ESGRIMA

La confirmación de Lucía Martín-Portugués en la élite

A los 30 años la madrileña consiguió recientemente su primera medalla en una Copa del Mundo sénior. Se ve con opciones de estar en los Juegos de 2024.

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La confirmación de Lucía Martín-Portugués en la élite
RFEG

El que siembra, recoge, aunque a veces la cosecha tarde en llegar. Que se lo digan a Lucía Martín-Portugués, que la semana pasada se colgó la plata de sable en la Copa del Mundo de esgrima celebrada en Atenas (Grecia).

A sus 30 años, este metal viene a ser la confirmación de todo lo que la tiradora madrileña apuntaba en etapas más tempranas de su trayectoria, con cuatro medallas júnior en esta misma competición. "Me ha costado tiempo y un cambio de entrenador. Estaba llamando a la puerta fuerte y al final la he derribado", cuenta Martín-Portugués, que cayó en una ajustada final (15-12) contra la azerí Anna Bashta. "La medalla me sabe un poco a derrota, porque no gané. Pero también a mucho trabajo. Tuve muchos días de concentración. Y a muchas lágrimas. Perdí la final porque le di un poco de margen para vivir de las rentas a mi rival", explica.

Lucía pertenece al Club de Esgrima Oso y Madroño y se entrena en el CAR de Madrid a las órdenes de José Luis Álvarez ("Me ha aportado un poco de control. Soy una leona y necesito un domador que me conozca bien", dice de él). Es otro exponente de la ingente producción de esgrimistas de élite de Madrid, de donde también proceden el medallista olímpico José Luis Abajo Pirri, presidente de la federación regional, Yulen Pereira, Carlos Llavador o su compañera Araceli Navarro. "Es muy heavy la diferencia con el resto de España", afirma con orgullo.

Lucía Martín-Portugués, con el trofeo de subcampeona en Atenas.

Cree que este fenómeno se debe al "trabajo de base que se hace con los colegios de la zona". Eso, cuenta, "hace que las licencias aumenten (en 2019 eran 1.940, más del doble que Cataluña, siguiente en la lista)". "Tenemos entrenadores que han sido tiradores y la calidad es muy alta", añade. Los resultados le dan la razón. En los últimos Campeonatos de España Júnior y Sub-23 Madrid sacó 52 medallas. Hay presente y futuro.

Lucía no se clasificó para los Juegos de Tokio y perdió el ADO. Va tirando de "dinero ahorrado" y el que le da arbitrar competiciones mientras cursa Odontología. Dos disciplinas poco corrientes que asegura que se retroalimentan: "me enseñan paciencia, que las cosas no siempre salen bien por mucho que te esfuerces y que el paciente, o tu rival, siempre te van a intentar engañar". En su horizonte está París 2024. Sería el premio a una carrera que comenzó por imitación: "Hacía ballet y mi hermano esgrima. Le veía y pensaba: 'lo mío va a ser menos tutú y más tratra". Mal no le ha ido el cambio.