Óscar Freire vence en solitario graciasa una picardía
Saltó una mediana para atajar


Óscar Freire ganó en su distancia: 233 kilómetros. La distancia aproximada de los Mundiales, de las grandes clásicas. Ahí, el cántabro crece por encima de sus rivales. Se le agudiza la astucia y hasta la picardía. Porque fue una bendita travesura la que condujo ayer al tricampeón del mundo a la victoria.
Sólo faltaban 5 kilómetros cuando Óscar resucitó al chaval del barrio de Covadonga que se comía yogures en los supermercados con una cuchara que escondía en un bolsillo. Freire compartía escapada con Rogers, White y Commesso. Los cuatro procedían a su vez de una fuga de 20 ciclistas que se fraguó a 187 km. Óscar hizo una maniobra de trial y saltó sobre la mediana para cambiarse de carril y afrontar la siguiente rotonda por la parte corta.
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Cuando sus rivales se dieron cuenta de la artimaña, el tricampeón del mundo ya había abierto el hueco suficiente para perderlos de vista. El pelotón se tragó a Rogers, White y Commesso, pero Freire aguantó y ganó con tres segundos de ventaja. Su pícara sonrisa no le cabía en el rostro.
En el tramo final había muchas rotondas y decidí cambiar de trayectoria buscando el lado más corto. No es algo raro, tengo la costumbre de hacerlo en las carreras del norte. Mis compañeros de fuga no querían llegar a un sprint conmigo, así que opté por atacar, explicó Óscar el Travieso.