Barcelona 92: hazañas de Plaza y Blasco y 'Angolazo' en basket

JUEGOS OLÍMPICOS | 31 DE JULIO

Barcelona 92: hazañas de Plaza y Blasco y 'Angolazo' en basket

Miriam Blasco celebra el oro olímpico en judo conquistado en Barcelona 92.

SASAHARA

AFP/Getty Images

El marchador venció en 20 kilómetros, la judoka se convirtió en la primera española con oro olímpico y los chicos de Díaz Miguel fueron aplastados.

El 31 de julio de 1992 fue triplemente histórico para el deporte español. Por un lado, Dani Plaza se convertía en el primer atleta español en ganar una medalla de oro y la judoka Miriam Blasco en la primera mujer en escalar a lo más alto del podio y, por otro (la historia también puede ser negra, además de dorada) los chicos de Antonio Díaz Miguel caían vapuleados por Angola en baloncesto, en una de las derrotas más dolorosas del deporte nacional.

El barcelonés Dani Plaza venció en una carrera durísima de 20 kilómetros marcha. "¡Dani, Dani, Dani!", gritaban 61.000 personas en Montjuïc cuando el atleta apareció en el Estadio Olímpico. Jordi Llopart, su entrenador, había sido el primer español en subir a un podio olímpico, doce años antes, con la plata en Moscú en 50 km marcha, y José Manuel Abascal el primer corredor en alcanzar una medalla en carreras, el bronce de 1.500 metros de Los Ángeles 1984. Pero Dani era el primer campeón.

La salida se celebró en la Zona Franca, con calor y humedad. El italiano Maurizio Damilano, uno de los mejores del mundo, impuso un ritmo muy fuerte, pero lo pagó caro. Plaza y Valentí Massana se pusieron en cabeza y, en la cuesta arriba hacia Montjuïc, el hombre que iba a vencer se mostró superior. La carrera era dura y algunos atletas cayeron al suelo, desfallecidos. Massana, que se entrenaba con José Marín, otro clásico de la marcha, fue descalificado cuando estaba a unos centenares de metros del Estadio e iba claramente segundo. Fue sincero: "La descalificación es justa. Ni siquiera hubiera llegado a la meta, porque casi no sabía ni dónde estaba", confesó. El público abucheó a los jueces cuando se produjo la eliminación, pero calló al presenciar en la pantalla gigante del estadio cómo Valentí despegaba del suelo una y otra vez.

Dani Plaza sostiene las banderas de Cataluña y España tras proclamarse campeón olímpico de 20 kilómetros marcha en Barcelona 92.

"Me he llevado una sorpresa y una decepción al no verle entrar segundo", dijo Dani Plaza en la rueda de prensa posterior a su hazaña. Y añadió: "Ahora empiezan mis vacaciones". Error, porque el oro no se le entregó ese día, sino el siguiente. Y recogerlo también formó parte de su trabajo, dulce trabajo, como atleta. Había dado la vuelta de honor a la pista con la bandera española y la senyera anudadas. Escribió historia de la grande, como lo hizo más tarde, ese día, Miriam Blasco en judo.

Miriam Blasco, primera oro femenino español de la historia

En el invierno de Albertville, meses antes, Blanca Fernández Ochoa había sido bronce en esquí alpino, pero el primer oro olímpico lo consiguió Miriam en el tatami barcelonés. Oro amargo, porque vertió lágrimas de emoción acordándose de Sergio Cardel, su entrenador y novio, fallecido no mucho antes. “Él está conmigo desde el cielo, o desde donde se encuentre”, dijo entre sollozos. Blanco venció a la coreana Sun, a la japonesa Chiroyi Tateno, a la cubana Driulis González y, en la final, a la británica Nicola Fairbrother. Por cierto, que recientemente Miriam ha confesado que ambas eran pareja desde hacía años y que se habían casado hace dos.

Era el primer oro femenino español de la historia… pero el siguiente no se iba a hacer esperar.

Dos alegrías, esas victorias, y un descalabro: el de España en baloncesto. Los nuestros perdieron con Angola por 63-83. El equipo africano era último del Grupo A, pero pasó por encima a los hombres de Díaz Miguel. Se pensaba que la victoria iba a ser sencilla y lo que se vivió fue una derrota muy dolorosa, que aún hoy se recuerda, veinticinco años después, como el Angolazo. Conçeiçao (22 puntos) y Guimaraes (18) bolbardearon al equipo español, impotente en todo momento. El seleccionador español fue contundente: "Nunca me había sentido tan mal como ahora, pero no dimito porque no soy el culpable".

En los otros partidos del grupo, Croacia batió a Alemania por 99-78 y Estados Unidos se desembarazaba sin problemas de Brasil: 127-83. España estaba fuera y humillada.

Regresando al atletismo, primeras escaramuzas en los 100 metros, con el estadounidense Leroy Burrell, plusmarquista mundial, y el británico Linford Christie, récordman europeo, como protagonistas principales. No estaba Carl Lewis, eliminado en los trials norteamericanos, pero regresaba a un escenario olímpico el canadiense de origen jamaicano Ben Johnson. Venció cuatro años antes, en Seúl, con récord del mundo, pero dio positivo por dopaje y tuvo que devolver el oro. Perdió sus récords y en Barcelona no mostró una gran forma en las rondas previas: segundo con 10.55 en series y cuarto con 10.30 en cuartos de final.

El medallero seguía encumbrando al Equipo Unificado, con 19 oros, nueve platas y dos bronces, seguido por Estados Unidos (14-14-12) y China (8-12-4). Los cuatro títulos de España la colocaban octava.

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