Okami
Okami
Carátula de Okami

Oh, mi diosa

Nacho Ortiz nachoortiz

Un juego de culto, una obra póstuma. Capcom edita hoy en Europa, sin idioma español, el penúltimo trabajo de Clover Studio antes de su desaparición. La diosa Amaterasu se reencarna en Okami para ofrecerle a PlayStation 2 uno de sus últimos grandes títulos.

Okami alberga grandes éxitos y grandes desgracias. Y esto último, para un videojuego que se erige como uno de los mejores títulos del catálogo de PS2, no deja de ser profundamente triste. A nadie dejó indiferente la desaparición -todavía en proceso- del equipo que le ha dado forma, un Clover Studio desestructurado y absorbido por Capcom, en cuya decisión parece que ha pesado poco la enorme creatividad mostrada y el respeto obtenido por el grupo dirigido por el ex-Capcom Production Studio 4 Atsushi Inaba.

Igualmente triste, por la mancha que supone al propio Okami en el mercado español, es la decisión de Capcom de no localizar sus textos al castellano y lanzarlo íntegramente en inglés -excepto el manual-, privando a la mayoría de usuarios de apreciar y saborear en todos sus matices la fábula llena de tradición folclórica japonesa que Okami representa. Y todo ello a pesar de los esfuerzos de una nutrida representación de su público que ahora parecen lanzados, por amor a este hermoso título, a realizar de forma no oficial la traducción que desde Capcom se ha negado.

Afortunadamente, la desdicha de Okami termina aquí. Su caracter de obra póstuma consigue enternecer aún más y mantener en el recuerdo, en la historia del videojuego, a un grupo de profesionales que con la magistral dirección artística de esta aventura han conseguido rivalizar con fetiches del nivel de Shadow of the Colossus e ICO, y reafirmar, sin ser necesario, a Hideki Kamiya, socio de Shinji Mikami en la concepción de Viewtiful Joe, como uno de los grandes talentos de la industria.

En Okami, Kamiya aúna costumbres e innovación, haciendo confluir la faceta más religiosa de la tradición japonesa junto a la chispa que supone un apartado técnico construido desde el Cel Shading y un planteamiendo de aventura de acción impregnado por la innovación que supone 'pintar' sobre la misma pantalla de juego para intervenir sobre escenarios y personajes.

La protagonista de esta fábula interactiva es Okami Amaterasu, diosa del sol en el sintoísmo, devuelta a la vida y reencarnada bajo la apariencia de Shiranui, la loba legendaria que junto al guerrero Nagi, protegió la aldea de Kamiki de las garras del demonio de ocho cabezas Orochi. Un siglo después, el mal ha vuelto a desatarse; liberado de su prisión, Orochi ha maldecido las tierras del Nippon, impregnándolas de un apagado gris. Mediante el Pincel Celestial y sus trece técnicas de caligrafía, Amaterasu deberá devolverle la vida a esta región cuyos habitantes, que antaño le rendían adoración, ahora han perdido toda esperanza.

Okami, que significa lobo en japonés pero cuyo kanji en el título de este juego representa 'gran deidad' está construido en un hermoso Cel Shading en el que Clover ha logrado una amplia experiencia gracias a otros trabajos. La hermosura que transmiten los fondos genuinamente japoneses retratados con esta técnica -verdes llanuras, montañas, amplios ríos o templos imponentes iluminados por ciclos día-noche- es comparable a los de las producciones de otro gran ecologista, el maestro de la animación nipona Hayao Miyazaki.

Amaterasu recorrerá unos escenarios áridos y oscuros, envueltos en un capote gris ceniza, que mediante su intervención divina, pasarán a explotar en un envidiable colorido, renaciendo flora y fauna a su paso. Las construcciones, casas, edificios, mazmorras e incluso pueblos y ciudades, guardan una celosa fidelidad a la tradición japonesa en su retrato, al igual que el vestuario -con alguna excentricidad- o las costumbres de los personajes en sus quehaceres diarios.

Apoyando a este mundo de dibujos animados interactivo aparece una banda sonora envidiable, compuesta por piezas clásicas con instrumentos de cuerda y viento que completan ese toque ancestral que irradian los visuales. Todas las canciones corren a cargo de músicos de la propia Capcom, con la única colaboración de la voz de la popstar Ayaka Hirahara para el tema final. Como detalle apuntar que la banda sonora de Okami se comercializó en Japón en una edición especial de cinco discos. En lo que respecta a las voces, y de forma similar a Shadow of the Colossus, Okami no incluye un doblaje en un idioma específico sino que sus personajes se comunican en una lengua inventada, mediante balbuceos.

Los enemigos, inspirados todos desde el legendario Orochi a los demonios más vulgares en la propia mitología japonesa, se presentan por medio de una pintura Ukiyo-e que ilustra su concepción histórica antes de dar paso a confrontar la interpretación personal que hace de ellos Kamiya.

Los combates son muy particulares en Okami. En forma de pergaminos flotantes, los enemigos aparecen vagando por las tierras del Nippon que todavía siguen bajo la opresión de la oscuridad. Cuando nos acercamos a ellos -o viceversa- acabamos, como si de un RPG se tratase, recluidos en una pequeña extensión de terreno cerrada mágicamente, enfrentándonos a los rivales que estuvieran contenidos en ese rollo. Utilizando las diversas habilidades de Amaterasu, tanto físicas como celestiales, los terminaremos eliminando y sumando una cantidad de yenes dependiendo de los impactos recibidos y el golpe de gracia asestado a los rivales.

En lo que respecta a los enfrentamientos contra los jefes finales, Okami denota sus raíces como producción de Capcom, una de las desarrolladoras que mayor huella ha dejado en los monstruos de final de nivel. Las batallas son largas y los jefes gigantescos, pero con un claro punto débil que sabremos castigar al mismo tiempo que se evita caer bajo los golpes que propinan en sus patrones de ataque. Arañas monstruosas, demonios, el legendario zorro de nueve colas o incluso el mismísimo Emperador nipón, poseído por un espíritu maligno, serán algunos de los que se interpongan en nuestra misión de devolver la armonía a este mundo.

La protagonista, además de estar equipada con la Retribución Divina, el disco solar que luce en el lomo, puede utilizar tres tipos de armas que encontrará en su viaje por el Nippon. Éstas están inspiradas en los tres tesoros sagrados del Emperador japonés: la espada Kusanagi, el colgante Yasakani no magatama y el espejo Yata no kagami, que representan valor, sabiduría y benevolencia.

Okami utiliza un sistema de arma primaria y secundaria. Cualquiera de las cinco armas de cada tipo existente se puede emplear en ambas posiciones, ofreciendo resultados diferentes: el espejo funciona como arma cuerpo a cuerpo o como escudo, el rosario, como látigo o proyectiles y la espada modifica su catálogo de movimientos. Además, algunas armas modifican las habilidades del Pincel Celestial, añadiéndole nuevos movimientos ofensivos.

Sin duda es este Pincel Celestial el objeto más preciado de todo el juego. Tanto a nivel de diseño como en su propia mecánica. Mediante él, Amaterasu podrá aplicar sus divinos poderes sobre el escenario y personajes. A medida que se progresa en la aventura, nuevas técnicas sobre el lienzo aparecen disponibles al encontrar y unificar a los 13 dioses de la caligrafía, resguardados en estos tiempos de oscuridad y representados por 13 animales.

Mediante ellos podremos hacer salir el sol, reparar objetos, cortar cualquier superficie, plantar árboles, lanzar bombas o invocar a los elementos. Además, existen técnicas secretas aprendidas al realizar una tarea secundaria. Su uso es muy sencillo; sólo requiere presionar el botón R1 para convertir el escenario en un lienzo que detiene la acción y nos da tiempo para estampar con el pincel los trazos deseados.

Estas habilidades servirán para completar ligeros puzzles, salir victoriosos de los combates con los enemigos y también para realizar pequeños milagros a los habitantes del Nippon que estén en apuros. En recompensa por esto último, Amaterasu recibirá las oraciones de sus fieles. Mediante ellas y como si fueran puntos de experiencia, podrá mejorar sus atributos. Sucede exactamente lo mismo al alimentar a los animales en momentos verdaderamente enternecedores.

Okami peca de lineal, aunque nunca se siente como una opresión, si no como un camino que es necesario seguir para completar la historia y que permite al jugador hacerlo en el momento que crea oportuno, ofreciendo cierto margen para deleitarse con pequeñas tareas accesorias pero reconfortantes y divertidas que toda aventura plantea.

La progresión en el juego revela numerosos paralelismos con la misma esencia de The Legend of Zelda y más concretamente con Twilight Princess. Las mazmorras, la interacción con los habitantes, los sencillos puzzles, la pesca, el minúsculo artista errante Issun que comparte funciones con Navi y Midna, la liberación de deidades o la meta de salvar a un mundo naturalista de la oscuridad en la que ha sido sumido.

Con esta mezcla de influencias y homenaje, imperdonable para cualquier otro título, Okami sale reforzado y emanando un tremendo aire a clásico gracias a su propia personalidad. Su carácter de fábula divina, su acercamiento a la mitología y folclore japoneses, el talento de Clover para la innovación y mucha de la herencia de Capcom son un decisivo conjunto para apreciarlo como un título genuino para el que la más mera acusación de copia supone un insulto temerario.

A lo largo de sus más de 20 horas de juego, el doble, si se aspira a completarlo en su totalidad, hay cabida para todo tipo de momentos; trivialidades, enfrentamientos épicos, situaciones cómicas, parodias, compras, viajes al pasado y especialmente, para obrar milagros en un mundo que en todo momento transmite la sensación de estar bajo los deseos de nuestra divina intervención.

Okami puede presumir de ser uno de los tres grandes títulos que PS2 recibirá en su último año al máximo nivel, junto con Final Fantasy XII y God of War II. Precioso, divertido, cautivador y tierno, este epílogo de una muerte anunciada sólo queda enturbiado por la desunión de aquellos que le crearon y por la ausencia de una localización al castellano. El resto es puro arte trazado por un Pincel Celestial y la mano de de un virtuoso.

  • La dirección artística.
  • Una fábula llena de mitología y folclore japonés.
  • Un título cautivador, imposible de abandonar.
  • La inspiración de Zelda y su interpretación propia.
  • El Pincel Celestial y sus poderes; originalidad e innovación.
  • Fácil de jugar, una aventura apta para todos los públicos.

LO MEJOR

  • El Pincel Celestial y sus poderes; originalidad e innovación.
  • Fácil de jugar, una aventura apta para todos los públicos.
  • La dirección artística.
  • La inspiración de Zelda y su interpretación propia.
  • Un título cautivador, imposible de abandonar.
  • Una fábula llena de mitología y folclore japonés.

LO PEOR

  • El adios de Clover.
  • La no traducción al castellano le resta accesibilidad.
  • Sin demasiada dificultad para los más curtidos.