ATLETISMO | EUROPEO INDOOR EN TORUN

Vigilante ante la leucemia y corriendo el Europeo

La belga Lindsey de Grande desapareció de las pistas en 2011 cuando fue diagnosticada de cáncer en la sangre y en Torun ha regresado al 1.500.

Torun
Vigilante ante la leucemia y corriendo el Europeo

Mientras Esther Guerrero se clasificaba de forma rotunda para la final, junto a la bielorrusa Barysevich, en la segunda serie del 1.500 del Europeo de Torun, otra atleta se esforzaba por llegar a la meta. No iba a clasificarse, pero su éxito es muy comparable a una medalla. Lindsey de Grande, belga de 31 años, volvía al tartán de un campeonato importante diez años después de ser diagnosticada de leucemia crónica. "Estar aquí es una sorpresa incluso para mí y representar a Bélgica en una competición internacional de nuevo me hace mucha ilusión", explica la valiente atleta.

Su historia es inspiradora y a la vez muy dura. El futuro pintaba color de rosa en 2011 para ella. Tenía 22 años y preparaba los Juegos de Londres. Un diagnóstico médico acabó con sus sueños olímpicos y la llevó a desaparecer en pasillos de hospital y sesiones de quimioterapia. El deporte desapareció de su agenda y comenzó una batalla por el bien más preciado. “Soy bastante dura conmigo misma, tal vez eso me ayudó a seguir adelante. Si me hubiera dejado ir, no estaría aquí, o quizá tal vez ni siquiera seguiría viva".

La enfermedad entró hace dos años "en modo reposo" que no evita que siga formando parte de su día a día: "Tengo un chequeo cada tres meses porque no sabemos si el cáncer puede despertar. Siempre les he preguntado a mis médicos qué puedo y qué no puedo hacer porque correr es mi medicina, pero no si destruye mi salud. Desafortunadamente, también tengo días malos. Si eso pasa en día de competición, solo puedo intentar sacar lo mejor de mí. Aparte, siempre tengo dolores nerviosos y estoy cansada por los tratamientos. Eso no desaparecerá, pero no quiero centrarme en eso. Mi pasado es el que es, no puedo cambiarlo. Mientras las ventajas superen a las desventajas, continuaré”.

Lindsey de Grande, ayer en Torun.

Trabajo mental que únicamente puede entenderse en situaciones similares. "Mi actitud ahora mucho más realista hacia la vida. Perdí despreocupación e ingenuidad. Mi mundo se ha vuelto más aterrador y más pequeño. Mi vida es como si se hubiera detenido y a veces te sientes sola. Pero no culpo a nadie. Estoy agradecido por la gente que todavía está junto a mí”, explica De Grande que reconoce ser "seis segundos más lenta diez años después".

En Torun acabó con 4:18.45, a más de siete segundos del tiempo que permitió a Marta Pérez llegar a la final. "No tenía ni idea del nivel que podría dar aunque sabía que no iba a ganar pero estar aquí para mí ya es una victoria. Ahora estoy pudiendo entrenar un poco más y ojalá pueda seguir avanzando en el futuro", concluye Lindsey. El deporte son triunfos, pero no siempre la victoria llega cuando pasas primero la meta. La belga es una campeona con todas las letras y no renuncia a estar en los Juegos de Tokio: "Existe una posibilidad. Será difícil, pero quiero intentarlo todo, al menos hasta que esa vocecita de mi interior siga diciendo: 'No te rindas', sigue mordiendo. Significaría mucho para mí, especialmente por lo cerca que estuve en 2012. Siento como que me falta una pieza dentro de mí".