NATACIÓN

La enésima reinvención de Mireia

La nadadora, que ha pedido un traje de neopreno para poder nadar en la playa de Badalona, afronta a un gran desafío: “No irá a Tokio a pasearse, irá a hacer algo grande”.

Mireia Belmonte.
FERNANDO ZUERAS

Mireia Belmonte lleva 14 años al pie del cañón, desde que con 16 se proclamó en Río de Janeiro doble medallista mundial en el campeonato júnior. Desde entonces, y a punto de cumplir 30 (en octubre), recorre aguas desconocidas. Primero, el COVID-19 y las nueve semanas sin tocar agua. “En eso, somos los campeones”, se arranca Fred Vergnoux, su técnico, que repasó la actualidad acuática en una conferencia online organizada por Banco Santander. “No sabemos qué pasará. El impacto será bastante grande”, sintetizó el francés.

¿Cómo llegará la badalonesa a Tokio 2021? “Es la pregunta del millón. Me gustaría decirte que nos irá bien, pero nunca se sabe. Intentaremos estar preparados. Mireia salía de un verano difícil, con dos finales en el Mundial. No era lo que ella quería. Tener más tiempo es una suerte”, reflexiona, aunque el reloj le corra en su contra. “Hemos ido minimizar la frustración y nadar de forma visual. Mireia intentó nadar en el mar, en Badalona, pero el agua está a 17 grados. Le enviamos un traje de neopreno que debe recibir. Probará de nadar”, comentó Vergnoux, quien sigue sin entender la no apertura de las piscinas. “Aguanto hasta el día 1 de junio, luego ya me tiro a una piscina”, bromeó.

“Llevo diez años con Mireia. No sabía que haría después de los Juegos. Ahora tenemos 14 meses de preparación hasta Tokio. Nos gusta la idea de tener más tiempo. Tenemos que reinventarnos. Mireia no irá a los Juegos para pasearse, irá a por algo grande. Si mañana vamos a la piscina, ganaremos medalla. Si vamos el jueves, ya no”, volvió a bromear: una protesta justificada por la ciencia. “Todo es una locura. Una semana sin agua es un mes perdido. Nueve semanas, nueve meses perdidos. En verano los nadadores están en el agua cada día. Ducharse y bañarse no ayudan...”, dijo el francés.

A la espera de que puedan volver a las piscinas, algo que se antoja para el próximo lunes cuando reabra el CAR de Sant Cugat, Vergnoux afronta 14 semanas de vuelta a la actividad para después afrontar la preparación olímpica. El técnico aboga por mantener los criterios de esta año, con tres opciones para que los nadadores obtengan las mínimas olímpicas, y ve en el Mundial de piscina corta de diciembre una buena prueba para Mireia. “Nunca vi a los nadadores con tantas ganas de entrenar”. El técnico también comentó que muchos de ellos, entre ellos Mireia, ya se han sometido a tests y han dado negativo.