Roxana Popa: "Lucho contra el dolor; es un quiero y no puedo"

GIMNASIA

Roxana Popa: "Lucho contra el dolor; es un quiero y no puedo"

La gimnasta española Roxana Popa atiende a la Agencia EFE

Twitter @EFEdeportes

La gimnasta comentó cómo afronta su recuperación tras la tercera operación de rodilla que le hicieron en octubre y que aún le impide entrenar con aparatos.

Seis meses después de operarse por tercera vez la rodilla derecha, la gimnasta Roxana Popa lucha cada día no solo contra el dolor, que ya es un viejo conocido, sino también contra "las ansias" de hacer más, "un quiero y no puedo" al que intentan poner freno sus médicos, sus entrenadoras y su cabeza.

Aún tendrán que pasar unos meses más, quizá hasta completar un año de convalecencia, para que Popa pueda subirse a los aparatos en -confía- plenas facultades y emprender el camino que la conduzca hasta los Juegos Olímpicos. Un camino que se vio interrumpido por las lesiones y que retomará en cuanto su cuerpo se lo permita, cambiando Río 2016 por un nuevo destino, Tokio 2020.

"Seis meses ya. Es complicado. Estoy en un punto en el que debo tener un montón de fuerza, animarme a mí misma, decirme 'venga, que sales, vamos que puedes'. Pero es la tercera operación y es duro. Físicamente. Y anímicamente, ni te cuento. Un quiero y no puedo", cuenta Popa a Efe sobre su actual estado.

El 14 de octubre de 2016 Popa se sometió a sus 19 años a una complicada intervención en la que, además de reconstruírsele el ligamento cruzado anterior con un injerto, se le hizo una plastia extraarticular para estabilizar mejor la rodilla. Una doble intervención que el doctor Manuel Leyes, encargado de hacerla, comparó con "sujetarte el pantalón con cinturón y con tirantes, para asegurarte de que no se caiga".

Fue la tercera operación en la misma articulación y en menos de dos años para la gimnasta de origen rumano, que desde que comenzó a competir en España a los seis años se convirtió en la gran esperanza de la artística nacional. En los Mundiales de 2013 fue duodécima y en los de 2014, decimotercera.

La rodilla "está dando guerra porque está muy machacada", pero no le ocasiona "un dolor fuera de este mundo".

"Son dolores que ya conozco. Nada que preocupe a los médicos. Pero hoy me despierto y me duele hasta al andar. Y mañana me siento genial y no puedo hacer nada porque no toca", dice Popa.

"Todo va bien encaminado, pero con calma. Los médicos me tiran para atrás para que yo no tire para delante. Y las entrenadoras me están dejando mi espacio porque entienden que es un momento duro, y me animan diciéndome que yo puedo, que va a ir todo bien. Están siendo un apoyo muy importante", afirma Popa.

Por consejo de su psicóloga, y también porque ella ve la necesidad de hacerlo así, la gimnasta intenta mantenerse siempre ocupada. "Se me hace raro, porque me siento vacía. ¿Qué hago yo ahora? ¿Qué es esto? ¿Tiempo libre?".

Acude cada día a clase -estudia el Bachillerato de Artes-, va a rehabilitación, hace en el gimnasio sus ejercicios de rodilla y algunos otros para mantenerse en forma, estudia y, si le sobra tiempo, hace pesas.

"Hay que distraerse, centrarse en otras cosas. Tengo que insistir en buscar otros puntos de interés. Y más conociéndome, porque soy muy de dar vueltas a las cosas y de comerme la cabeza", afirma.

Los aparatos de gimnasia, de momento y a su pesar, los mira de lejos.

"Nada de momento. Me han echado el freno hasta los nueve meses largos, quizá un año, para protegerme. Mejor pensar en dentro de seis meses que empezar ya, por los ansias y por sentirme bien, y volver a lo mismo", asegura Popa.

Roxana ha tenido que vencer también la resistencia de quienes no pensaban que mereciese la pena tanta operación.

"Como cualquiera que ha hecho un deporte desde pequeña, quiero seguir. Cuando a alguien le llega el momento de retirarse porque ve que se ha acabado su etapa, pero al tiempo no quiere por la sensación de que algo se acaba, pues esto es lo mismo. Te dicen que es muy difícil, que no va ser posible, que a ver si no vas a poder seguir. Y yo digo: opérame y ya veré yo lo que hago con mi vida. Ya pasé por esto con una lesión de codo y luego seguí, y mejor que nunca", dice Popa con convencimiento.

El sueño olímpico guía su carrera. Pero sabe que, a día de hoy, es un sueño "a la larga".

"Desde el momento en que empiece a entrenar, creo que va a ser más duro incluso que ahora. Porque ahora soy consciente de que tengo que estar parada. Lo llevo mejor que ir empezando poco a poco, que sentirme bien y saber que no me dejan más, que quiero más y no puedo. Son las ansias", insiste. "Pero, por ahora, voy con calma. Ojalá esté en los Juegos de Tokio y haga allí lo que no hice en Río".

De aquí a un año espera estar preparando, "¿quién sabe?", los campeonatos de Europa de 2018.

Mientras, se concentra en sus estudios relacionados con el arte, "un ambiente", dice, "en el que me siento cómoda".

"Siempre me ha llamado la atención el baile, la música, la expresión. Y desde pequeña me gusta dibujar. Es lo que siempre he querido hacer. También la gimnasia", recuerda Popa, "es art...ística"

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