestro alrededor. También repercute en la relevancia de la boquilla tradicional frente al silenciador, transformado su rol a uno más fiel a su concepto: emitir el menor ruido posible.

Junto al clasicismo del combate cercano, existe otra vertiente que extiende el combate a dos equipos de diez jugadores por bando. Estos modos de juego ‘grandes’ cuentan con sus propios mapas, más amplios de lo normal, que cuentan con características especiales, como el uso de vehículos de desplazamiento (Quads) o la posibilidad de pedir un tanque controlado por el jugador. Pese a que cuesta pillarle el punto a estar atento a otras vías diferentes de acción, lo cierto es que es una manera fantástica de oxigenar el contenido básico. Funciona de lujo, sigue sintiéndose Call of Duty a pesar de las variaciones.

Modern Warfare como punto de encuentro global

Infinity Ward nunca ha escondido sus preferencias sobre el futuro del multijugador entre plataformas. Haber logrado introducir crossplay total entre Xbox One, PS4 y PC ha sido un esfuerzo que ha llevado años, negociaciones duras y alguna que otra cana de más. Hoy se vuelven a reafirmar en su compromiso por unificar a todos los jugadores, y sí, ese juego cruzado también significa que jugadores de Xbox One y PS4 podrán jugar entre ellos sin absurdas limitaciones de otra época.

Por lo que pudimos saber a través de Paul Halle, PC product manager, los jugadores tendrán una lista de amigos integrada en el menú multijugador que permitirá invitar sin necesidad de utilizar el sistema interno de cada plataforma. Pese a que no entró en detalles, nosotros pudimos ver algo relacionado con una cuenta Activision; quizá ese sea el nexo que haga posible que todos puedan jugar, mismo método que utilizan compañías como Epic Games.

Esta unificación también se traslada a otros aspectos del juego, incluida la progresión. El equipo ha querido que todo el progreso que hagamos esté unificado en un mismo valor; en un mismo operador. Ya sea la campaña, el multijugador o las operaciones especiales, todo lo que hagamos tendrá efecto en la oferta completa de Modern Warfare. Desde el primer momento no quieren hacer perder el tiempo a sus jugadores, es decir, jugando a la campaña no vas a sentir que estás perdiendo tiempo que podrías invertir en el multijugador porque vas a recibir recompensas que llevarás a ese modo, y viceversa.

Recompensas que se trasladan a la armería, el lugar donde dar lugar a todo tipo de creaciones armamentísticas. El equipo ha querido que el arma sea un personaje más, que tenga su propia voz. Para ello, gozaremos de la mayor gama de accesorios jamás vista hasta la fecha en Call of Duty. Cargadores, boquillas, culatas, gatillos… las posibilidades son amplias. Tenemos la sensación de que en esta entrega se penaliza en mayor grado respecto a sus antecesores, por lo que hay que buscar el equilibrio entre ganancia y pérdida dentro de los cinco accesorios máximos que podemos acoplar a la vez, incluido el perk específico.

¿Vuelve el Rey?

Es difícil trasladar en un texto o vídeo las sensaciones que se sienten al jugarlo. Por más que pueda parecer lo mismo de siempre, lo cierto es que el salto es mucho mayor que en anteriores entregas. Como decíamos al principio del texto, estamos encantados con lo que hemos probado; queremos seguir experimentando, queremos seguir gozando del que apunta a ser un terreno competitivo a tener en cuenta en los puestos más altos.

Y es que dentro del género estamos viviendo una época espectacular. Infinity Ward se reafirma, de esta manera, en su vuelta por la puerta grande. Por vuestra parte, podréis probar un anticipo de lo que viene a través de su beta pública el próximo 12 de septiembre, primero en PS4.

Call of Duty: Modern Warfare

Call of Duty: Modern Warfare apuesta por una narrativa cruda, descarnada y provocativa que presenta una intensidad sin igual y arroja luz sobre la naturaleza cambiante de la guerra moderna. Desarrollado por el estudio que lo empezó todo, Infinity Ward junto a Activision para PC, PlayStation 4 y Xbox One, nos obsequia con una épica reinvención desde cero de la icónica serie Modern Warfare.

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