Golf | LIV Sudáfrica

DeChambeau deja a Rahm con la miel en los labios

El estadounidense gana en el playoff el antológico desembarco del LIV en Sudáfrica. El vasco completa otra gran semana y llega desatado al Masters.

DeChambeau deja a Rahm con la miel en los labios
WIKUS DE WET
Jorge Noguera
Redactor en Más Deporte
Nació en Madrid en 1995. Doble grado en Periodismo y Audiovisuales por la Rey Juan Carlos. Un privilegiado, hace lo que siempre quiso hacer. Entró en AS en 2017 y se quedó. Salvo un paréntesis en Actualidad, siempre en Más Deporte. Allí ha escrito sobre todo de rugby, golf y tenis. Ha cubierto el British Open, la Copa Davis o el Mutua Madrid Open.
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El LIV ha encontrado un nuevo bastión en Sudáfrica. Una sede que, no podía ser de otra manera, repetirá el año que viene tras ofrecer estos días un espectáculo tan eléctrico o más como el que lleva años aflorando en Adelaida, hasta ahora sin discusión el torneo más popular de la superliga saudí. En el jolgorio de Stein City, cerca de Johannesburgo, se coronó Bryson Dechambeau, tras tumbar en el primer hoyo de playoff a Jon Rahm, que con este lleva cuatro desempates perdidos de cuatro jugados (el estadounidense, en cambio, ha ganado los dos que le han tocado) en el circuito, pero llegará al Masters desatado, con una victoria y tres top-10, incluido este segundo puesto, en lo que va de temporada.

Lo tuvo todo una cita marcada por la lluvia y por un entusiasmo desaforado de una parroquia que el DP World Tour tiene bien atendida, con cuatro eventos de su calendario ubicados en esas latitudes, pero que es anatema para el PGA y en contadas ocasiones ha tenido la oportunidad de disfrutar de jugadores del calibre de Rahm o DeChambeau, los que se acabarían batiendo el cobre en una jornada final de infarto. EL LIV ha sabido sacarle todo el jugo con su música en directo y ese ‘hoyo estadio’, el 17, en el que la gente se volvía loca este domingo al ritmo del Hey baby de DJ Ötzi o las arengas gestuales de Dean Burmester, convertido en showman oficial del equipo de casa, los Southern Guards, que mantuvieron un pulso intenso con los Crushers de DeChambeau por el título por equipos. Se quedarían cortos por un golpe pero, en un momento que ponía los pelos de punta, desde las gradas se arrancaron con un himno nacional a capela para reconocer la labor de sus muchachos cuando Branden Grace fallaba el putt que les dejaba sin opciones. El presidente del país, Cyril Ramaphosa, observaba emocionado desde uno de los hospitalitys.

Rahm y DeChambeau seguían a lo suyo. Se habían marcado a lo largo de toda la jornada, con cinco birdies por parte del norteamericano, seis y un eagle por la del vizcaíno, enchufadísimo, y ni un solo bogey entre ambos. Llegaron a los últimos hoyos empatados en -26. Rahmbo iba en el partido de delante, y no había conseguido restar en el par 5 que cierra el recorrido, alargado por las condiciones meteorológicas, tras consumar la remontada con épica, embocando en el 16 un putt de más de seis metros.

Así que le tocaba esperar que DeChambeau no descontara en los dos últimos. Se dejó una opción de birdie lejana en el 17 que casi lamió el hoyo y en el 18 cometió un error de cálculo. Su segundo golpe aterrizó en el bunker frontal del green y le obligó a ejecutar una salida con reminiscencias a la que le dio el US Open de Pinehurst en 2024. Esta ni se le acercó, de hecho se quedó en el antegreen. Le dio sin embargo para firmar el par y ambos se montaron en sendos buggys camino de nuevo al tee del 18 para zanjar la disputa en el desempate.

Arrancó con ventaja Jon, que sí cogió la calle mientras el ‘yanqui’ mandaba su drive a los espectadores que seguían la acción desde el margen izquierdo de la calle. Por suerte para él, porque la zona estaba embarrada por el tránsito del gentío y la bola se le había quedado hecha unos zorros, pudo levantarla, limpiarla y aliviarse. De ahí al centro del green con uno de sus misiles. Opción de eagle. Rahm estaba obligado a arriesgar y sacó la madera a pasear, pero no pasó del bunker en el que unos minutos antes se había adentrado su rival. Desde ahí el birdie era casi una quimera y no lo alcanzó, dejando vía libre a DeChambeau, que remató la faena en dos putts y lloró el triunfo junto a sus compañeros de equipo.

Mano tendida al circuito europeo

“Han pasado muchas cosas en mi vida en la última semana. Estoy feliz por mi equipo, por todos los que me apoyan... Es divertido, porque este es un deporte en el que trabajas toda tu vida, y en realidad la vida es mucho más que golf. Me he pasado el día rezando. Sudáfrica ha sido increíble. Es el mejor torneo que hemos tenido nunca. Estoy muy orgulloso de mi equipo. Es mi quinta victoria individual en el LIV. Cuando he fallado la salida en el playoff pensaba que lo había echado todo a perder, sobre todo jugando contra Jon, pero he tenido suerte. Se me ha quedado buen lie y buena línea”, justificó sus lágrimas. Rahm tendrá ahora dos semanas libres antes de afrontar el primer grande del año en Augusta del 9 al 12 de abril. A buen seguro las aprovechará, entre otras cosas, para seguir trabajando en un acuerdo con el DP World Tour, al que el sábado tendía la mano tras retirar la apelación contra las multas impuestas desde su marcha al LIV, asegurando que el único fleco que les separa es el mínimo de torneos que debe jugar (el circuito pide seis, él no quiere más de cuatro) para mantener su membresía y con ella la posibilidad de volver a formar parte del equipo europeo en la Ryder de 2027.

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