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Fútbol sala | Copa de España

El Jaén gana su cuarta Copa de España ante el Barça en los penaltis

El Olivo Mecánico, ante millares de aficionados amarillos, mantiene su condición de invicto en duelos por el título de Copa de España al llevarse una final sin goles.

El Jaén gana su cuarta Copa de España ante el Barça en los penaltis
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Jaime Dávila
Redactor en Más Deporte
Hijo de Alberto y Margui, nació en Valladolid en 1999, se crio en Toledo y se graduó de Periodismo y Comunicación Digital en el CEU de Madrid. Desde 2019, cumple en AS el sueño con el que creció desde que era bien pequeño. Escribe, sobre todo, de NFL, tenis y golf, y ha cubierto la Super Bowl, los Premios Laureus o la Copa Davis, entre otros.
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Algo inexplicable sucede cuando el Jaén Paraíso Interior disputa una final de la Copa de España, su torneo predilecto, ese que en la última década ha alzado al cielo a los andaluces en cuatro ocasiones. El ‘Olivo Mecánico’ guarda con esta Copa una relación digna de la mejor comedia romántica posible, y es que todos los títulos de su historia han llegado en este evento que, cada temporada, reúne a lo más granado de la primera mitad de la temporada del fútbol sala nacional. En este 2026, el Jaén ha cuajado un torneo fantástico, mandando a la lona a los tres grandes de España: primero mordió el polvo ElPozo Murcia, después lo hizo el Inter Movistar, y la fiesta se remató este domingo con un sufrido triunfo en una aburrida y tosca final frente al Barça, que después del 0-0 del tiempo reglamentario pinchó en los penaltis (4-2). Cuarta Copa de España para el Jaén tras las de 2015, 2018 y 2023, con pleno en finales para los andaluces e igualando a ElPozo como el tercer conjunto con más entorchados en la competición.

“En Jaén la historia de la Copa se entiende mejor que en ningún otro sitio. Porque fue este torneo el que ayudó a cambiar la dimensión del club y de su proyecto”, escribió en este medio Alfredo Olivares, director general del Jaén, antes del inicio de un torneo en el que, una vez más, el ‘Olivo Mecánico’ no ha tenido complejo alguno a la hora de competir contra los gigantes. De la Copa de 2015, en Ciudad Real, donde un recién ascendido dio una sorpresa mayúscula, a la de Granada en 2026, ya sin que sea una sorpresa tan grande porque este equipo ha demostrado una y otra vez que se crece en este escenario. “Tenía que ser así, sufriendo, como siempre. Es un sueño, contra el Barça, los tres grandes, una Copa perfecta. Agradecer a la afición, la mejor del mundo. Es nuestro sexto jugador, sabíamos que en Granada era nuestra oportunidad”, comentó Espíndola, el héroe de la final con dos penas máximas detenidas en la tanda de penaltis.

Como en 2023, también en Granada y cuando se produjo el último éxito del Jaén en la Copa de España, la Marea Amarilla invadió por completo la grada del Palacio de los Deportes de la ciudad andaluza, que está a poco más de una hora en coche de la localidad jiennense. El desplazamiento desde el primer día de Copa fue masivo, y el equipo respondió con tres actuaciones de casta, de coraje, de garra. Así se ganó este domingo al Barça, un conjunto que indudablemente es mejor en calidad y en individualidades, pero que cayó de lleno en la trampa de los amarillos. Su muralla fue impenetrable, incluso para los blaugrana, que habían llegado a la final habiendo anotado 14 goles en sus dos primeros partidos en Granada. Se le mojó la pólvora a los catalanes, y picaron en el anzuelo que les puso el Jaén en forma de plantear un partido anodino, carente de ritmo, marcado por el desacierto y las intervenciones de los dos porteros, Dídac y Espíndola, los únicos que destacaron en el 40x20, donde se vio a jugadores bastante cansados por el esfuerzo de los días previos.

Las ocasiones para cada equipo fueron contadas, algo más para el Barça, que apretó sobre todo en la primera mitad. Espíndola tuvo que sacar una bajo palos y una chilena de Antonio estuvo a punto de encontrar puerta, pero el Jaén también supo meter miedo en el cuerpo a su rival, sobre todo con contraataques peligrosos. Se atrevieron más los andaluces en la segunda parte, que tuvo en un larguero de Rojas su mejor oportunidad, pero el respeto entre ambos conjuntos era mayúsculo, quizás excesivo, y eso hizo que el partido por el título fuese demasiado trabado, sin mucho intercambio de golpes. Así se llegó a una prórroga en la que pasó más bien poco, y los penaltis fueron la única manera de agitar un marcador que, por primera vez en las 37 ediciones de la historia de la Copa de España, acabó la final con 0-0. En las 36 finales previas se había visto, como mínimo, un gol (1-0 ganó el Caja Segovia al CLM Talavera en 1998), pero Dídac y Espíndola se encargaron de asegurar sus porterías.

“Ha sido un partido igualado, hemos dominado más durante los 46 minutos, pero, si no marcas, hay que irse a penaltis, y ahí puede pasar lo que ha pasado. A aprender y seguir trabajando, felicitar al Jaén, han jugado sus armas bien, y nosotros a aprender y seguir creciendo”, analizó Dídac, capitán de los blaugrana, después de ser sometido en unos penaltis que comenzaron de la peor forma posible para el Barça. Falló Antonio, que chocó contra el meta brasileño de un Jaén impoluto en las penas máximas: acertaron Míchel, Mati Rosa, Joao Sala y Eloy Rojas, que, tras un nuevo error de Gauna, hizo que el Palacio de los Deportes de Granada, donde el amarillo predominaba, estallase de júbilo. Los jugadores del Jaén corrieron por todas partes, treparon las redes de los fondos para celebrar con una Marea Amarilla que, por cuarta vez desde 2015, saboreó la gloria en una Copa de España de la que los jiennenses son sus reyes en los últimos años.

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