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Carolina Marín
Tzu Ying Tai
1 Set 2 Set 3 Set
14 21 21
21 17 18

BÁDMINTON | ABIERTO DE CHINA

Carolina Marín remonta para volver a brillar tras su lesión

La onubense se llevó la final del Abierto de China ante la jugadora local Tzu Ying Tai tras perder el primer set. Es su segundo torneo desde que se recuperó de una grave lesión.

En enero, Carolina Marín caía fulminada al suelo en Indonesia. Se había roto el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, una lesión gravísima, que puede determinar la carrera de una deportista. Pero la onubense, de 26 años, la ha superado y este 22 de septiembre disipó cualquier duda. Ganó el título del Victor Open de Changzhou (China) ante la taiwanesa Tzu Ying Tai con 14-21, 21-17 y 21-18, en un partido largo (una hora y cinco minutos) y tras una semana jugando casi a diario. La recuperación de Carolina es total y su juego sigue impecable: agresivo y ganador.

Para añadir más épica, a Carolina le tocó remontar un partido que Ying Tai arrancó con control total. El 14-21 del primer set así lo reflejaba. Además, la taiwanesa había ganado siete veces de 11 a la andaluza. Los datos no invitaban a creer en el triunfo. Lo que sucede es que Marín es una jugadora genial tanto en el plano físico como psicológico y si algo no funciona es capaz de encontrar fórmulas para desmontar a su rival. Así sucedió con Ying Tai, que se desmoronó ante el torbellino que desató Carolina: 21-17 y 21-18. El regreso triunfal estaba consumado y la de Huelva lloraba de emoción. Ahora, casi ocho meses después del día más duro, sólo hay lugar para la alegría.

El mérito de esta rápida y exitosa recuperación de Carolina pasa por su mentalidad de hierro, casi espartana. Porque a los pocos días del ‘crack’ de su rodilla ella ya estaba en el CAR de Madrid raqueta en mano, golpeando el volante con la pierna derecha recta, inmovilizada, pero siempre reinventándose. Estar lesionada no era excusa para dejar de entrenar, algo que su técnico Fernando Rivas tenía muy claro. Y así dio pasitos, poco a poco, de manera literal, porque al principio caminaba. Y comenzó una carrera dura y complicada, similar a la que le llevó a ser campeona olímpica y tres veces del mundo en un planeta de asiáticas. “Cuando vuelva, la rodilla no puede ser una excusa”, se repetían ella y Rivas, el que ha sido capaz de sacar siempre su mejor versión.

Y hace una semana regresó en Vietnam. Cayó eliminada en primera ronda. Era fácil pensar que Carolina ya no era la misma, que se precipitaba en su regreso por la necesidad de puntos para la clasificación olímpica, pero era una falacia. En pocos días, en Changhzou, la prodigiosa jugadora de Huelva ganó cinco partidos seguidos ante las mejores del mundo (Okuhara, Zhang, He, Takahashi y Ying Tai), esas que la analizan al detalle, en cada partido. Y es que Carolina Marín es digna de estudio.

La carrera para los Juegos de Tokio 2020, en los que defenderá el oro de Río 2016, se perfila con este título y, sobre todo, con la sensación de que su juego está al máximo nivel. Carolina ha vuelto. "La lesión me hizo desarrollar otra cualidad, la paciencia", decía. Una deportista única e irrepetible.

"No tengo ni palabras para describir lo que siento"

"No tengo ni palabras para describir lo que siento", aseguró Carolina ya con el trofeo en sus manos. "Alegría, felicidad, recompensa por todo el tiempo que he estado parada con la rodilla", continuó antes de agradecer "a todo el equipo y a toda España" creer en ella y el "apoyo" recibido. "Esto es sólo el comienzo del camino a los Juegos Olímpicos", cerró.