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REDES SOCIALES

Facebook cumple 15 años en su peor momento: escándalos, robos y fugas de cerebros

La red social de Mark Zuckerberg tuvo en 2018 el peor año de su historia.

Facebook cumple 15 años en su peor momento: escándalos, robos y fugas de cerebros

Se la llama la Reina de las Redes Sociales, y aunque no fue la primera de su clase, Facebook sí que fue la primera para muchos de nosotros desde su activación un 4 de febrero de 2004, el día en que Mark Zuckerbeger, Eduardo Saverin, Andrew McCollum, Dustin Moskovitz y Chris Hughes hicieron historia en su universidad. Facebook es el modelo, el paradigma de las ‘social networks’ que han conectado al mundo. Pero en los últimos años también se ha convertido en otro paradigma: el de los peligros de disponer de tanta información personal en sus servidores, la que le brindan los 2.200 millones de cuentas de usuario que la red tiene registrada.

15 años conectando al mundo

En 2004, en la época en que eBay era la reina de las ventas online, Amazon empezaba a hacerse un nombre internacional, usábamos el MSN Messenger para chatear, alucinábamos con el concepto de Myspace, bajábamos música ilegal con Napster y los teléfonos móviles estaban en la era pre-’smart’ -faltaban 3 años para el iPhone-, Facebook surgió precisamente para jugar en la liga social de Myspace. Pero mientras una acabó cayendo en el olvido -¿quién se acuerda de la contraseña de su Myspace y cuánto hace que no entra?-, la otra creció tanto que hoy día es uno de los gigantes de la Red por excelencia que puede presumir de tener bajo su propiedad otras redes tan usadas como WhatsApp e Instagram. Un gigante que cumple 15 años en medio de su peor momento histórico en cuanto a credibilidad por parte de sus usuarios.

La mentira a sus anunciantes

Hace tres años, justo antes de las elecciones USA, Facebook tuvo que salir a pedir perdón a sus anunciantes tras admitir que hubo un fallo importante en su sistema métrico, encargado de medir las audiencias obtenidas por los anuncios contratados por agencias de publicidad y otros clientes. El problema era que al obtener un baremo incorrecto, los datos obtenidos por los publicistas para calcular la eficacia de su actividad en la red social estaban mal. De hecho tuvo que pedir perdón dos veces, en septiembre y en diciembre de 2016, porque Facebook había inflado supuestamente la estimación de audiencia entre un 60 y un 80% más de los resultados reales. ¿Por qué? Para no perder anunciantes de peso, que se habrían ido o reducido su cuota de ‘ads’ al ver un descenso de la audiencia en Facebook.

Hemos usado el condicional, porque Facebook se escudó en que no lo sabía, que todo había sido un error. Esto le costó que en ese mismo año, varios anunciantes presentasen una demanda ante el tribunal federal de California, acusando a la compañía de “conducta desleal” al difundir métricas que no eran exactas, y resultados que no eran el tiempo real que los usuarios se pasaban viendo anuncios en FB.

La noticia volvió a estar de relevancia porque a finales de 2018 empezó el juicio de las agencias contra Facebook, y las demandantes no solo no se creen que todo fue un error de medición, sino que exponen algo tan grave como que en Facebook sabían desde enero de 2015, un año y medio antes, que las métricas de valoración sobre el tiempo de publicidad tenían un fallo, algo que se callaron y no expusieron hasta finales de 2016. Los anunciantes alegaron que esto provocó que calculasen mal las audiencias reales de sus campañas, lejos de los números que debían tener según las mediciones de FB, y por tanto ocasionando pérdidas económicas de cuantía. Por su parte, la red social se defendió aduciendo que informaron del error de las métricas a los anunciantes.

La falta de promesa por WhatsApp y la marcha de los fundadores

18 de mayo de 2017: Europa le clava a Facebook una multa gigantesca de 110 millones de dólares. ¿La razón? Sus mentiras sobre WhatsApp, un servicio que había adquirido en 2014. Facebook prometió que el trato no afectaría a la privacidad digital de los usuarios de WhatsApp. Y así fue hasta dos años después, cuando el 25 de agosto de 2016 Facebook cambió de idea y traicionó su promesa anunciando que WhatsApp le daría permiso para conectar las cuentas de usuarios de la app de mensajería a las de la red social, suministrándole a ésta datos de usuarios tan interesantes como el número de teléfono.

De esta manera, la red social te obligaba sí o sí a aceptar los nuevos términos de WhatsApp si querías seguir usando la app. En su peor momento por el escándalo de Cambridge Analytica, que ha llevado al lider de Facebook, Mark Zuckerberg, a declarar ante el Congreso de Estados Unidos, la nueva política de Facebook con respecto a WhatsApp y a los cambios en su modelo de privacidad llevó a una disputa interna con Jan Koum y Brian Acton, los fundadores de la app de mensajería más usada en el mundo.

De hecho, Acton se fue de Facebook en 2017 precisamente por este tema de ver la privacidad de los usuarios de WhatsApp comprometida, incluso hace poco que recomendaba a todo el mundo que borrasen Facebook de sus móviles y PCs. Y en 2018 es Koum, el único de ambos que seguía en Facebook como directivo y que vendió WhatsApp a Zuckerberg por 19.000 millones de dólares, el que anunció su dimisión en un comunicado en el que señalba que “es el momento de seguir adelante”. De puertas para fuera, Koum alaba al equipo de WhatsApp y no dice nada negativo de Facebook, y hasta Zuckerberg le contestó diciendo que echará de menos trabajar con él y le está agradecido por todo. Pero de puertas para adentro…

Según un artículo del Washington Post, Koum y Acton se fueron de Facebook por el nuevo modelo de negocio de WhatsApp y la nueva gestión de datos privados, que ha chocado con la premisa inicial con la que ambos fundaron WhatsApp: mantener la privacidad de sus usuarios a toda costa. Examinando lo sucedido, la salida de Koum es algo muy raro, dado que el círculo más privado de gestión de Facebook se ha mantenido leal a la compañía durante todo el escándalo sucedido estas semanas.

Cambridge Analytica, el escándalo que llevó a Facebook al Congreso 

Todo comienza en marzo de 2018, cuando las webs de the Guardian y The New York Times publicaron unos artículos en los que ponían de manifiesto que Cambridge Analytica se había hecho en 2014 y usado con fines comerciales los datos privados de más de 50 millones de usuarios sin el permiso de estos.

De una noticia de sábado, a la semana siguiente el asunto entero escaló y Facebook se encontró con algo que le había estallado en la cara en forma de tormenta en las redes sociales: Hasta 87 millones de usuarios son los que habrían visto sus datos usados por terceros sin su permiso, por una Cambridge Analytica que no los borró como Facebook le pidió.

A partir de aquí, todo va cuesta abajo para la red social: acusaciones, ostracismo animado por millones de usuarios y también gente importante y celebrities, y una espiral que termina con el mismísimo Mark Zuckerberg declarando primero al Congreso Americano y luego a Europa. En mayo pasado, Cambridge Analytica cerró llevada por la presión popular.

Y cuando en Facebook sólo querían que todo el escándalo se asentase, se han encontrado con que ahora son ellos los que están bajo la investigación de hasta tres agencias gubernamentales de los Estados Unidos en el escándalo digital del año. Según el medio Washington Post, el FBI, la Comisión de Seguridad e Intercambio (SEC) y la Comisión Federal de Comercio (FTC)iniciaron investigaciones tanto a Cambridge Analytica como a Facebook. El FBI se está centrando en investigar lo que Facebook sabía hace tres años de las actividades de Alexander Kogan, el hombre que diseñó la app que recolectó los datos vendidos después a Cambridge Analytica, qué tipo de datos recolectaron de los usuarios y bajo qué condiciones. El interés de la agencia radica en saber sobre todo el hecho clave: Por qué Facebook no notificó a las autoridades lo sucedido, investigando también las discrepancias entre los relatos dados en semanas posteriores por los involucrados, en especial el testimonio de Zuckerberg en el Congreso.

Más abandonos: la marcha de los fundadores de Instagram

Fue fundada en 2010 por Kevin Systrom y Mike Krieger bajo un concepto realmente curioso para una red social: subir fotografias solamente. Dos años después, el éxito de Instagram era tal que Facebook pagó por ella la mayor cantidad de dinero que ha soltado en una operación de compra: Mil millones de dólares, una inversión que ha buscado rentabilizar durante estos 6 años convirtiendo a Instagram en una de las redes actuales por excelencia, y de paso ampliando sus funciones -chat, vídeos, streaming, Stories- hasta convertirla en un Todo-en-Uno. ¿El resultado? Una red que de 30 millones pasó a los mil millones de usuarios al mes, lo que ha multiplicado x100 el valor de Instagram en el mercado.

Pero parece que la situación actual no les satisface a Systrom y Krieger, que anunciaron en 2018 su marcha de Instagram, tras 8 años en ella y 6 en el equipo de Facebook mediante un, por descontado, post subido a la red que ellos fundaron. Según ellos, la marcha se produce porque quieren tomarse “un tiempo de descanso para explorar de nuevo nuestra curiosidad y creatividad. Crear nuevas cosas requiere que demos un paso atrás, comprender lo que nos inspira y equiparar eso con lo que el mundo necesita”.

Por lo tanto, parece que la salida de los fundadores de Instagram se debió a unas ganas de volver a partir de cero y crear algo nuevo, dejando en las manos del equipo actual de Facebook la gestión de la red. Pero es imposible no mirar atrás y ver que Kevin Systrom y Mike Krieger forman parte del éxodo de ejecutivos que en los últimos 2 años están dejando las distintas divisiones de Facebook.

Planes de futuro: la fusión de WhatsApp, Instagram y Messenger

Una de las mayores medidas que veríamos en la red social, hace dos semanas nos enteramos de que Zuckerberg y su equipo están planeando una fusión de las tres grandes apps del momento,  según 4 fuentes que trabajan en esta fusión le han contado al New York Times. No se trata de mezclar las tres aplicaciones para que operen como una sola app, sino que en sí cada una seguiría como está, operando por separado, aunque a nivel de su función más básica compartirían una misma red en la que estarían implementadas las estructuras de mensajes de las tres aplicaciones dentro de la de Facebook. Esto le daría a Zuckerberg un control mayor sobre las divisiones de su compañía en un momento en que necesita dejar claro que Facebook es segura, tras dos años con su reputación por los suelos por los escándalos de Cambridge Analytica, de las elecciones americanas de 2016, etc.

¿Qué pasará cuando esto, o si esto se lleva a cabo? Que un usuario de Facebook podrá enviarle a un usuario de WhatsApp que NO tenga Facebook un mensaje por privado, y este, desde Whatsapp, podría contestar al usuario de Facebook. Eso ahora mismo es imposible, pero con esta fusión sí podría llevarse a cabo, lo que ahora mismo nos lleva a plantearnos muchas dudas, entre ellas la de ‘por qué debería recibir un mensaje de Facebook en mi WhatsApp si precisamente no tengo cuenta de Facebook porque no quiero’. Y lo mismo de una app a otra.