The Banner Saga 3
The Banner Saga 3
Carátula de The Banner Saga 3

The Banner Saga III, Análisis: el diseño presa de la belleza

Alberto Venegas

La trilogía de juegos de RPG y estrategia nacida en Kickstarter llega a su fin. Stoic pone un satisfactorio fin a la aventura con la que sus fundadores dejaron Bioware.

The Banner Saga III es la culminación de un viaje que comenzó en 2014. Un viaje que atrapó a muchos y sorprendió a otros tantos. Su belleza, la calidad de su música y sus escenarios supieron cautivar al público y atarlo a una interesante mezcla de géneros y mecánicas. Con la tercera entrega alcanzamos Ítaca y nos despedimos de nuestra odisea con el sabor de las decisiones tomadas durante el camino.

El título, perteneciente al género de la estrategia y el rol con saber a aventura conversacional, ha sido desarrollado por Stoic, una empresa estadounidense de desarrollo de videojuegos compuesta por trece miembros y fundada por tres antiguos miembros de BioWare. Financiado, en parte, a través de la plataforma de micromecenazgo Kickstarter, la tercera iteración continúa el plano trazado hasta la fecha y no sale de él presentando al público una propuesta continuista.

El plano de The Banner Saga III hunde sus raíces en el género de la estrategia por turnos en la fase de combate, en el rol para la gestión de los personajes y la aventura conversacional para el desarrollo de la trama. La fase de combate propondrá al jugador un tablero dividido en casillas cuadrangulares donde mover a nuestros personajes. En una primera fase podremos situarlos y, después, iniciado el combate, ordenarles acciones ordinarias, moverse y atacar, y extraordinarias, distintas habilidades especiales y hechizos. La fase de rol se presentará en los clásicos menús de personajes donde gestionar nuestro equipo a través de la subida de nivel, de habilidades y, como novedad en esta entrega, de nombres legendarios, epítetos que adquirirán nuestros personajes a partir de nivel 10 y que les aportarán características y habilidades especiales. Por último, la fase de aventura se desarrollará a través del seguimiento de la caravana sobre una imagen en dos dimensiones. En algunos momentos saltarán eventos en los que tendremos que tomar una decisión entre varias opciones.

Sobre este plano básico se levanta una pirámide con tres caras claramente diferenciadas, la estética del título, la trama y el apartado sonoro donde destaca la banda sonora original creada por Austin Wintory, figura ya consagrada de la música para videojuegos con un currículum sobresaliente que incluye títulos como Journey.

La estética de The Banner Saga III es sobrecogedora. Influenciada por los clásicos de Disney y la animación más tradicional Stoic nos presenta un mundo en dos dimensiones que termina por ahogar al diseño del título con el peso de su apariencia. Todo se encuentra al servicio del arte del videojuego y esta hegemonía termina por dañar el conjunto. Se le niega cualquier posibilidad de exploración al jugador, cualquier capacidad de actuación. Aquel que comience una partida a The Banner Saga III deberá seguir, por imperativo, el recorrido abrumadoramente decorado por los responsables artísticos de Stoic pero nunca podrá asomarse a una ventana. El trabajo artesanal del título establece una rigidez excesiva en las animaciones de los personajes que tan solo explotan en las escasas y breves escenas cinemáticas del título. En las batallas entre los personajes el usuario tan solo podrá acercar o alejar el foco o pasar de personaje a personaje sin poder moverse libremente por el escenario de la batalla. Todo está al servicio de la belleza.

La trama de The Banner Saga III continúa la ya presentada en las entregas anteriores y, si hemos disfrutado del título en la misma plataforma, podremos cargar las decisiones tomadas en los otros episodios. En cambio, si hemos instalado el videojuego en una nueva plataforma, podremos elegir tan solo entre dos opciones. La trama del título de Stoic presenta el ya clásico problema de divergencia entre urgencia de la trama y mecánicas que nos alejan de ella. Por una parte nos incurren a apresurarnos pero otra incluyen mecánicas obligatorias para descansar durante días. Una temporalidad que estalla en los últimos compases del juego y trae a la superficie, de una manera aún más brillante, esta divergencia entre urgencia y espera ya típica de los juegos de rol contemporáneos. El mundo se derrumba, de nosotros depende salvarlo, pero antes, una siesta para recuperar nuestros puntos de fuerza.

La dicotomía entre espera y urgencia no es la única divergencia que presenta el título. Los personajes que la trama presenta como los más poderosos, Eywind, Juno, etc., serán muy poco útiles en la batalla donde otros personajes con el papel de tanques serán los verdaderos protagonistas de las batallas. Esta decisión, junto a otras similares, alejan a las mecánicas de la trama abriendo un hueco de incoherencia que acaba por empañar, también, el conjunto de la obra.

La gran baza de The Banner Saga III es la toma de decisiones entre diferentes opciones que acaban por afectar a la historia. A diferencia de otros títulos que enarbolan la bandera de las decisiones como rasgo característico, en el juego de Stoic no nos avisan del peso de nuestras decisiones ni tampoco de su llegada. Las decisiones acaban por sentirse naturales y la historia que viva el jugador la sentirá como la única posible. Sin embargo, en algunas ocasiones, estas decisiones toman la apariencia de engaños ya que la lógica apunta a una decisión y, una vez tomada, las consecuencias de dicha elección dan por completo la vuelta. Una decisión de diseño que puede llegar a resultar frustrante al jugador, ya que experimentará las consecuencias de decisiones que él no ha tomado como, por ejemplo, enfrentamientos indeseados.

El combate, en The Banner Saga, nunca ha sido su mejor característica. Existen títulos que ofrecen una experiencia similar mucho más satisfactoria como Divinity: Original Sin, Darkest Dungeon o la saga Shadowrun. La tercera entrega no cambia lo ya visto hasta la fecha aunque incluye novedades como las batallas por oleadas donde el jugador puede resistir y conseguir un objeto o huir tras vencer a la primera oleada. Sin embargo, donde vuelve a equivocarse Stoic es en la subida vertiginosa de dificultad en algunos combates situando enemigos difíciles al final de tres oleadas o incorporando contrarios progresivamente a un combate para el que el jugador no ha podido prepararse adecuadamente. Stoic recurre a otro truco de diseño, resaltar los combates importantes a través del aumento artificial de la dificultad. Una decisión que rompe la coherencia del título. Sin embargo ha añadido algo que ha sido, probablemente, la peor sorpresa de todas, el resultado de estas batallas no importa a la trama. La historia del abanderado continuará su curso acabe derrotado o victorioso en cualquier combate que enfrente. Unos combates que pecan de homogéneos.

Poco hay que añadir al apartado sonoro del juego, la actuación de Wintory sigue siendo sobresaliente. Sus creaciones nos acompañarán durante la partida pero una vez apagado el ordenador, la videoconsola o la tableta, estas nos seguirán acompañando en nuestros quehaceres diarios. Un trabajo brillante.

CONCLUSIÓN

The Banner Saga III produce un placer estético al alcance de muy pocos videojuegos contemporáneos. El cuidado por el envoltorio y la calidad que ha llegado a alcanzar es inusitada en el medio y marca un hito para todos los videojuegos que podríamos llegar a considerar artesanos u obra de artesanos. Un estudio compuesto por un número tan limitado de artistas ha conseguido crear una obra compuesta por tres episodios que perdurará en nuestra memoria. El único problema es que la hegemonía del envoltorio ha acabado por afectar y limitar al interior.

LO MEJOR

  • Audiovisualmente muy bello
  • Una conclusión a la altura de la trilogía

LO PEOR

  • Demasiado encorsetado por su estética
  • Picos exagerados de dificultad
8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.