Divinity: Original Sin II
Divinity: Original Sin II
Carátula de Divinity: Original Sin II

Divinity: Original Sin 2, Análisis PS4

Ricardo Fernández

Divinity: Original Sin 2 Definitive Edition llega a consolas PS4 y Xbox One. Analizamos el estupendo port de Larian Studios a consolas de sobremesa.

Larion Studios nos deleita con su obra más excelsa en una versión definitiva y adaptada a consolas de nueva generación que no dejará a nadie indiferente.

Tras el tortuoso camino iniciado con Divinity: Original Sin y Larian Studios al borde de la bancarrota, la empresa belga supo afrontar su continuación gracias a un mayor dominio sobre el micromecenazgo y las posibilidades del acceso anticipado. Divinity: Original Sin 2 fue lanzado para ordenadores compatibles hace justo un año y, como ya ocurrió con su primera entrega, el videojuego recibió una actualización que mejoró sustancialmente la propuesta tanto en contenido como en comodidad. Ahora, ésta Definitive Edition llega a consolas PlayStation 4 -versión analizada- y Xbox One con las mismas mejoras aplicadas a la versión de compatibles así como con un control adaptado a mandos de juego.

Control-ando la adaptación

Tenemos mucho que agradecer tanto a Larian Studios como a Bandai Namco -distribuidora- por animarse a traer uno de los RPG más importantes de la última década a consolas. Un videojuego de rol a la vieja usanza con múltiples comandos y posibilidades es harto difícil de llevar a un mando que apenas cuenta con ocho botones en contraposición de los más de cien pulsadores de un teclado habitual QWERTY. La tarea era titánica pero tal y como nos contaba Swen Vincke, fundador del estudio y director del título, pasaron un año rediseñando los controles para mandos de juego porque se negaban a pensar que un usuario de consola fuera incapaz de jugar a un RPG. Agradecemos pues que tanto desarrolladora como distribuidora hayan apostado por el título en consolas aplicando un esfuerzo extra sobre el original con el fin de que todos podamos disfrutar de ella.

Si bien Divinity: Original Sin 2 Definitive Edition podría considerarse en muchos aspectos una expansión que añade contenidos al original, lo cierto es que la base sigue siendo la misma y, por ello, os invitamos a pulsar este enlace que os llevará al análisis publicado por esta santa revista de la mano de Francisco Alberto Serrano donde ahonda más en otros aspectos como historia, sistema de juego y otras bondades del videojuego.

La Edición Definitiva

Divinity: Original Sin 2 Definitive Edition toma la idea inicial y la expande para añadir más contenido, más modos de juego y, al mismo tiempo y tras recoger el feedback de los jugadores, cambiar algunos tramos de la historia que no encajaban bien con el resto de la trama. Uno de ellos es sin duda aquél que se daba hacia las últimas horas de juego donde la diversión quedaba relegada a un segundo lugar en pos de una acción algo más neutra. Aunque este punto pueda parecer insignificante, alterar un pequeño tramo de la narrativa implica adherir a la misma nuevas misiones, nuevas líneas de diálogo y personajes, cosa que sucede en esta edición definitiva.

Al margen de todo esto se ha añadido un modo llamado Historia para aquellos que no sean extremadamente duchos en el género RPG. Aquí los jugadores cuentan con una bonificación en el sistema de daño y en la vitalidad o diferentes habilidades que facilitan bastante nuestro avance en la aventura. Durante esta también encontraremos nuevos encuentros con enemigos y las frecuentes revisiones de daño en habilidades, balanceo de las mismas o cambios en la economía del juego. Lo normal para un título tan grande que recibe una actualización de este calibre. Podéis ver algunos de estos cambios a través de este enlace.

Otro de los modos que ha recibido un lavado de cara es la Arena de combate. Además de las posibilidades ya existentes en el original, en la edición definitiva se ha añadido cinco nuevas arenas, diversos mapas y dieciséis nuevos personajes, cada uno con habilidades y características propias. Entre ellos podremos manejar a diversos conocidos en la franquicia que harán las delicias a los aficionados del mundo de Rivellon así como la posibilidad de utilizar mutágenos en las contiendas para alzarnos con la victoria. Estas batidas online son de lo más divertidas y frenéticas gracias a su genial planteamiento y variedad en sus modos de juego por lo que si en algún momento queremos dejar a un lado la retahíla de textos del modo principal, nunca está de más repartir estopa a otros jugadores en la Arena.

Una gran mayoría de títulos creados para ordenador tienen la inmensa suerte de contar con modificaciones hechas por el usuario de a pie que suelen enriquecer de una u otra manera el contenido jugable. De hecho incluso el reciente Monster Hunter: World ya cuenta con mods que cambian texturas, ofrecen información del daño causado por el usuario y su grupo e incluso mejoran la optimización del juego. En Divinity: Original Sin 2 Definitive Edition para consolas de sobremesa no solo no podemos utilizar mods para mejorar la obra belga si no que además se pierde por el camino la modalidad Dungeon Master que sí disponía la versión para PC. Una auténtica pena porque el hecho de crear nuestras propias mazmorras, con diálogos ideados a nuestro antojo y con un amplio abanico de posibilidades a nuestra disposición para vomitar sobre el terreno hubiera sentado genial a este bluray doméstico.

La potencia sin control no sirve para nada

El control de Divinity: Original Sin 2 Definitive Edition toma parte del trabajo realizado en la primera iteración en consolas y lo mejora para que sea más accesible al jugador. Se han añadido atajos, las barras de acceso directo siguen presentes y el famoso menú radial ídem de ídem. Es cierto que en ocasiones las filigranas que nos instan a realizar pueden colapsar al jugador menos experimentado pero tan solo es cuestión de horas de juego navegar entre tantos atajos y hacernos con el control. Ayuda mucho también que las batallas sean por turnos y que la aventura, en sí mismo, sea pausada en la mayoría de sus situaciones. Cuando completamos nuestro grupo se torna un poco más caótico dominar los controles aunque en este aspecto también se han facilitado cosas como unir el inventario de todos nuestros compañeros en uno solo para así omitir pasos innecesarios.

La experiencia jugable en términos generales es agradable. Con los sticks analógicos controlamos tanto el movimiento del protagonista y su grupo así como la cámara. Con la botonera principal la búsqueda de objetos, las barras de acceso rápido (hasta cinco disponibles) y un menú contextual que permite realizar acciones sobre elementos del entorno. Con el panel táctil abrimos el mapa, con los superiores tenemos acceso a la ficha de personajes y el menú radial -principal-. Por otra parte la cruceta la han configurado para que el jugador acceda a la cámara táctica, entre en sigilo o machaque objetos del escenario. Nos ha gustado bastante la adaptación al mando de PlayStation 4 y además un detalle que acompaña muy bien a este objetivo es que los textos tienen un tamaño adecuado, lo que ayuda a que entre tanto menú no acabemos ciegos por una minúscula fuente.

Un port a la altura

Aunque Divinity: Original Sin 2 en ordenadores no sea un vademécum de cómo hacer videojuegos potentes para ordenador sí tiene algunos detalles punteros que dotan al título de una gran calidad visual. La edición para la máquina de Sony conserva la mayoría de cualidades de su hermana mayor y apenas notaremos cambios gráficos entre una y otra pero esto implica que la obra de Larian Studios tan solo funcione a 30fps independientemente del modelo de consola en el que juguemos. Por otra parte hemos presenciado algunas bajadas en la tasa de imágenes por segundo aunque eso sí, prácticamente imperceptibles, que gracias a la tónica general del título no molestan en absoluto. Estos “tirones” pueden darse bien por el gran cálculo de datos que tiene que procesar la máquina en determinados momentos como en áreas donde el poligonaje y la física es más abundante. Pero repetimos, no empañan en ningún momento la experiencia de juego.

Una de las facetas tremendamente aceptadas de la propuesta original era la posibilidad de jugar junto a otro amigo en modo cooperativo a la campaña principal. Para esta Definitive Edition la cantidad de jugadores aumenta a cuatro haciendo uso de la red de redes pudiendo de esta manera manejar al equipo completo junto a otros amigos o con dos si jugamos en la misma consola gracias a una funcional pantalla partida. Además en este último formato el motor gráfico rinde estupendamente bien y el juego se mantiene estable prácticamente de la misma manera que jugando en solitario.

CONCLUSIÓN

Larian Studios no solo ha creado un videojuego de los que hacen historia, además lo ha llevado a consolas de una forma excepcional añadiendo nuevo contenido, mejorándolo, haciéndolo funcionar en un hardware menor sin apenas cambios y adaptándolo a mandos de una manera magistral. El que ya es por méritos propios uno de los mejores títulos de rol de la década llega a consolas como prácticamente deseaba cualquier fan del género. No solo sus controles son sencillos si no que la disposición de los mismos es natural y accesible. La delgada línea que separa a una perfecta adaptación de un juego de esta índole con sus incontables menús de un desastroso port radica principalmente en este aspecto y, repetimos, Larian lo ha bordado. Es cierto que si el jugador no está acostumbrado a tanto ajetreo entre menús puede atragantarse en los primeros compases pero nada que no arregle un par de horas de juego. Técnicamente sigue siendo fiel a su propuesta inicial tanto en lo visual como en lo sonoro y salvo alguna puntual bajada en la tasa de imágenes por segundo el motor gráfico es capaz de hacer funcionar el título sin problema alguno tanto en solitario como a pantalla partida. Otro detalle que es de agradecer -sobre todo en una obra de esta magnitud- es que el tamaño de los textos sea cómodo para el jugador. Textos que además llegan en castellano desde el minuto uno sin necesidad de descargar parches adicionales como sí ocurrió en la versión original de PC. Divinity: Original Sin 2 Definitive Edition es, en esencia, uno de esos títulos que todo amante del rol de la vieja escuela (papel y lápiz) debería tener en su estantería. La aventura original ha sido modificada gracias al feedback de los usuarios, se ha balanceado diversos elementos del juego, se han añadido novedades en su multijugador, mejoras en la interfaz, nuevas misiones, líneas de texto y un sinfín de cambios. El único punto negativo viene de la mano de la ausencia del modo Game Master que, aunque entendible dadas las limitaciones de una consola de sobremesa, podría haberse solventado con otra formulación.

LO MEJOR

  • La adaptación a mandos de juego es realmente buena.
  • Prácticamente igual a la versión para ordenadores.
  • Más novedades con respecto al juego base.
  • Localizado al castellano desde el minuto uno.

LO PEOR

  • Se pierde el modo Game Master.
  • No es posible añadirle mods.
  • En situaciones complicadas cuesta dominar el control.