Beta abierta en PC

Battlefield V: lanzamiento agitado y ambición

Xabier G. Santos

Polémica de género, retraso en el lanzamiento, cambios tras la ALFA... El tormentoso lanzamiento del llamado a ser el mejor de todos los Battlefield.

Esta semana, del 6 al 11 de septiembre (desde el 4, para aquellos que han reservado el juego) comienza la beta abierta de BATTLEFIELD V. El presente artículo es una invitación directa a que la juguéis. Jugadlo porque es una beta abierta y gratuita del que, probablemente, sea el mejor FPS de 2018. No lo decimos nosotros; es el galardón que ya se ha llevado tanto del E3, como de Gamescon.

Pero mientras llega el momento de jugar, os invitamos también a poneros al día de lo que han sido los últimos meses de este triple A, una temporada bastante revuelta tanto para los desarrolladores como para la comunidad y cuyo análisis nos puede ayudar, cuanto menos, a entender mejor las sinergias que hoy día se mueven alrededor del lanzamiento de un videojuego.

Cuando el juego es lo de menos…

Las semanas previas al lanzamiento de un título de estas características suelen ser un esprint en el todo el sector se vuelca en que los jugadores ansiemos por fin disfrutarlo. Alrededor de Battlefield V lo que se ha desatado es una molesta tormenta que ha ido creciendo de intensidad hasta arrastrar con ella a algún directivo, muchos millones de dólares y un mes de desarrollo. El ambiente se ha viciado tanto que algún visionario ya ha clasificado Battlefield V, el que quizá sea el mejor BF de entre sus últimas entregas, como un fracaso.

Tan pesimista apuesta se basaría en las, al parecer, escasas reservas del juego respecto a los números alcanzados por anteriores entregas y por el eterno rival, CoD BlackOps 4, la reciente salida de Electronic Arts del que ha sido el principal valedor de esta saga en la compañía, Patrick Söderlund, el retraso de un mes en el lanzamiento y el consecuente batacazo en bolsa de EA. Y por encima de todo ello la sensación generalizada de que este Battlefield arranca con la partida perdida ante dos títulos con los que comparte ventana de lanzamiento; el citado BlackOps 4 y el inalcanzable, como cualquier criatura de Rockstar, Red Dead Redemption 2.

Si queremos dar la mejor perspectiva a esta situación hemos de retroceder al pasado 23 de mayo, noche en la que se presenta oficialmente el juego a través del siempre ansiado tráiler oficial. Los que hemos seguido la saga sabemos de la espectacularidad de sus trailers, de todos ellos, expansiones incluidas. Pequeñas obras maestras capaces de dejarnos con la boca abierta y elevar el “hype” hasta el punto de hacernos caer en la absurda necesidad de pagar desde ese momento por su reserva. El anterior tráiler de la saga, el paso por la primera guerra mundial de Battlefield I, consiguió cuarenta millones de visualizaciones antes del lanzamiento, siendo probablemente el tráiler de videojuego más visto en tan corto espacio de tiempo.

Por el contrario, tras ver el primer tráiler de este BFV todos nos quedamos un poco fríos. Un metraje caótico, que no revelaba gran cosa del juego, que mezclaba cinemática y acción, carente de música, fundamental en todos los anteriores trailers, y que presentaba como imagen de la entrega a una mujer soldado equipada con un extraño brazo mecánico.

El tráiler no gusto. De hecho es el que más “dislikes” ha acumulado en la saga. La comunidad se quejó de falta de novedades y de que apenas se mostrase nada de lo esperado, de que no estaba a la altura, además de discutir el hecho de que se hubiese adoptado la figura de una mujer como protagonista. Esta “crítica”, la de discutir el protagonismo femenino en un juego que precisamente pretende diferenciarse de su competencia (CoD, siempre CoD) por ser totalmente ajustado a la realidad historica, pronto se salió de quicio.

Battlefield ya contaba con mujeres soldado en el frente. Battlefield I ya las incluía como francotiradoras en sus misiones en las estepas rusas. Nunca hubo problema alguno con ello, ni la más mínima polémica, al haber introducido DICE a las soldado en un entorno y momento histórico que era el adecuado. Sin embargo, el llevar a las mujeres soldado al frente de la Segunda Guerra Mundial de aquella forma era una circunstancia que le parecía acertada a unos, indiferente a la gran mayoría, pero que sí consiguió que parte de la comunidad creyera que Battlefield había abandonado su pretendida fidelidad histórica para cumplir con la actual corriente de género, aunque mujeres en la SGM, las hubo.

La polémica podría haberse quedado ahí, pero vivimos tiempos en los que una oportunidad como esa de marcar la diferencia entre buenos y malos no se puede dejar escapar. Los medios generalistas se lanzaron al cuello de los jugadores, yendo cada vez un poco más allá y llegando a identificarnos como una comunidad machista que no quiere jugar con mujeres. Las redes sociales se crisparon, como no, y se criminalizó a muchos jugadores cuya discusión, acertada o no, siempre había sigo legítima.

En esto, claro está, no faltaron "trolls" con comentarios fuera de lugar y una posición marcadamente machista, totalmente rechazable. Este grupo de indeseables dió argumentos a quienes denunciaban un problema de machismo entre los jugadores de Battlefield y consiguió que a todos nos metieran en el mismo saco. La discusión se alejó de la verdadera razón de la polémica llegando a límites de crispación absurdos. Se obviaron circunstancias como el gran número de éxitos de ventas entre esos mismos jugadores que eran protagonizados por mujeres. Se dejó a un lado la discusión objetiva, la que puede sostenerse con cifras y hechos históricos, en favor de la visceralidad y un "mal rollo" que acabó afectando a la comunidad Battlefield. Los jugadores moderados, queremos pensar que la gran mayoría, se vieron descalificados y cuestionados por algo que nada tenía que ver con el juego.

EA no ayudó precisamente a aliviar la tensión. La cara visible de la compañía en lo que se refiere a Battlefield, Patrick Söderlund, lejos de alejarse de la polémica y devolver el foco a sus intereses, al propio juego, ahondó en la herida. En lugar de defender a su comunidad de jugadores y, por consiguiente, sus clientes, decidió cargar contra ellos. Cometió el imperdonable error de no negar que todos los jugadores tengamos un problema de machismo, llegando a afirmar que aquellos que discutían esa presencia femenina en el frente de la WWII no se enteraban de nada y que, atención, si no estaban conformes con ello, que se limitaran a no comprar el juego, que a él le daba igual que lo hicieran o no.

La discusión se podría haber zanjado en ese momento con una posición del tipo “Ok, efectivamente Battlefield va a sacrificar parte de su rigor histórico a cambio de favorecer la inclusividad y permitir que las jugadoras puedan adoptar un personaje de su sexo. Esto no deja de ser un juego.” Problema zanjado. Pero no, lejos de argumentar su decisión, optó por descalificar a quienes se la discutían y a mostrarles la puerta de salida. Muchos de ellos la cruzaron, claro está.

Ese fue el punto álgido de un rechazo que ya se venía mascullando contra EA desde “affaires” anteriores como el prematuro lanzamiento de Mass Effect Andromeda, las ansias de “monetización” percibidas en Battlefront II, o la liquidación, al parecer por poco rentable, de un estudio especializado en el “single player” como Visceral Games. Ni siquiera apoyos externos que podían tirar del juego, como NVIDIA y la implementación en el mismo de su tecnología Ray Tracing, sumaban en positivo. Más bien todo lo contrario una vez que se ha probado que estará fuera del alcance de la práctica totalidad de jugadores.

Puede que hayan sido las bajas reservas, la forma en que se ha viciado el ambiente alrededor del título, el poco interés mediático por uno de sus principales AAA del año o al bajón del 23% en poco más de un mes de las acciones en el NASDAQ… pero parece que EA por fin ha dado un giro de timón y ha reconducido la situación.

Haciendo las cosas bien… por fin

El cambio de rumbo se materializó en la reciente feria Gamescon. La presencia de Battlefield V fue notable y nadie se quedó sin poder probar el juego, ya en fase beta y sin ningún embargo de información. Pero se hizo de verdad evidente con el lanzamiento del tráiler “La devastación de Róterdam”. Ese es el tráiler que desde el principio debería haber hecho EA, aquel que debería haber presentado el 23 de mayo y que hubiese mantenido la llegada del título en los cauces deseados por todos. Un tráiler que muestra el multijugador en todo su esplendor, “in game”, alardeando de poderío gráfico y, en definitiva, dando al fan lo que espera de la saga. Y todo ello sobre una “cover” del “House of the rising Sun” de “The animals” que volvía a conseguir la excelencia que ya se había logrado con la versión del “Seven nation army” que sirvió de fondo al exitoso tráiler de Battlefield I.

El siguiente movimiento fue el anuncio de la salida de EA de Patrick Söderlund. Desconocemos si entre las razones de su salida está la gestión de la “crisis de género” tras el primer tráiler (la polémica de las cajas de botin de Battlefront II ya le había marcado) , pero seguro que habrá aliviado a aquellos que se vieron ofendidos por su posicionamiento y declaraciones.

La tercera decisión acertada es el retraso del lanzamiento del juego. Hay que ser muy optimistas para salir con el título más importante del año (omitiendo al inevitable FIFA) prácticamente en la misma semana en la que lo hacen Black Ops 4 y Red Dead Redemption.

Respecto al título de Activisión, EA sabe que lo tiene complicado, dados los antecedentes. En el anterior “cruce” entre ambas sagas, con un Battlefield I pletórico y un CoD Infinite Warfare denostado por la crítica y con evidentes problemas de iteración y estancamiento tecnológico, las ventas en consola de ambos títulos fueron similares. El mercado de las consolas sigue hoy favoreciendo a CoD y nadie duda de que esta entrega volverá a estar en sus números.

Sobre el título de Rockstar, poco se puede decir. Estos tipos venden diez veces más que el resto y cada uno de sus últimos lanzamientos ha entrado directamente en el “salón de la fama” del videojuego. ¿Qué espacio le queda entonces a BFV? Puede contar con los jugadores de PC, que mayoritariamente prefieren esta saga a CoD y con aquellos jugadores en disposición de poder comprar los tres títulos que, lamentablemente, no son tantos. No parece suficiente para un título de este nivel.

Por otra parte EA ya debería haber aprendido lo que supone sacar un título entre dos superventas. Lo sufrió en sus carnes con el lanzamiento de Titanfall 2, un juego excelente que fracasó fagocitado por otros dos títulos que salieron en esa misma ventana de venta de octubre: precisamente Battlefield I y CoD Infinity Warfare.

Por otra parte, el retraso en el lanzamiento es fácilmente justificable de cara al cliente. Basta asegurar que se pretende que el título llegue en perfectas condiciones, que no se vuelva a repetir el descalabro de Mass Effect Andrómeda. Eso ya de por sí es algo complicado, visto que todos y cada uno de los Battlefield han requerido unos meses sobre el terreno para quedar perfectamente “redondos” a base de parches, pero esta vez parece que la cosa va en serio.

La semana pasada EA y DICE hicieron público un listado de todas las modificaciones que sobre el juego van a hacer después de haber recibido el “feedback” de los jugadores de la alfa. Los cambios son cientos y de importancia tan variable como el brillo del suelo de un escenario, a la dispersión de los impactos de las armas automáticas, la densidad de la niebla o cómo se distingue en el combate a amigos y enemigos.

El retraso de un mes en el lanzamiento debería permitir, además, que el juego llegue con funciones que se han visto en los vídeos pero que habían sido descartadas para la fecha inicial de lanzamiento. Acciones como arrastrar a los heridos, la personalización de los vehículos o el modo cooperativo no iban a estar el 19 de octubre y seguramente sí lo estén el 20 de noviembre.

La promesa de ser el mejor Battlefield

Una vez recuperadas las riendas, DICE vuelve a insistir en que éste es su mejor Battlfield. Después de 16 años jugando a la saga en Meristation coincidimos con la mayoría de la comunidad clasificando Bad Company 2 (2010) como el Battlefield más divertido. No solo ha sido el mejor; además contaba con la mejor ampliación DLC, Battlefield Vietnam. Muy de cerca le sigue Battlefield 3 (2011) y ya perdiendo algo de gancho Battlefield 4 (2013). El experimento de policías y ladrones de Battlefield Hardline (2015) no gustó demasiado y la valiente apuesta de Battlefield I (2016) con viajar a la Primera Guerra Mundial contó también con peajes en lo que a jugabilidad y gestión de la comunidad que le han dado una vida demasiado corta.

Su sistema de pases de temporada ha provocado la consabida fragmentación de la comunidad y que el título sea abandonado progresivamente por todos aquellos que sencillamente no quieren pagar. Si a esto le sumamos un sistema de cajas de botín y aspectos para el arma totalmente carentes de interés, un “Matchmaking” muy mejorable y las ya citadas dificultades para hacer un FPS divertido con las limitaciones de 1914, ha resultado que un juego excelente como BF I no acabará ganándose nuestro corazón gamer como sí hizo aquel BF3 de la Frontera del Caspio y Karkand.

DICE y EA deben opinar igual y lo que proponen con este BFV es apostar por lo seguro, tratando de mejorarlo. De partida se acaba con el deleznable Pase de Batalla, confirmándose que con la compra del juego se tendrá acceso, de forma completamente gratuita, a todas las mejoras y contenido adicional que irá apareciendo. Ésta es la mejora más determinante de Battlefield V y su principal baza para dejar atrás a CoD, que sí mantiene como de pago sus futuras ampliaciones.

Como segunda apuesta segura tenemos el regreso a la Segunda Guerra Mundial; terreno conocido para la totalidad de los jugadores. Mientras en BFI la confusión con las armas era total y costaba encajar en sus facciones y escenarios, todos sabemos lo que esperar de una MP-40, un Panzerfaust o un Tiger I y a qué atenernos en escenarios como Caén, Kursk o Las Árdenas.

La cosa se pone aún más interesante cuando desde DICE confirman que el tiroteo, en lo que se refiere a comportamiento de las armas y su daño, el ratio denominado TTK o Time To Kill necesario para abatir a un enemigo, es exactamente el mismo que en Battlefield 3. La gran diferencia respecto a aquel radica en la menor cantidad de munición disponible, que obliga a ahorrarnos los disparos innecesarios y a apuntar mejor, táctica que se quiere reforzar programando un aumento en el daño realizado por disparos a la cabeza.

Y podríamos seguir hablando de novedades muy prometedoras, como el sistema de “La compañía”, que será nuestro almacén persistente de personalizaciones y mejoras, los roles de combate, la progresión de nuestra carrera y la completísima personalización que podremos llevar a cabo en nuestras armas, donde variaremos tanto su estética como efectividad, además de cambios visuales en nuestros personajes y vehículos, dando al combate el aliciente de reconocer a los jugadores por su aspecto. Más adelante nos tocará hablar del modo “Battle Royale” un juego independiente ajeno a DICE y totalmente gratuito, que quedará integrado en este BF V para todos aquellos que lo hayan comprado y que no sabemos cuándo llegará.

Todo ese contenido os lo ofreceremos en el avance del juego, allá por noviembre. Siempre, eso sí, que se mantenga la presente fecha de lanzamiento.

Por el momento, vamos a disfrutar de la Beta y a comprobar si Battlefield V es un buen juego o no, si nos divierte y si va a ocupar nuestras horas de ocio, que es lo que como jugadores nos preocupa, muy lejos de toda la marejada que lo ha rodeado en los últimos meses y que poco tiene que ver con ello.

Battlefield 5

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