Franquicia en Los Angeles

Sigue la batalla de Los Ángeles: Chargers y Rams a tortas

En la reunión de la NFL de este miércoles en Nueva York no se ha avanzado mucho porque la división de los propietarios bloquea cualquier decisión.

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Sigue la batalla de Los Ángeles: Chargers y Rams a tortas
MANICA Architecture REUTERS

Llevábamos semanas esperando la reunión de propietarios de octubre en Nueva York, porque parecía que iba a poner luz sobre qué franquicia, o franquicias, serían las elegidas para trasladarse a Los Ángeles. Sin embargo, la noticia es que no hay noticia. Tendremos que esperar hasta la reunión de diciembre para ver si a fin de año los dueños de la NFL deciden regalarnos una decisión sobre el tema.

Lo que ha trascendido de lo hablado hoy, es que Alex G. Spanos, propietario de los Chargers, ha conseguido los votos de otros ocho propietarios, que unidos al suyo completan los nueve necesarios para bloquear el proyecto de los Rams de trasladarse a Inglewood. Y que Stan Kroenke, propietario de los Rams, ha conseguido reunir los votos de otros ocho propietarios que, unidos al suyo, bloquearían el proyecto de los San Diego Chargers en Carson. Pero incluso esos bloqueos pueden resultar intrascendentes si Kroenke decide dar un órdago y demandar a la NFL.

Mientras tanto, Mark Davis, propietario de los Raiders, sigue viviendo feliz en la placidez propia de quien tiene tanto dinero que nada le preocupa demasiado, y parece dispuesto a aceptar que su equipo juegue donde le digan. Que si Oakland, bien; y si México (por decir algo peregrino), también.

Así que, visto lo visto, y como las dos franquicias que más carne han puesto en el asador para conseguir imponer su criterio han llegado perfectamente preparadas a la reunión, se ha llegado a un punto de bloqueo que solo pueden solucionar los propios Spanos (Chargers) y Kroenke (Rams) con un acuerdo entre ellos. Y ni siquiera eso es sencillo, porque aunque sí que parece que el proyecto de Inglewood de Kroenke resulta más viable y sólido que el de su rival, Spanos no estará dispuesto a ceder tan fácilmente sin contrapartidas. Porque todos sabemos que cuando dos ricos muy ricos se ponen a negociar, no es sencillo que ninguno de los dos ceda.

Y por si alguien quería que le pusieran más picante a la salsa, antes de empezar la reunión entre los grandes prebostes, el bueno de Shad Khan, a la sazón propietario de los Jaguars, se mesó el bigote mientras afirmaba que nadie debía descartar un ‘plan C’. Y punto. Sin una sola aclaración más sobre lo que podían significar tan indescifrables palabras y a qué se referían exactamente. Que no hay nada mejor que dormir sobre una montaña de riquezas para darse el gustazo de pegar un pase de pecho de salón y quedarse con todo bicho viviente.

Entre tanto desmadre, parece que el resto de propietarios, para aclararnos, los que no van tomado partido y los que no van por la vida soltando adivinanzas, han decidido dejar la madeja en manos de Spanos y Kroenke para ver si se ponen de acuerdo antes de que todo el mundo tenga que ponerse violento. Y por el camino han consentido que el propietario de los Rams transfiera el control de los Denver Nuggets de la NBA y los Colorado Avalanche de la NHL a su esposa (propietaria de la multinacional Wal-Mart, que en esta partida no hay jugador sin cartas), y salvar así la prohibición que tienen los propietarios de la NFL de poseer otras franquicias de deportes profesionales en EEUU. Que como resulta evidente, esta gente coleccionaría equipos como el resto de la humanidad hipotecas si les dejaran.

Mientras tanto, siguen los rumores que complican todos los proyectos. Después de repasar todas las informaciones que han llovido a lo largo de todo estos meses, la conclusión final sería que todas las opciones son casi inviables. Ni que los Rams puedan construir un estadio en St Louis y quedarse, ni que los Chargers puedan hacer lo propio en San Diego, ni Carson, ni Inglewood, ni nada. Pero la experiencia dice que cuando tantos señores con tanto dinero se ponen de acuerdo para poner en marcha un proyecto que les haga ganar todavía más dinero, ningún obstáculo es lo suficientemente grande.

En resumen, la noticia es que seguimos sin noticia. Aún no hay ninguna certeza sobre qué franquicias viajarán a Los Ángeles (o franquicia, que no se debe descartar que pudiera ser una sola). Lo único seguro es que los dueños se lo están pasando como nunca con la historia. Y sobre todo Mark Davis, al que, por lo que parece, ni le va ni le viene mientras le dejen hacer en paz lo que sea que haga un tipo que tiene la vida resuelta aunque la viva a lo grande.