Golf | Masters de Augusta

Augusta vive la fiebre del gnomo

Los enanos de jardín son la pieza más codiciada de la tienda del Masters, que vende mil en una hora. En la reventa su precio se multiplica.

Augusta vive la fiebre del gnomo
Mike Segar
Jorge Noguera
Redactor en Más Deporte
Nació en Madrid en 1995. Doble grado en Periodismo y Audiovisuales por la Rey Juan Carlos. Un privilegiado, hace lo que siempre quiso hacer. Entró en AS en 2017 y se quedó. Salvo un paréntesis en Actualidad, siempre en Más Deporte. Allí ha escrito sobre todo de rugby, golf y tenis. Ha cubierto el British Open, la Copa Davis o el Mutua Madrid Open.
Augusta Actualizado a

En Augusta, decenas de golfistas compiten por una chaqueta verde y miles de espectadores por hacerse con un enano de jardín, sin discusión la pieza más codiciada de la ya de por sí ajetreada tienda del Masters, una máquina de hacer dinero que factura 16.000 dólares por minuto, un millón cada hora, 10 al día, 70 a lo largo de la semana que comprende el primer grande del año.

Es una fiebre difícil de comprender, pero que se explica desde los números y la exclusividad que el club ha querido darle a su marca, caso de estudio en las escuelas de marketing de medio mundo. El merchandising del Masters solo se vende en el Masters, así que conseguir entradas para el torneo puede representar una oportunidad única en la vida para adquirir el artículo que será la envidia del grupo de WhatsApp de los amigos de vuelta a casa.

Augusta vive la fiebre del gnomo
Un cartel en la cola de la tienda del Masters indica un tiempo de espera de una hora. ERIK S. LESSER

Para ello hay que tragar con colas que superan ampliamente los 60 minutos de espera a primera hora de la mañana y disponer de cierta liquidez, algo que no es ni mucho menos un problema para el común de los asistentes, situado en la franja del espectro sociológico de los que, por decirlo de alguna forma, no pasan hambre. El ticket medio en la tienda está en el entorno de los 1.000 dólares, y de tanto en cuando se escucha a alguien por el campo lamentarse de haber gastado cuatro o cinco veces esa cifra.

En la cesta de la compra no suele faltar el gnomo. Debutó en los estantes en 2016 y su diseño cambia cada año. Entonces se vendía por 50 dólares (algo más de 42 euros al cambio actual). Ya va por 60 (51,16). El asunto es que puede ser una inversión con retorno, porque en Ebay se llegan a encontrar por cientos de dólares. Cuanto más antiguo, más valioso. Goldenage Auctions, una casa de subastas, tiene en su catálogo uno de 2016 y las pujas ya superan los 6.000.

Augusta vive la fiebre del gnomo
Un detalle del diseño de este año. Mike Segar

“Cada mañana entran 1.000 unidades y se agotan en una hora”, cuenta a este diario un empleado de la tienda, tras ofrecer al redactor una de las figuritas. Todos los periodistas acreditados y todos los trabajadores del torneo tienen reservada una por si desean adquirirla. ¿Cuántas veces a lo largo de la semana ha recibido un ‘no’ como respuesta a esa proposición? “Se cuentan con los dedos de una mano”, contesta.

El gnomo ha adquirido tanto protagonismo que se rumorea su fin. Es sabido que a Augusta no les agrada demasiado nada que le robe protagonismo al torneo, y ya hay casi más competencia por hacerse con uno de estos simpáticos personajes que por coger sitio para ver a Scottie Scheffler, Jon Rahm o Rory McIlroy. La cuestión no es baladí. En su rueda de prensa se le preguntó por ella al presidente, Fred Ridley. “Punto número uno: no es algo trivial. Punto número dos: no sé qué va a ocurrir con ellos”, respondió. Si la cosa sigue por este camino su futuro es poco halagüeño.

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