Melendi abrió una noche de ritmos y grandes sorpresas
Luengo le cantó el cumpleaños a Contador

Las luces se apagan, el recuerdo de Gemma Mengual aún persiste en la platea y el silencio lo rompen los primeros acordes de Un violinista en tu tejado, la voz desgarbada de Melendi. El escenario es suyo. Sombrero calado, pantalón rojo, camiseta blanca, palestino al cuello. Él es el primero de los artistas que le ponen la música a la Gala Premios AS.
"Esos ataques de celos que me entran si no te vuelvo ver", canta Melendi en una oda a esa platea llena de históricos del deporte, de números uno. "Sobre todo uno". Y es que el asturiano confesó que conoce a Cazorla desde niños, "del barrio", y que la última camiseta que le dio le queda "demasiado pequeña".
Melendi se fue y llegó la Selección, que abrió en junio un verano de éxitos que acabó en septiembre con Contador y con Beatriz Luengo, la voz de la Vuelta. Minuto 40. Hora del reencuentro. Ella, toda de negro, pelo recogido, sonrisa instalada en la boca, se santigua y da la sorpresa: antes de su "Dame tu corazón la razón de llamarte así, tú me quieres querer, no quiero sufrir...", la canción de la Vuelta de Contador, adelantó tres días el cumpleaños del ciclista y se lo cantó casi en privado, arrancando el aplauso del Palacio de Congresos.
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Los últimos en llenar el escenario de la Gala Premios AS de ritmo fue La Oreja de Van Gogh. Ha pasado una hora desde que la gala dio comienzo, Leire Martínez, que se quedó con ganas de conocer a Rafa Nadal, le agarra el corazón a los asistentes con Inmortal, segundo single del disco A las cinco en el Astoria. Ella se convierte "en luz, disfraz, una farola que se enciende al pasar, en cualquier mariposa, en estrella polar", como dicen las letras de su canción.
Como ya pasara el año pasado con Pereza, Paulina Rubio, La Mala Rodríguez y Dover, los artistas de la Gala AS estuvieron a la altura de los deportistas. Fueron también los mejores. Compartieron el escenario y cuando todo acabó, aún persistía el eco de la canción de la Oreja de Van Gogh, ese "seré inmortal, porque yo soy tu destino", entre los asistentes.