New York Jets 30 – Tennessee Titans 8

Los Jets destrozan a unos Titans con muy pocas ganas de jugar

Los Jets dejaron resuelto antes del descanso un partido en el que los Titans no solo adolecieron de calidad, sino también de ganas de jugar.

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Los Jets destrozan a unos Titans con muy pocas ganas de jugar
Brad Penner USA Today Sports

Simplemente, no hubo Titans. No aparecieron. Por lo que dicen, debieron estar en el campo, pero con muy poquitas ganas de jugar. Deseando que pasara el tiempo para volverse a casa cuanto antes. Pareciendo lo que son, un equipo con la mirada puesta en 2016 y que no puede sacar nada bueno de lo que queda de temporada, más allá de acabar de perfilar quién podrá seguir el año que viene en una plantilla plagada de inconsistencias, incapaz de competir contra equipos sólidos, que probablemente haya encontrado un quarterback para la próxima década, pero que tiene muchísimos agujeros más.

Tennessee consiguió cinco primeros downs en toda la primera mitad. Pero tres de ellos fueron en la última serie, con los Jets en ‘prevent’ dejando que el reloj se consumiera, como así sucedió. Lo suyo fue inoperancia completa en ataque, absoluta, con Mariota lanzando una intercepción entre pases a nadie y un backfield sin pegada intentando encontrar caminos a través de una línea que no ayudaba.

Y con ese panorama, los Jets se dieron un festín. El ejemplo más claro fue el touchdown de 69 yardas de Brandon Marshall, que recibió un pase de Fitzpatrick cuando la defensa de los Titans aún no se había colocado. Todos los jugadores de los Jets en su sitio y los de Tennessee a lo suyo. Pero esa anotación no fue la única que puede ser descrita como síntoma. Powell había conseguido un touchdown poco antes con un pase de16 yardasen el que ningún defensa hizo ni amago de placar. De hecho, todo ese drive había transcurrido casi entero con jugadas de carrera, con Ivory firmando una de 32 yardas, Powell una de 11 y Ridley otra más de 11. La defensa de los Titans no existía. Incluso Fitzpatrick, que no empezó muy preciso pese a que en la primera serie del partido ya había lanzado un pase de touchdown de16 yardasa Eric Deker, se fue entonando gracias a la inoperancia rival, y firmó antes del descanso unos números que muchos quarterbacks querrían para sí en un partido completo: tres touchdowns de pase, 197 yardas aéreas y 23 de carrera tras un scramble de 19.

27-0 en el descanso, los Titans incapaces de hacer algo útil, ni en defensa ni en ataque, y los Jets anotando en cinco de sus seis series ofensivas (3 touchdowns y 2 field goals), y eso que la única infructuosa terminó con un field goal fallado de 53 yardas.

En la segunda mitad no hubo mucho más que contar. Los Jets se limitaron a dejar que el reloj se consumiera, dándole todo el protagonismo a Ivory, que terminó con 22 intentos de carrera y 101 yardas. Mientras, el ataque de los Titans, a trompicones, al menos le puso un poco más de ganas. Sin embargo, siguió inoperante pese a que la defensa de los Jets ni siquiera le sometió a demasiada presión. Sin embargo, mediado el tercer cuatro, Mariota consiguió un touchdown de recepción de 41 yardas (sí, de recepción), en una jugada de engaño con snap directo a Antonio Andrews, que amagó un intento de carrera exterior para terminar lanzando el balón a su quarterback, que entraba solo en la zona de anotación. Mariota conectaba con McCluster en la conversión de dos que dejaba el marcador de Tennessee en 8 puntos, los únicos que consiguió su equipo en todo el encuentro.

Tras ese único momento brillante de los visitantes, el duelo siguió dormitando hasta que a poco del final los Jets, empeñados en no hacer sangre, no pudieron evitar anotar tres puntos gracias a un field goal que dejó el marcador en el 30-8 definitivo.

Los Jets siguen en la pelea por clasificarse para playoffs y los Titans, a los suyo, necesitarán hacer tiempo tres semanas más antes de que comience la parte del año que realmente les interesa: la offseason.