LOS ANGELES

El traslado de franquicias NFL a Los Angeles se complica

Los últimos movimientos de la liga indican que prefieren que Chargers y Raiders se muevan, en vez de Rams, pero el dueño de estos peleará hasta el final.

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El traslado de franquicias NFL a Los Angeles se complica
Manica Architecture

Sólo hay una cosa clara en el traslado de la NFL a Los Angeles: nada está claro. Las señales que las parte implicadas envían cambian de mes en mes y no pocas veces resultan contradictorias en sí mismas. Ante tal situación, es bueno subrayar el estado en el que está ahora mismo el movimiento. Porque lo que es seguro es que la liga va a volver a la gran urbe angelina, y que va a ser uno de los momentos claves del futuro cercano de la competición.

Saint Louis Rams, San Diego Chargers y Oakland Raiders quieren irse de sus ciudades y aspirar a asentarse en Los Angeles. Las tres franquicias tienen lazos con la ciudad, si bien los Raiders y los Rams más recientes. No obstante, los factores sentimentales son lo de menos en este jaleo porque, como podíais sospechar, la clave está en el dinero. En el muchísimo dinero, en este caso.

Los Rams van por libre. Su dueño, Stan Kroenke, es el impulsor del proyecto de construcción del estadio de Inglewood, barrio de Los Angeles. Su empresa sería la que ejecutase la obra, por lo que su beneficio es obvio. Por todas las partes. Sin embargo, su posición es precaria respecto a la propia liga, que no ve con buenos ojos el irse de Saint Louis, entorno que consideran fiel a la competición y estratégicamente muy interesante al estar en el centro nortemaericano, en Missouri. Además, en la ciudad se han puesto en marcha movimientos ciudadanos para la construcción de un nuevo estadio y, de las tres localidades peleando por no perder un equipo NFL, aparecen como los más empeñados.

Los Chargers y los Raiders tienen un proyecto conjunto de construcción de un estadio en Carson, otra zona de Los Angeles. Los problemas, en este caso, vienen más del jaleo que hay en la zona, con corrupción política y desencanto ciudadano, que de la propia liga.

Porque esta misma semana la NFL ha dejado claro que su proyecto preferido es el de Carson. Jerry Richardson, dueño de los Carolina Panthers, y líder del comité del traslado a Los Angeles, ha dicho, alto y claro, que apoya la construcción del estadio de Carson. Esta declaración es crucial en esta historia, porque indica el deseo de la mayoría de los propietarios. Ninguno de los equipos podrá moverse si 8 propietarios de los 32 de la liga vetan el traslado, y Richardson lo que hace es quitarse la careta y mostrar, claramente, la preferencia de la mayoría de los dueños de equipos.

Eso no es algo que haya amilanado a Kroenke en el pasado, pues incluso ha deslizado que trasladaría el equipo aún con la oposición de la liga, pero desde luego es un factor diferencial. Hasta hace un par de semanas todo hacía indicar, además, que se estaba llevando el gato al agua. Ambos estadios costarían 1,7 miles de millones de dólares, pero en el caso de Inglewood el propio Kroenke correría sus riesgos y se buscaría la vida para encontrar el segundo equipo que le acompañaría.

Sin embargo, la tortilla ha girado, lo que seguro ha animado a Richardson a mostrarse tan contundente. Primero ha aparecido un informe de la Administración Federal de Aviación que desaconseja la construcción del estadio de Inglewood porque podría interferir, por su situación, con las señales de radar de los vuelos y los aeropuertos. Y luego, el bombazo: Robert Iger, CEO de Disney, se ha metido de lleno a gestionar en primera persona el proyecto de Carson.

Es más, se rumorea que Iger tiene pensado comprar una parte de los Raiders y liderar la vuelta de los black&silver a Los Angeles. Hay que recordar que Disney es la dueña de la ESPN, el emporio de información deportiva que tan buena relación tiene con la NFL. Es decir: todos los poderes fácticos de la liga han demostrado, por hache o por be, que quieren que el estadio se construya en Carson y no en Inglewood, lo que llevaría a pensar que Chargers y Raiders serían los que se moverían.

La NFL no va a votar nada al respecto, no va a tomar ninguna decisión, hasta marzo, por lo que parece precipitado pensar que en 2016 vaya a haber algún equipo en la ciudad angelina. La incertidumbre de los aficionados de estos equipos, pues, se mantendrá aún por una temporada.