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WATERPOLO

La furia del Sabadell le da una quinta Euroliga mitológica

La furia del Sabadell le da una quinta Euroliga mitológica

Gorka Leiza

DIARIO AS

Perdían 8-11 a falta de cinco minutos y acabaron ganando 13-11, con un penalti atajado por Laura Ester y los goles de Forca, Mati Ortiz, Neushul, Bea Ortiz y Maggi Steffens.

Quedaban cinco minutos para el final del partido y Olympiakos ganaba 8-11 al CN Sabadell. Tres goles de diferencia y solo 300 segundos por delante es una montaña insalvable en un deporte como el waterpolo y ante un equipo con la madurez de las griegas. A falta de dos minutos, el equipo español se ponía por delante (12-11) en una remontada nunca vista, perfecta, emocional. Olympiakos fue víctima de la cólera de un equipo tocado por los Dioses, que sumó su quinta Euroliga gracias a un torbellino de juego, goles y arrojo en una piscina que se vino abajo. Esta generación de jugadoras ha conseguido decenas de medallas y títulos, pero nunca ha vivido una jornada como la de este 20 de abril.

Después del 8-11, Forca marcó de vaselina el 9-11. Reacción rápida. Solo las españolas tenían fe en la remontada. Olympiakos se veía vencedor, el reloj corría a su favor, y David Palma en el banquillo pedía el apoyo del público. En el siguiente ataque, Mati Ortiz, protagonista inesperada, sin un marcaje pues era la jugadora a la que dejaba lanzar Olympiakos, se sacó una vaselina malvada que puso el 10-11. De un plumazo, el equipo griego se vio de nuevo amenazado. Pero quedaba otra heroína por aparecer. Laura Ester detuvo un penalti que hundía definitivamente a su rival, empequeñecido cuando, justo después, Neushul anotaba el 11-11. Ver para creer.

El banquillo griego era un funeral y el español una fiesta de fin de curso. Y el marcador era 11-11. La agresividad defensiva de las vallesanas convertía los ataques de Olympiakos en un duelo de júniors contra profesionales, siempre vencedoras las españolas. Sin miedo a nada, Bea Ortiz marcó el 12-11 y todo se vino abajo. La guinda la puso Maggie Steffens, con el 13-11. Cinco goles en cinco minutos y ninguno en contra. Un parcial único para un equipo de leyenda.

Antes de esa apoteosis, el encuentro no defraudó, como suelen hacer los duelos entre el CN Sabadell y el Olympiakos, una oda al waterpolo. Y de este mediodía en Can Llong será recordado para siempre. Empezaron como un ciclón las griegas, con una defensa intensa y un acierto espectacular en el tiro exterior. Capitaneadas por la australiana Buckling, se pusieron rápidamente 0-2, señal de que el partido iba a ser largo y el equipo entrenado por Pavlidis iba a vender cara su piel. Los 20 aficionados que les apoyaban desde la grada, con banderas y júbilo, vivieron una fiesta en unos dos primeros parciales vibrantes.

Encogido el Sabadell en ataque, sin generar exclusiones, fue Bea Ortiz quien abrió la lata. Su grito fue igual de agresivo que su lanzamiento, un misil que se coló por la escuadra. Maica García empezó a carburar y a mermar la defensa griega, pero el Olympiakos siguió manteniendo el pulso con un ataque basado en los lanzamientos exteriores. Aparecieron Anni Espar (3-4) y la americana Neushul (5-5), pero finalmente Buckling y Bea Ortiz, las más atinadas, llevaron el 6-6 al descanso, un resultado que se mantuvo por la parada de Laura Ester providencial a falta de cinco segundos.

Sabadell y Olympiakos demostraron su madurez, su experiencia al jugar finales. Ambos equipos aniquilaron sus virtudes, pero en esa partida de ajedrez el Olympiakos fue más corajudo hasta que apareció la cólera de un Sabadell que, cuando saca todo lo que lleva dentro, cuando nada en contra de las olas, es un equipo imparable y es capaz de hacer proezas como la que le dio su quinta Euroliga.