ATLETISMO

La dura confesión de Alex Schwazer: "Era un yonqui, iba a Turquía a doparme"

El atleta italiano realiza esta confesión en su autobiografía "Después de la meta", donde revela su pasado con el dopaje y donde repasa su lado más íntimo.

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El marchador italiano Alex Schwazer calienta antes de la prueba de los 50 kilómetros marcha en los Mundiales de Marcha de Roma 2016.
MAX ROSSI REUTERS

El atleta italiano Alex Schwazer, una de las grandes figuras del atletismo italiano y a su vez una de las más polémicas a raíz de sus escándalos de dopaje, ha publicado su autobiografía bajo el título "Después de la meta", en la que relata el lado más íntimo de su vida y cómo fue su calvario con el dopaje.

En un extracto publicado por La Gazzetta dello Sport Schwazer confiesa que se volvió un adicto a las sustancias dopantes y que incluso llegó a mentir a sus padres y a su pareja por este motivo. "Era un yonqui, iba a Turquía a doparme. De Innsbruck a Viena y de Viena a Antalya. Le dije a Carolina Kostner (la expatinadora, campeona del mundo en 2012, que fue pareja de Schwazer y que fue sancionada por encubrirle) y a mis padres que me iría a Roma, a FIDAL. Dejé mi móvil encendido por la noche, para que saliese el mensaje de la compañía de teléfono turca. Pensaba como un toxicómano. Fue algo irrazonable. Estaba dispuesto a mentir, porque drogarse y doparse también significa mentir".

Schwazer confiesa que su exclusión de los Juegos Olímpicos de Tokio pese a haber sido absuelto por la justicia italiana de la última acusación antidopaje que pesaba sobre él, ha influido en la publicación del libro. "Quizás este verano, con la absolución legal en Italia y la prohibición para competir en los Juegos Olímpicos, algo se rompió dentro de mí y decidí cerrar mi etapa del pasado. Me sentía listo y le di el libro a mi entrenador, Sandro Donati, y a mi abogado Gerhard Brandstätter, al que le dije que no esperase un libro de investigación, porque solo hablaba de mi vida. No pude encontrar la motivación para escribir 50 páginas sobre cómo gané en Pekín, el dopaje o lo que pasó antes de los Juegos de Río. Muchos puntos de mi historia han sido tiernos, no quería que el libro incluyera pensamientos de odio o resentimiento. No les di espacio a las personas que me hirieron ni a las que se subieron al carro cuando gané y se bajaron en los malos momentos".

El marchador también reflexiona el calvario que le produjo el dopaje, llevándole a perder todo. "Cuando toqué fondo me pregunté cómo había llegado a esta situación. Ese día marcó el renacimiento del hombre que tenía dentro y que no encontraba espacio para salir. Estaba en un laberinto inmenso y aparentemente sin salida. Un laberinto en el que perdí todo: la persona que era, mi novia, la credibilidad, la dignidad. Ahora he salido de ahí. Sobreviví a una emboscada, una trama tortuosa y cruel que en otras ocasiones me habría aniquilado".