La RFEN denuncia una "campaña de acoso"
La Real Federación Española de Natación (RFEN) atribuyó las quejas expresadas ayer por los nadadores Erika Villaécija y Eduard Lorente a una "campaña de acoso" contra la RFEN y acusó a ambos de exigir a la propia federación que se limite a "pagar y callar".
Villaécija, cuarta en 800 y 1.500 metros libres en el pasado Mundial, y Lorente, campeón de Europa en 50 metros libres, anunciaron ayer que se plantean renunciar a participar en los próximos Juegos Olímpicos de Pekín en 2008 por el trato que reciben de la RFEN.
Los nadadores comparecieron junto a su entrenador, Joan Fortuny, que fue destituido hace dos meses como técnico de la RFEN y con el que han seguido entrenando, lo que consideran ha motivado una serie de problemas con la RFEN que han derivado en la actual situación.
La RFEN considera que este tipo de actuaciones, "propias de un colectivo organizado, forman parte de la campaña de acoso" y que han elegido "el momento que más puede perturbar" a la natación española, al ser la antesala del Campeonato de España y el Grand Prix en París.
También señala que es "un grupo minúsculo que afronta con excesivo nerviosismo su futuro deportivo", y que Erika y Eduard, "retoman su desconfianza hacia todos los profesionales de la natación, salvo hacia una persona, que les guía con destreza", en alusión a Fortuny.
"Los técnicos de sus clubes, de gran nivel y reputación, no sirven a sus intereses, los de la Federación tampoco. A cambio exigen que esas mismas entidades únicamente estén al servicio de sus pretensiones, que nos limitemos a pagar y a callar", prosiguió.
"En ese camino no nos encontraremos. La Federación es la casa común para todos los deportistas y técnicos. Todos tienen los mismos derechos y disfrutarán de las mismas oportunidades, aunque carezcan del poder de convocatoria de Erika y Eduard", continúa la nota.
La RFEN también defiende que la dirección técnica del organismo ha articulado "perfectamente" la planificación deportiva con vistas a los próximos Juegos Olímpicos y que cuenta para ello con los medios necesarios y el apoyo institucional y del cuerpo técnico federativo.
Igualmente, manifestó que su trabajo está unido al desarrollado por los clubes y federaciones territoriales y que "existirán criterios dispares, confrontaciones técnicas, pero siempre un trabajo común en beneficio del deporte y sus practicantes".
También señala la RFEN que Villaécija y Lorente "se atribuyen la representación española" en los Juegos Olímpicos y que "como para cualquier otro nadador, lo primero es obtener es la clasificación, bajo los criterios de la Federación, no con los suyos".
En este sentido, también añade que "fundamentalmente tienen que tener el deseo de representar a su país, sin condicionantes". La RFEN también asegura que el mundo de la natación "conoce perfectamente las facilidades" que ha dado a ambos durante su trayectoria deportiva.
La polémica de los bañadores
Así, asevera que la RFEN ha financiado la disponibilidad de recursos técnicos, materiales y humanos, y justifica su actuación respecto a las multas a ambos nadadores por no usar los bañadores oficiales del organismo, de la marca Speedo, en el pasado Mundial.
Para la federación, "poner en tela de juicio el material deportivo suministrado por la Federación, cientos de equipaciones anuales a todos nuestros colectivos, alcanza lo absurdo". "Speedo es una marca pionera en investigación y desarrollo", subraya.
Al respecto, también manifestó que los bañadores de esta marca "han sido utilizados durante muchas temporadas" por Villaécija y Lorente, "hasta que han conseguido otros "a medida", en el más amplio sentido del término", señala el comunicado ofrecido por la RFEN.
El organismo concluye asegurando que es "una entidad responsable, con profesionales cualificados, capaces de marcar líneas de actuación que conduzcan al éxito" y que "los logros en sincronizada, las esperanzas en aguas abiertas y en saltos, no son accidentales".
También defiende el trabajo diario de la federación y sus directivos, "esos que no son del agrado de un pequeño y ruidoso grupo que se aleja del deporte cada vez más, utilizándolo, para introducirse por la puerta trasera en otras actividades".
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Por último, la RFEN manda ánimos a todos los nadadores "de buena voluntad" y a los que manifiestan sus discrepancias "de manera adecuada y educada", "en definitiva a todos los que sueñan con alcanzar un puesto en la selección española en los Juegos Olímpicos".
"Las puertas de la Federación están siempre abiertas, para todos, sin exclusiones", concluye la nota ofrecida por la federación en respuesta a las quejas de Villaécija y Lorente, que ayer, junto a Fortuny, habían asegurado sentirse "perseguidos" por la RFEN.