NATACIÓN

"Para los nadadores esto es peor que unas vacaciones"

Los nadadores, con Mireia Belmonte y Jessica Vall a la cabeza, y los técnicos, piden al CSD hallar una solución y confinarse en un CAR para no perder la preparación olímpica.

Jessica Vall.

En una casa de Vallirana, con su marido, Jessica Vall se entrena en una pequeña habitación con una bicicleta estática y un ordenador enfrente. “Me adelantan todos en el juego virtual”, se ríe la medallista mundial, siempre positiva. Por vídeo conferencia, Fred Vergnoux se comunica a la vez con Jimena Pérez, que está en Santander; Mireia Belmonte, en su Badalona natal y Alberto Martínez, en Murcia. Joanllu Pons corretea por su casa de Sóller, mientras que Lidón Muñoz o África Zamorano, que viven en pisos en Barcelona, cuentan con escasos medios.

Hace apenas tres días, todos ellos estaban concentrados en el CAR de Sierra Nevada, entrenándose en una piscina olímpica, con servicios médicos y fisios, y con unas instalaciones únicas en el mundo. Pero el estado de alarma provocó que alquilaran unas furgonetas para regresar a Barcelona. “Queríamos ir directamente el CAR de Sant Cugat y confinarnos allí. Pero el positivo de un trabajador del centro cambió los planes”, explica Jordi Jou, técnico del CN Sant Andreu.

En las últimas horas, tanto Mireia Belmonte como Jessica Vall han alzado la voz para reclamar una solución a su situación. La propia Irene Lozano, presidenta del Consejo Superior de Deportes (CSD), reconoció en El Larguero que "me preocupan especialmente los nadadores". Los nadadores piden poder acceder la piscina o "confinarse en un centro de alto rendimiento", como apunta Vall. Una solución que se aplica en Italia, en la que el CONI (organismo que controla el deporte) ha hecho todo lo posible porque el deporte no se pare, dándole incluso a nadadores las llaves de instalaciones deportivas.

Fred, Miriea, Jimena y Alberto.

El peaje de estar semanas sin nadar

Todos los deportistas sufren las consecuencias del aislamiento y del cierre de los equipamientos, pero más un nadador, apartado de su hábitat. “No nos preocupa la primera semana. De hecho, después del Open (que se debía celebrar del 1 al 5 de abril) ya teníamos pensado dar descanso. Los problemas vienen si todo se demora más”, soslaya Jou, que espera que la medida sea puntual.

Especialmente, los nadadores de distancias de fondo, mediofondo o que necesitan mucho volumen de entrenamiento, como puede ser el caso de Mireia Belmonte, son quienes lo tendrán peor para recuperar el nivel. “Diez días sin nadar es preocupante. Estar dos semanas es perder un mes y medio de trabajo. Y si estamos más de tres semanas es como empezar de cero”, dijo Jou, que no para de trabajar y de hablar con los deportistas. Hace siete años, cuando Mireia paró de entrenar después de sus medallas olímpicas en Londres 2012, Fred Vergnoux comentó a este diario que “para ella, perder una semana es como perder un mes”.

“Diez días sin nadar es preocupante. Estar dos semanas es perder un mes y medio de trabajo. Y si estamos más de tres semanas es como empezar de cero”

Jordi Jou

En Málaga, donde Xavi Casademont entrena a Paula Ruiz y Alba Vázquez, la situación es idéntica. “Ambas viven en pisos con sus padres en Málaga y Huelva, pero las condiciones para entrenarse son mínimas. Solo pueden hacer mantenimiento”, añade. Y se muestra más apocalíptico: “Perder un mes es mortal. La clave de todo estará en cuándo pondrán las competiciones. Paula tiene el Preolímpico de aguas abiertas a finales de mayo. Si no podemos nadar, no habrá opciones de quedar entre las diez primeras”.

Casademont reconoce que esto para los nadadores es “peor que unas vacaciones”, teniendo en cuenta de que “en ese periodo puede hacer mantenimiento, salir a correr, nadar en algún momento, subir y bajar escaleras…”. Ahora no pueden hacer nada, mientras que alza la voz. “¿La gente puede ir en metro a trabajar y los deportistas no pueden nadar en instalaciones cerradas o correr? No quiero se insolidario, solo exponer esta situación”, comentó el técnico del Inacua de Málaga. “No es peligroso pensando en los Juegos. Quedan 20 semanas. Hasta las 18 semanas, se puede trabajar, creo que llegas. Pero si se alarga…”, advierte Jou.