Steven Spielberg revive la tragedia de Múnich 72
'Munich' es la nueva película que Steven Spielberg acaba de estrenar en Estados Unidos. En enero llegará a España esta "ficción histórica" de un martes negro en los Juegos de 1972, en los que un comando palestino asesinó a once deportistas de Israel.

Steven Spielberg ha puesto sus ojos sobre la tragedia de los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 en una película que acaba de estrenar en EE UU y que llegará a España el 27 de enero. Munich no es una película de violencia, sino una demostración de que la venganza nunca logra sus objetivos. Steven Spielberg utiliza el secuestro y asesinato de los atletas y entrenadores de Israel durante los Juegos en la ciudad germana, en septiembre de 1972, para presentar quizás el mejor trabajo de su brillante carrera cinematográfica, lleno de suspense, de momentos divertidos y también con un final que incluye un mensaje tanto para palestinos como israelíes de que difícilmente resolverán sus diferencias por medio de las armas.
"Cada cuatro años hay unos Juegos Olímpicos en algún sitio del mundo y nunca se ha ofrecido el tributo adecuado a los atletas asesinados en 1972. Yo quería contar esta historia en honor a ellos", ha dicho Spielberg a Time.
La toma de los rehenes en la ciudad olímpica, la descoordinación de la policía alemana y el frustrado intento de liberarlos son el inicio de las aventuras de cinco agentes secretos del Mossad que se dedican a cazar por todo el mundo (por orden de Golda Maier, al frente del Gobierno israelí) a los responsables de la organización Septiembre Negro que mataron a los 11 atletas y entrenadores en los Juegos.
Jim McKay era uno de los presentadores de la cadena ABC, que tenía los derechos de retransmisión televisivos, y que estuvo durante 16 horas seguidas contando una noticia que superaba los confines de las pistas de atletismo o de las piscinas. El mundo vivió en directo por televisión, antes de que apareciera la CNN, la llegada de cientos de policías alemanes al recinto olímpico, conocieron las demandas de los terroristas cuya silueta se veía a través de las ventanas y luego vieron cómo iban a tomar un helicóptero rumbo al aeropuerto de Fustenbelbruck.
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Spielberg maneja como nadie la cámara para que se vean los rostros de los secuestrados, las dudas de los policías alemanes que preparaban el rescate y luego dibuja con maestría la forma en la que el Gobierno israelí monta la operación de caza y asesinato de los hombres que dieron la orden de la toma de los rehenes.
"Quería hacer una película lo más real posible porque la violencia y el terrorismo tienen la cara de los terroristas y de sus víctimas. También quería que la gente pensara por qué ni los palestinos ni los israelíes son enemigos. Lo que les ha separado durante un siglo es la intransigencia", ha dicho el director, que mediante su "ficción histórica" ha revivido un episodio terrible en la historia del olimpismo.