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El equipo de gimnasia sueña con los Juegos de Tokio 2020

Los Mundiales de gimnasia artística arrancan mañana en Stuttgart con el objetivo español de conseguir una plaza para la próxima cita olímpica.

Emma Fernández, Marina González, Alba Asencio, Alba Pestico, Ana Pérez, Cintia Rodríguez y Roxana Popa (de izda. a dcha.) posan en el CAR de Madrid antes de viajar al Campeonato Mundial de Stuttgart.
JAVIER GANDUL DIARIO AS

En el equipo nacional de gimnasia artística femenina hace tiempo que los Mundiales de Stuttgart que arrancan mañana (el sábado para las españolas) se tienen marcados en rojo en el pequeño despacho del CAR. Desde Lucía Guisado. seleccionadora, hasta la última gimnasta en llegar al grupo saben que en Alemania está la puerta para regresar a los Juegos Olímpicos con el equipo al completo, que no se ha conseguido en las últimas citas. "Estamos preparadas, hemos hecho un gran trabajo, y estamos convencidas de lograrlo", asegura la seleccionadora.

La primera vez que España clasificó al equipo, reservado a los doce mejores del mundo, fue en 1984, en Los Ángeles. En realidad se entró de rondón, porque en el Mundial de Budapest de 1983 se quedó a un peldaño, pero aquel puesto trece sirvió por el boicot posterior. Luego se fue repitiendo hasta que llegó la crisis de la que ahora se trata de salir.

"Con los números en la mano, con los datos que tenemos de las pruebas de la Copa del Mundo, de los torneos internacionales, de lo que vemos, podemos ser moderadamente optimistas. Sí, el equipo español en este momento tiene nota suficiente para pelear en estos Mundiales de Stuttgart por conseguir el billete para viajar otra vez al completo a unos Juegos Olímpicos. Hemos hecho el trabajo y el esfuerzo para lograrlo", repite Lucía delante de sus chicas, que también repasan las notas y miran a las rivales.

Eso sí, la seleccionadora puntualiza "porque este deporte no es una ciencia exacta, y luego, en la sala, puede pasar cualquier cosa: tenemos ese valor, lo hemos demostrado delante de los jueces, pero ahora es el Mundial, y hay que ver si mantienen los mismos criterios, y si además ese día en que hay que hacerlo bien, nuestras gimnastas muestran la misma solidez y seguridad que en las competiciones más recientes. Así es la gimnasia".

Nueve plazas. Superada la criba del Mundial anterior, ahora "hay que acabar entre los doce primeros, aunque en realidad sólo están en juego nueve plazas", insiste Lucía, porque Estados Unidos (el favorito a repetir el título), Rusia y China ya tienen la plaza asegurada, aunque en la gimnasia nadie discute que ahora estarán entre los doce primeros clasificados.

Todas las gimnastas de España "están capacitadas para hacer los cuatro aparatos; no hay que especular en ese aspecto", lo cual a Lucía le permite optar también a competir por estar en la final general "donde lo ideal sería meter a dos de las nuestras".

En la Selección, "con todas las chicas entrenándose en Madrid", hay dos grupos, con las veteranas Ana Pérez, la recuperada Roxana Popa y Cintia Rodríguez por un lado, el resto que acaba de salir de la categoría júnior y está dando la sorpresa por su madurez. Marina González es el ejemplo más claro de esa savia nueva que viene pidiendo paso: la catalana de Malgrat del Mar, tras dos años en la órbita del equipo nacional, el pasado mes de septiembre disputó su primera prueba internacional en la Copa del Mundo de Hungría, con un éxito personal inesperado: medalla de oro en suelo. Por eso “hasta el último momento no decidiremos el equipo".

El sistema obliga a dos descartes en España

Una hora antes de iniciarse el Mundial, al menos, Lucía Guisado decidirá qué gimnastas saldrán en el campeonato. Dos quedarán descartadas, y con las otras cinco tendrá que ir barajando las posibilidades en cada uno de los cuatro aparatos, con el nuevo formato que ya se ha quedado para las grandes competiciones internacionales: 5-4-3. Es decir, de las cinco gimnastas inscritas sólo compiten cuatro (suelo, salto, asimétricas y barra), y en la puntuación para el equipo se descarta una nota, con lo cual se suman las tres mejores.

El sistema ha ido evolucionado, pero el actual es el que está instaurado por lo menos hasta los Juegos Olímpicos de Tokio.

Roxana Popa, la chica a la que sacó del retiro la Liga Iberdrola

Estaba llamada a ser la estrella de la década de la gimnasia artística española, pero a Roxana Popa, de origen rumano, su cuerpo le ha jugado malas pasadas. Todo empezó en 2010 (rotura de radio), se repitió en 2015 (ligamentos cruzados) y otra vez al quirófano en 2016. Adiós a los Juegos Olímpicos de Río y adiós a la gimnasia. Así de duro para quien estaba señalada para marcar una época.

Roxana Popa ha sido la estrella de la Liga Iberdrola.

Retirada de la élite, este mismo año reapareció en la Liga Iberdrola, y de una competición doméstica otra vez al equipo nacional, al olor de la magnesia y a estar preparada para competir en unos Mundiales y luchar por los Juegos de Tokio, como revancha a la cita que se perdió en Río de Janeiro.

"Volver a este nivel realmente me emociona. Ni yo misma podía pensar que después de tanto tiempo retirada entraría en el equipo nacional", detalla Roxana casi con un nudo en la garganta. Sólo ella sabe lo mal que lo ha pasado, "porque hubo un tiempo, cuando hacía vida normal, que iba a ver las competiciones, y me venía abajo, porque yo también quería competir".

Así fueron casi dos años, meses suficientes para que Roxana aprendiese lo que significa la paciencia y para que encontrase su sitio.

Es una gimnasta de élite, y lo vuelve a sentir. "La Liga Iberdrola me ha dado la confianza que necesitaba. No es una competición tan exigente como las internacionales, así que ahí volví a sentirme gimnasta y a tener la confianza suficiente como para atreverme a salir de ese retiro forzado y que el equipo nacional me recuperase" cuenta encantada.

En un tiempo inusualmente rápido, Roxana Popa ha dejado los pabellones españoles y de competir con las amigas del club a vérselas con la estrella mundial Simone Biles.