Waterpolo | XII Mundiales en Roma

España pretende iniciar otro reinado en Roma

La joven Serbia se cruza en el camino de su tercer título mundial.

<b>PRESENTE Y FUTURO. </b>Iván Pérez, eufórico, junto a Xavi García, López-Pinedo y David Martín.
Alberto Martínez
Redactor de Fútbol y Más Deporte
Licenciado desde 2006 pero escribiendo crónicas desde 2003. En AS desde 2005, donde informa del Espanyol y de polideportivo, especialmente de deportes acuáticos. Ha estado en tres Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Natación y tres Europeos. Autor del libro ‘Jesús Rollán eterno’.
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Cuando eran unos niños siguieron por televisión la final olímpica de waterpolo masculino entre España e Italia, en Barcelona '92, y hoy, 17 años después, protagonizarán su primer gran partido a nivel internacional. Lo estaban esperando desde aquella tarde de julio en la que muchos de ellos decidieron meterse en el sacrificado círculo del waterpolo o de cualquier deporte minoritario en España.

Si el mundo de los clubes en la competición doméstica representa la rutina -los patrocinadores huyen, la expectación no supera las 300 personas y el poco nivel hace que el título sea cosa de dos-, la Selección es el escaparate y el sueño de todo waterpolista. "Estamos eufóricos y con muchas ganas. Hemos recibido un sinfín de llamadas desde España y todo son elogios. Esto era lo que queríamos", comentó a este diario Felipe Perrone, el hispanobrasileño y líder del invencible Atlètic-Barceloneta.

Un oro caro.

Pero para convertir el sueño en realidad y ser héroes deportivos como en su día lo fue la generación entrenada por Joan Jané y liderada por Manel Estiarte, sólo queda un camino: ganar hoy a Serbia (21:00, La 2) y conseguir el tercer oro de la historia en un Mundial (Perth, en 1998, y Fukuoka, en 2001). "En ilusión no nos ganan", dijo Perrone.

España ha alcanzado la madurez en Roma, después de cuatro años de intenso trabajo con el técnico Rafa Aguilar, pero juega ante su bestia negra, Serbia, el país por antonomasia del waterpolo. La base de la antigua Yugoslavia estaba forjada de hormigón serbio y España ha sido víctima de su fuerza a lo largo de la historia. Como muestra una retahíla de éxitos en las grandes competiciones: tres oros olímpicos, cinco platas y tres bronces; tres Mundiales, una plata y cuatro bronces; y cuatro oros europeos, nueve platas y cinco bronces. Un extenso botín pero con muchas luces de esperanza: Serbia ha ganado sólo diez de las 25 finales que ha disputado.

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Felipe Perrone alimenta más las posibilidades: "Ya les ganamos en el primer partido del Mundial y sabemos cómo jugarles. Hay que marcar un ritmo acelerado, porque nosotros nos movemos bien". El equipo balcánico fue quién eliminó a España en los cuartos de final de los Juegos de Pekín.

Pero Serbia lleva desde 2006 sin ganar un título. También tiene hambre, aunque está en plena reestructuración: ocho de sus jugadores tienen menos de 23 años y no son tan peligrosos como antes. "Estamos a su nivel", recuerda Perrone. En juego, un oro y el nuevo reinado del waterpolo.

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