Francia
20
FIN
22
Noruega

BALONMANO | EUROPEO FEMENINO

Noruega recupera el título que gana por octava ocasión

La portera Cleopatra Darleux metió a Francia en el partido en la segunda parte, llegó a mandar, pero las escandinavas imponen su ley

Noruega, octavo título europeo,
HENNING BAGGER EFE

La frase podría ser de cualquier aficiona, la de que el balonmano femenino en Europa lo disputan 24 selecciones, y siempre lo gana Noruega. O casi siempre, Porque hoy suma su octavo título en las catorce ediciones disputadas. Se lo arrebata Francia, la campeona de 2018, que ha luchado por mantenerlo gracias a su poderío físico, pero la magia escandinava resultó más eficaz en los últimos cinco minutos: 20-22 (10-14).

Noruega acaba el Europeo con ocho victorias. Es decir, ha ganado todos los partidos en Dinamarca, aunque en la final ha tenido que respirar de manera profunda porque hubo un momento en que estuvo atascada y se vio superada en el marcador porque no encontraba la manera de ataca el 5-1: 19-18 en el minuto 53 después de haber tenido cinco goles de margen. El relevo en la portería francesa, con Cleopatra Darleux en la segunda parte para sacar balones imposibles a Oftedal, a Krtstiansen, a Mork. resultó fundamental Pero careció de fuelle a Francia, como si desinflase en el momento que había logrado darle la vuelta al marcador, como había hecho contra Rusia, y encajó un 1-3, y eso porque Darleux (la mejor del partido) le detuvo en penalti a Norma Mork con el reloj a cero.

A Francia le faltó su motor, la central Zaadi, que encadenó dos exclusiones en diez minutos y acabó expulsada con la tercera. Frente a la imaginación noruega, que en este partido no estuvo al nivel de otros encuentros, Francia impuso el músculo de sus atletas de ébano, con la jovencita pivote de 19 años Poppa de martillo pilón. Noruega sacó adelante el torneo en el que estuvo por anfitriona, sin pelear por la clasificación, pero que al final renunció, lo dejó en manos de Dinamarca, que sólo pudo ser cuarta, y sigue acrecentando su leyenda,

Fue un encuentro espectacular, como corresponde a una final; emocionante, incierto, y con altibajos en el marcador, con Solberg, la portera noruega, como otra de las grandes protagonistas del último partido en Herning donde los dos finalistas se entregaron como si en las gradas hubiese doce mil gargantas coreando sus aciertos. Por desgracia era una ilusión en un coliseo vacío.