Audrey Pascual: “Ojalá que otros niños sepan que se puede”
La abanderada española regresa de los Juegos de Milán-Cortina d’Ampezzo tras completar el set con dos oros, una plata y un bronce.


Los pronósticos se cumplieron con creces. La joven deportista madrileña Audrey Pascual, que partía como abanderada y siendo la gran esperanza del medallero paralímpico español, regresó de Milán-Cortina d’Ampezzo consagrada tras conquistar cuatro metales (dos oros, una plata y un bronce). El Aeropuerto de Madrid-Barajas se volcó en su recibimiento, arropada por familiares y amigos.
A sus 21 años, la madrileña trata de asumir su gesta. “Creo que todavía no soy consciente”, confiesa ante el hecho de traer “cuatro medallas en la maleta”. ¿Por qué no llevaba todas las medallas al cuello? “Es que pesan mucho”, dice entre risas. Ahora, con la mente en casa, solo piensa en descansar y volver a la vida universitaria (Comunicación Audiovisual).
El aspecto mental y la gestión de la presión han sido parte del hito. “La primera medalla me quitó bastante presión, en los siguientes días fui con menos presión”, analiza. Menos tensión sirvió para ver el mejor nivel de la de San Sebastián de los Reyes, quien sumó dos medallas de oro tras la plata inicial: “No me lo podía creer”. Combinada y Supergigante vieron su mejor versión.
La incertidumbre se cernió sobre la abanderada cuando en la cuarta prueba (gigante), una caída rompió la racha de podios y la envió al hospital. “Sabía que podía pasar, no es mi primera descalificación”. No obstante, el sueño paralímpico fue mayor a la afectación por el incidente, y en su última prueba (eslalon) completó el set, al colgarse el bronce, con su mantra siempre presente: “En cada carrera los contadores se ponen a cero”. Un cierre de campaña que en un principio le supo a poco, al dejar pasar la oportunidad de cerrar en mejor posición a consecuencia de una abertura en la primera curva de la segunda manga.
Con el hambre intacta, ya piensa en Los Alpes 2030: “Estos han sido mis primeros Juegos, pero aquí no se acaba”. Para finalizar, con la humildad que la caracteriza, agradece “que por fin los Juegos Paralímpicos tienen un lugar”, y desea que puedan llegar a toda la sociedad, en concreto a los niños: “Ojalá sepan que también se puede”.
El éxito paralímpico acompaña al obtenido en la Copa del Mundo 2026, donde previamente había tocado la gloria tras adjudicarse cuatro Globos de Cristal, diez oros y 14 podios. Un registro histórico que, sin embargo, no fue suficiente para amarrar la clasificación General, la cual acabó cediendo ante su mayor perseguidora, la alemana Anna-Lena Forster. Un balance que le sirve como motivación: “El año que viene hay Mundial y tengo muchas ganas”.
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