Aprendiendo a sufrir

Oakmont no necesita obstáculos de agua ni fueras de límites, un rough de hasta 10 centímetros y unos desnivelados greenes de 14 pies de velocidad van a ser armas suficientes proteger a este centenario recorrido del bajo par. "En Oakmont no pierdes bolas, puedes perder la cabeza" alertaba uno de los 500 socios club. Un tipo casi septuagenario que mantiene handicap de una cifra y que saca pecho cuando aludíamos a la dificultad del recorrido. Y es que son muchos los miembros de Oakmont que llevan con orgullo cada doblebogey, heridas de golf que son como medallas, todo con tal de mantener la justificada fama de infierno de golfistas. Fiel filosofía que inculcó su creador Henry Fownes. Dos años de trabajo de 150 hombres y 25 mulas fueron suficientes para en 1903 inaugurar el mayor test de golf que este empresario del acero siempre había imaginado en su cabeza. El golf para él no era entretenimiento sino un reto.

Dicen que la clave está semana es la precisión desde el tee. No mienten. Que el posible ganador del torneo tendrá que ser preciso con los hierros. Rotundamente de acuerdo. Concienzudos analistas afirman que otra de las estadísticas clave será la recuperación tras cada fallo. Gran verdad. Y muchos, la mayoría, dicen que lo que distinguirá al ganador será su buen hacer sobre los serpenteantes greenes de Oakmont. No mienten en ninguna de las afirmaciones, sin embargo este retrato robot del vencedor del segundo grande de la temporada nunca será completo si no hablamos de su capacidad mental.

Con esta máxima un jugador que no trabaja ni cree en los psicólogos deportivos no tendría ninguna opción esta semana en Oakmont, pero estamos hablando de Sergio García, un jugador que ha disputado los últimos 16 Us Open de forma ininterrumpida y qué derrocha tanto talento que es capaz de ganar cualquier semana. Cuanto más complicado sea el escenario, más posibilidades tienen jugadores con el toque de bola que tiene el de Castellón, siempre y cuando el fuerte catarro no merme sus posibilidades.

Sergio García, Rafa Cabrera Bello y Jon Rahm.

Rafa Cabrera-Bello es "Mr Consistencia", con el driver, con los hierros...cada golpe es idéntico al anterior. Su rendimiento quedará pendiente de los aciertos con el putter. Rafa es un valor en alza.

Castellonense y grancanario han ejercido de cicerones en el debut de Jon Rahm en su primer grande. Han compartido las dos ultimas vueltas de prácticas intentando evadir de la tortura al joven talento de Barrika. Desde consejos de palos a utilizar hasta chistes de vascos. Y Jon es una esponja que rebosa esta semana conocimientos; se ha empapado de historia del Us Open, del campo. Hace unos días aprovechó un premio que le entregó Jack Nicklaus para pedirle consejo, Jack ganó su primer Major aquí en 1962. "Patea bien los putts cuesta abajo" -le recomendó.

También exprimió cada hoyo de los 18 que jugaron juntos el lunes Jon y Phil Mickelson, que le sugirió que jugara más conservador. "Utiliza estrategia conservadora pero sé agresivo al aplicarla" palabra del hombre que lleva compitiendo de forma consecutiva en los últimos 26 Us Open y que ha sido hasta seis veces segundo. Touché. Si algo ha distinguido y caracterizado al joven Rahm en su exitosa carrera amateur ha sido su mentalidad ganadora, su agresividad en el campo, su hambre competitivo. Virtudes que tendrá que moldear esta semana. Para ello ya ha trabajado con su coach Joseba del Carmen, una especie de gurú mental que también ayuda al Baskonia de baloncesto y que hace ya un par de años dio en la diana con Jon. Le enseñó que el golf no era lo único en su vida y que una mala vuelta terminaba en el campo. "Desde entonces soy más feliz". Apostilla Rahm quien afirma haber trabajado de cara a este torneo en rebajar sus espectativas. Solo unos meses atrás Jon dejaba titulares en los que afirmaba objetivos como ser el mejor jugador de la historia, ganar 19 Majors...una especie de Mohamed Ali del golf. No solo sorprendía el que decía sino como lo decía.

El nuevo Jon se muestra más conservador, más maduro, pero con la misma verdad de siempre. No dudo que en su interior sigue muy viva la fiera competitiva que canaliza en estos días y tampoco dudo que saldrá hoy a destrozar al resto de los 155 jugadores. Ni a él ni al resto de aspirantes les bastará con buen juego; paciencia y autocontrol serán bazas clave para superar la semana más dura del calendario. Un perfecto aprendizaje para el sufrimiento.