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ATLETISMO | MUNDIALES EN OREGÓN

Yulimar Rojas es de oro

La venezolana gana el triple salto, su tercer mundial consecutivo, con un mejor brinco de 15,47 y otros dos que le habrían valido también para ganar.

Eugene (Oregón)Actualizado a
Yulimar Rojas.
Robert GhementEFE

Sólo 25 mujeres en la historia han superado los 15 metros en el triple salto. Yulimar Rojas (15,74 como récord mundial) es capaz de hacer 14,72 dejándose 30 centímetros a la tabla, a las 10:30 de la mañana, en una clasificación y sin completar el ciclo del segundo y tercer brinco. La prodigiosa saltadora venezolana (26 años) es en estos momentos la mayor dominadora de una especialidad del atletismo y en los Mundiales de Eugene lo ha vuelto a demostrar colgándose el oro desde que su imponente figura de 192 centímetros, que parecen muchos más, aparece en el estadio con sus cascos a volumen desmesurado con salsa, vallenato, merengue o reggaeton. “He nacido para saltar 16 metros y sé que alcanzaré esa meta”, repite casi como mantra al preguntarle por su objetivo. En la final en Oregón comenzó con calma y un primer salto en el que no cogió tabla. Un mal salto para Rojas. Aún así, 14,60. Gestos de calma dirigidos al público como diciendo: ‘Tranquilos, vendrán cosas mucho mejores’. Pese a eso lideraba la clasificación... hasta que la jamaicana Rickets se fue hasta 14,89 y ‘metió presión’ a Yulimar.

Segunda ronda... y vuelo colosal para aterrizar en 15,47 (+1.9). Quinto salto más largo de la historia al aire libre, sexto en total y cuarto para el prodigio nacido en Caracas. Golpes en el pecho, gritos, soltando adrenalina y señalando el suelo como diciendo que Eugene es otro territorioa conquistado. Yulimarland. Con ese brinco se aseguraba el oro y se convertía en la primera tricampeona mundial consecutiva (Londres 2017, Doha 2019 y Oregón 2022). Tercer brinco: 15,24. Gesto de inconformidad para un vuelo con el que soñaría cualquiera de las saltadoras que ven a Yulimar como una extraterrestre. Lo que es, vamos. En el cuarto hizo nulo por 12,2 cm y el viento (+3.4) habría anulado la marca, pero su triple bote le catapultaba más allá de la línea que determinaba un nuevo récord del mundo al aire libre (el 15,67 de Tokio, no el absoluto logrado en Belgrado). Otro nulo largo en el quinto y 15,39 tras talonar lejísimos de la tabla. Sexto título mundial para Yulimar, con 58 centímetros sobre la segunda, que cada vez mira más de cerca los nueve de Pedroso. Y con ocho de los diez mejores saltos de las historia ya en su poder.

“Ha sido un día bonito, no te voy a decir que haya sido uno de los mejores pero he dejado un buen registro aunque no lo siento de la forma en lo que que sentí el Mundial de Belgrado. Esta ciudad me trae muchos recuerdos (fue campeona mundial júnior en 2014) y estoy contenta. Es un premio a la constancia, a la voluntad y al creer que se pueden conseguir las cosas. No ha sido con la marca que quería porque quizá me faltaron competencias este año, hacía frío y viento, y no encontraba la carrera de impulso. Aún así he cumplido con lo que he venido a buscar ahí. Iván (Pedroso) estaba contento y ya tenemos un título más en el equipo”, aseguraba en zona mixta. Y avisaba para el futuro: “Budapest está a la vuelta de la esquina (agosto de 2023) y la meta de los 16 metros está en mente. En foco mucho en ello y es la meta más importante. Sé que estoy cerca, estoy trabajando en ello y siento que está en mis piernas”.

“Antes de saltar, me digo muchas cosas, me vuelvo loca a mí misma. Me digo: ‘Vamos, negra. Es ahora. Sí, se puede’. Trato de motivarme y dar órdenes a mi cerebro, a mis músculos, a mis piernas... Intento por así decirlo hacer el salto mentalmente antes de caer en la arena”, explicaba a AS en el Mundial indoor de Belgrado tras saltar 15,74 y batir el récord del mundo que ya poseía desde los Juegos de Tokio cuando con 15,67 superaba el mítico 15,50 de Kravets que databa de 1995. La capital serbia vio el mayor vuelo en tres etapas de una mujer en la historia del atletismo.

La historia de Yulimar es digna de un gran guion de Hollywood. Con 34 centímetros más que la media de las mujeres venezolanas, resulta sorprendente que alcanzara semejante desarrollo esquelético-muscular sin contar con una alimentación equilibrada como ella misma ya que en la casa de la barriada de Pozuelos, en el estado Anzoátegui, donde se crio en ocasiones no tenían ni siquiera lo suficiente para comer. Yulimar tenía un agujero en el techo de su habitación y desde ahí veía el cielo, ese que ahora desafía tras batir la tabla del pasillo de saltos.

Es la tercera de seis hermanos, pero no todos tienen su mismo apellido ya que padre biológico se marchó a probar suerte en Estados Unidos y fue su padrastro el que asumió el rol de figura paterna. Aunque su heroína es su madre, que levantó a la familia trabajando como secretaria. Su entrenador juvenil, Jesús Tuqueque Velásquez, le compró su primer par de zapatillas y ella lo lleva grabado a fuego en su mente y de ahí que ahora regala calzados a todos los chicos que actualmente entrenan en el desvencijado centro deportivo donde ella comenzó en Venezuela.

Valiente y decidida contactó con Iván Pedroso y el mago cubano ha creado a su alrededor un equipo de saltadores maravilloso en la familia de Guadalajara entre los que están Ana Peleteiro, Jordan Díaz, Héctor Santos, Fátima Diame... Rojas es el buque insignia y ya suma un nuevo oro mundial en su palmarés. Lástima que unas zapatillas y unas molestias hayan impedido verla hacer el doblete en Eugene. La longitud seguramente también habría colocado su nombre en la medalla que dan en lo más alto del podio. Disfruten de los vuelos de Yulimar, es historia y leyenda del deporte mundial.

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