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GOLF | HERO WORLD CHALLENGE

Una dosis de Tiger al mes

El Tigre cree que su escenario más favorable y “realista” de cara a 2024 es “un torneo al mes”. Retorna convencido de que puede “volver a ganar”.

Actualizado a
Una dosis de Tiger al mes
PGA Tour

Buenas noticias para la ‘Tigermanía’. Tiger Woods está de vuelta y, lo mejor de todo, su idea es dejarse ver mucho más que en este 2023. El Hero World Challenge que se disputa de jueves a domingo en Albany (Bahamas) marcará el enésimo retorno del Tigre. Un banco de pruebas tras la operación de tobillo a la que se sometió, la última de una docena de cirugías conocidas desde que en 1994 le extirparan dos tumores benignos de su rodilla izquierda, una vez finalizado el Masters, del que tuvo que retirarse tras la segunda vuelta, rendido ante un dolor que los constantes desniveles del Augusta National acentuaban.

En ese momento no estaba claro, pero finalmente ha acabado siendo la última aparición en un torneo oficial del californiano, que en esas dos rondas y las cuatro del Genesis Invitational, el torneo que apadrina en Riviera, ha acumulado todo su bagaje competitivo este año. Menos aún que en la temporada anterior, la de su recuperación del accidente de tráfico en febrero de 2021, precisamente en la semana del Genesis, que casi le cuesta su pierna derecha, y que ha acabado marcando la recta final de su carrera en el PGA.

No es la que uno habría imaginado a principios de los 2000, el prime de un jugador que seguramente ya nunca alcance, siquiera iguale, los 18 grandes de Nicklaus, tope histórico, pero que quedará como una figura que cambió este deporte para siempre. Superdotado físico, prodigio técnico y, especialmente para las minorías, poderosísimo icono. Lo primero ya no puede decirse de un cuerpo cosido por las cicatrices, cuyo principal problema ya no es que la inactividad haya desafinado sus hierros, o que ya no haga las mismas distancias desde el tee, si no recorrer los 18 hoyos que conforman un campo de golf.

De eso va esta semana en Bahamas, dijo él mismo en la rueda de prensa previa a una exhibición con puntos de ranking mundial pero no de la FedEx Cup, que junta a 20 jugadores del top-40 y colabora con su fundación, la TGR Foundation, dedicada a mejorar la salud, la educación y el bienestar de niños desfavorecidos. “El tobillo no duele, pero la rodilla y la espalda sí, así que no estoy seguro de que pueda jugar 18 hoyos. Como vosotros, tengo curiosidad por ver qué pasa”, expuso, y explicó cómo ha llegado a la decisión de volver en esta cita: “Cuando hice de caddie con Charlie (su hijo) pude recuperarme bien tras cada vuelta. Estuve pegando muchas bolas antes, tratando de que él estuviera listo para ese torneo. Ahí fue cuando pensé ‘Estoy listo’, y contacté con el comité del torneo para ver si tenían un hueco para mí”. “En los últimos años he pasado por muchas operaciones. En un punto la decisión era una fusión de la articulación como la que me han hecho o reemplazar el tobillo entero. Básicamente ese tobillo no existe ya, así que al final optamos por la fusión. Pero lo duro no ha sido eso, sino los seis meses posteriores de no hacer nada”, contó cómo ha vivido el proceso.

¿Por qué volver en un estado como el suyo? ¿Por qué maltratar un cuerpo tan maltrecho con tanta vida (tiene 47 años) por delante? Por la misma razón que Rafa Nadal, con el que se le comparó en la rueda de prensa (”Es extraordinario”, dijo del español). Por su adicción a la competición: “Adoro competir, jugar. Echo de menos estar con los jugadores, la camaradería. Pero lo que me motiva es eso, competir”, aseguró. Eso y una confianza ciega en sus posibilidades, no es para menos tratándose del jugador que más torneos del PGA, 82, ha ganado junto a Sam Snead. “Por ahora puedo andar, y estoy convencido de que puedo volver a ganar. Cuando no lo esté, me iré”, enfatizó.

El escenario más optimista, cree el Tigre, es mucho peor del que cabría esperar a estas alturas de su carrera si no hubiera mediado entre su esplendor y la actualidad todo un rosario de lesiones y problemas personales, pero es mucho mejor de lo que debería para una persona en su estado. Consistiría en “un torneo al mes” en 2024. “Quizá el Genesis, algo en marzo (¿The Players?)...” y después, se sobreentiende, los cuatro majors. Quizá el Memorial de Nicklaus, o el Arnold Palmer, pero en cualquier caso la agenda restringida de la que viene hablando desde hace meses. “Algo realista”. Dadas las circunstancias, lo que hay. Como mucho una dosis mensual que se antoja poco, pero un regalo para el aficionado al golf de uno de esos pocos deportistas que interesa hasta cuando no está.

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